En el Seminario San Buenaventura de Mérida, este 8 de febrero, se celebró una Santa Eucaristía de Acción de Gracias y despedida al Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo.
Acompañaron al Cardenal, el Arzobispo Metropolitano de Mérida Mons. Helizandro Terán Bermúdez, Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz Obispo Auxiliar, Pbro. Alexander Rivera Vicario General de la Arquidiócesis de Mérida, Pbro. Julio César León Rector del Seminario, un importante grupo de sacerdotes del clero merideño, religiosas, religiosos, seminaristas, movimientos de apostolado, colegios católicos, amigos del Seminario de Mérida y amigos del Cardenal.
“Yo no vine a Mérida porque quise sino porque me mandaron, no me voy de Mérida porque quiero sino porque me lo mandaron”. Así comenzó la homilía Su Eminencia Reverendísima Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo.
En esa celebración, el Cardenal Baltazar Porras manifestó que a pesar que la invitación a esa Eucaristía indicaba que era de despedida y agradecimiento, consideraba que no era de despedida porque sabía que él está en el corazón de muchos e igualmente muchos están en su corazón.
Expresó el Cardenal que en Mérida se sentía como en su casa por haber recibido una buena acogida de todos los sectores, dijo que vino a Mérida para estar al frente de la arquidiócesis pero, como el director de una orquesta, que no toca los instrumentos sino que los instrumentos los tocaban los sacerdotes que son los que verdaderamente le dan el verdadero sentido a la vida y hubo mucho que aprender de la iglesia y del clero.
Recordó el Cardenal a Mons. Miguel Antonio Salas, pidió que tuviéramos en el corazón a Mons. Salas porque su causa de beatificación tiene que salir de Mérida, esa devoción que haga pedir su intercesión, esa debe ser una labor para continuar en cada una de las parroquias.
También se refirió a la relación de la Iglesia merideña con la Universidad, preocupación siempre presente desde el arzobispado de Mons. Salas, de vincularse más y mejor con la Universidad de Los Andes, a través de múltiples actividades y convenios con el rectorado y las distintas facultades de la ULA.
Resaltó en trabajo realizado por el Museo y el Archivo Arquidiocesano en materia de investigación sobre la vida de la iglesia, la región, su cultura, su religiosidad, su geografía y de tantos aspectos que son la continuación de la labor iniciada, hace más de 100 años, por Mons. Antonio Ramón Silva.
El Cardenal Baltazar Porras espera acompañar a Mons. Helizandro Terán en la celebración del Centenario de la elevación de Mérida a Arzobispado, el próximo mes de junio, aprovechando la oportunidad para compartir como último homenaje, la presentación de varias obras que serán presentadas en esa fecha.
En su homilía, también dijo que se cierra un capítulo y se abre una nueva etapa con Mons. Helizandro al frente, pidió la mejor acogida afectiva y efectiva. El nuevo Arzobispo con su carisma de fraile agustino y su experiencia tanto en la OSA como en la Diócesis de Ciudad Guayana pueda aumentar lo bueno que recibe y pueda responder a esas exigencias nuevas y distintas en un mundo cambiante, como en el escudo de la ciudad, puesta en lo alto de la montaña para iluminar.
Finalmente, agradeció a los sacerdotes, les pidió que le digan a cada una de sus comunidades, que las lleva en su corazón y que lo mejor que desea es que la Arquidiócesis de Mérida siga siendo luz y sal, y que ahora bajo la dirección de Mons. Helizandro Terán, con el apoyo del clero y de todos los sectores, con las correcciones que hay que hacer como toda obra humana que siempre es incompleta, lo hagamos bien y podamos crecer en fe, esperanza y caridad.
El Padre Ramón Paredes Vicario de la Parroquia El Sagrario Catedral, expresó su agradecimiento al Cardenal de parte del clero merideño y congregaciones religiosas, por sus años de pastoreo y servicio en Mérida que marcó la vida de mucha gente en la ciudad y en los pueblos más recónditos.
La Hermana Faustina, una gran misionera de acción parroquial, en nombre de la Vida Consagrada entregó un presente al Cardenal Porras Cardozo. También los laicos, en representación de los movimientos y pastorales y el Movimiento de Cursillos de Cristiandad entregaron un detalle al Cardenal por su acompañamiento, formación y compromiso con los laicos.
Los colegios católicos arquidiocesanos también entregaron obsequios y salutaciones al Cardenal agradeciéndole su trabajo, dedicación y servicio. Los Amigos del Seminario se sumaron a la entrega de detalles y agradecimientos, ellos son un valioso apoyo para el Seminario San Buenaventura.
Los sacerdotes de la Arquidiócesis de Mérida, representados por uno de los primeros que ordenó, el Padre Javier Muñoz (1991) y el Padre Eudes Ovidio Puente (2021), entregaron un reconocimiento al Cardenal en eterna gratitud por su fecunda labor como Obispo Auxiliar y como Arzobispo de Mérida, por ser padre y maestro, palabra sabia y oportuna, escucha atenta y plena de misericordia, su guía en el caminar de pueblo de Dios, que la intercesión de María Inmaculada y la bendición del Siervo de Dios Miguel Antonio Salas le acompañen siempre. Los sacerdotes pasaron uno a uno para saludar al Cardenal.
Esta celebración Eucarística en Acción de Gracias por el Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo culminó con la Bendición final, fue un agradecimiento lleno de mucho sentimiento y estima a quien fue su Pastor por casi cuarenta años, no fue una despedida porque su huella ha quedado grabada por siempre en nuestros corazones.
Freddy Criollo Villalobos
Fotos: Leo León-@leoperiodista
CNP 19076
09/02/23



