Por: Ramsés Uribe…
En este momento se habla de emprendimiento por doquier. En los medios de comunicación tradicionales y virtuales, léase redes sociales, navegan los términos adjuntos a la cultura del emprendimiento en general y del popular. Este último con una clara intención productiva y de gestión familiar y personal en la economía solidaria de estos tiempos de severa y compleja situación económica del país.
El emprendimiento es el boom de la economía y la innovación social por excelencia para mitigar lo más posible o paliar la adversidad económica que padecen los venezolanos por culpa de un sistema económico injusto y absurdo, sesgado por una política ineficaz, corrupta y descontextualizada de la cruda realidad social, tal como lo señalan importantes economistas, organizaciones no gubernamentales, analistas políticos y organismos y entes multilaterales. Si la economía funcionara adecuadamente y se cumpliera la Constitución Nacional y las leyes no habría tanta conflictividad social, pobreza, hambre, inseguridad e incertidumbre con estadísticas y saldos tan dramáticos y lamentables.
El emprendimiento es actualmente una alternativa supremamente valiosa a la hora de mitigar la crisis económica venezolana del siglo 21. Tal vez no sea el non plus ultra económico; la panacea definitiva en manos de un puñado de genios inconformes, intrépidos y rebeldes para resolver parte de las dificultades de carencias parciales o totales de productos y bienes necesarios para satisfacer necesidades de consumo o de otra índole de la población sufriente. Si bien es cierto que hay valores humanos contemporáneos innovadores y superproductivos de primer orden como Lorenzo Mendoza, Carlos Slim, Bill Gates, Steve Jobs, entre otros, no es menos cierto el desconocimiento de nuestros máximos valores ancestrales y regionales, apenas mencionados en los libros de historia o en los periódicos.
En este orden de ideas innovadoras, el filósofo mexicano Eduardo Planchart Licea, en su obra “ Luis Zambrano, Tecnólogo Popular” (2007), enfatiza la gran trascendencia del legado de Don Luis Zambrano, porque él …“es un fragmento de esa Venezuela creadora que no se deja vencer por los obstáculos sino que al enfrentarse a ellos saca lo mejor de sí.” Asimismo amplía el pensador, es también un inventor de una tecnología apegada a la tierra generosa, un gran innovador, con una claridad de las necesidades populares.
Hace años concebíamos el pensamiento de Zambrano como perteneciente al saber del pueblo y de tecnología popular, pero también privaba el del ingenioso, creativo y otros términos más. No obstante la relevancia de estos adjetivos calificativos adecuados a nuestro héroe, en este momento se ajusta más conveniente y convincentemente al de emprendedor popular.
En honor a la verdad bastante desconocida, a lo largo de toda la historia del país, ha habido siempre un buen gremio de notables emprendedores, incomprendidos, marginados y vilipendiados injustamente, como el maestro del Libertador, el insigne Don Simón Rodríguez, que sin duda hizo inmensos aportes magníficos en la política, sociología, educación y la tecnología. El diario Correo del Orinoco de fecha 1 de mayo de 2016, señala que en la historia colonial venezolana hay casos de compatriotas excepcionales, conocidos por el connotado científico alemán barón Alejandro Von Humboldt, cuando estuvo en Calabozo en el año de 1800, quedó completamente asombrado por las baterías, electrómetros y otros instrumentos hechos por Carlos del Pozo y Sucre, inventos que en nada envidiarían a los de sus colegas de Europa.
En esta hora de fatalidad amenazadora es justo reivindicar a nuestros emprendedores y ciudadanos preocupados por el país; que han venido y continúan hoy aportando sus mejores talentos, conocimientos y esfuerzos desinteresados en aras de un mayor bienestar para todos, pese a los feroces obstáculos que nunca faltan. La Universidad de los Andes, por medio de la Faces, al crear la Cátedra de Innovación y Emprendimiento, contribuye de manera efectiva, genera competencias en los estudiantes y público interesado, y se empina a la vanguardia de la innovación académica y tecnológica que la caracteriza, para resolver en mucho la seria problemática productiva que acosa a la economía nacional. Consideramos que el emprendimiento podría ser un área académica obligatoria para todo profesional que pretenda triunfar, ser competitivo e innovador en esta sociedad posmoderna globalizada, con nuevos paradigmas del siglo XXI.
Ramsés Uribe, profesor Nuvm de la ULA
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