La crisis carcelaria se acentúa en Venezuela. Un total de 151 personas privadas de libertad murieron por diversas enfermedades en las cárceles venezolanas durante el año 2025, una cifra que representa el 95% de los decesos registrados dentro de los internados judiciales del país.

Estas cifras forman parte del Informe Anual 2025 del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), denominado “En Venezuela es preferible estar muerto que vivir el horror tras las rejas”, presentado este martes 2 de junio a través de una conferencia de prensa en línea. Durante el encuentro, el director general de la organización, Humberto Prado, y su equipo técnico expusieron la realidad que enfrentó el sistema de prisiones durante el año pasado.

“Hemos visto una debacle, el problema no es de cárceles y presos, sino de falta de voluntad política”, denunció Prado durante su intervención.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Los datos recopilados por la ONG, que defiende los derechos humanos de la población en las cárceles del país, señalan que el hambre extrema, la falta de atención médica y la ausencia de diagnósticos a tiempo se convirtieron en la causa casi exclusiva de muerte en el sistema carcelario regular.

Motines ya no figuran en las cárceles

La investigación señala que esta crisis de salud llegó a desplazar por completo a los incidentes por violencia física interna o motines en las cárceles, los cuales antes solían encabezar las listas de letalidad.

Al sumar los registros de las cárceles nacionales con los fallecimientos ocurridos en las comisarías y calabozos policiales, la contabilidad global del informe asciende a 181 muertes bajo la custodia y responsabilidad del Estado. El monitoreo pormenorizado del OVP distribuye este impacto en 158 fallecimientos dentro de los penales principales y 23 decesos ocurridos en los centros de detención transitorios.

Al comparar estos registros con los del año anterior, la organización documenta un incremento sustancial en la mortalidad tras las rejas. Los fallecimientos en los establecimientos carcelarios pasaron de 105 muertes registradas en el año 2024 a 158 decesos documentados durante el año 2025. Los cálculos de la ONG revelan que este cambio representa un incremento absoluto de 53 fallecidos, lo que se traduce en un repunte del 50.48% en la tasa de mortalidad intracarcelaria en apenas doce meses.

 

Razones médicas que causaron las muertes

Al examinar las razones médicas detrás de ese 95% de muertes por razones de salud, los investigadores de la ONG identificaron que los problemas del corazón y los paros cardiorrespiratorios —asociados directamente al estrés y las malas condiciones del ambiente carcelario— ocupan el primer lugar con 48 casos documentados. En segundo orden, las enfermedades pulmonares y respiratorias graves, como la tuberculosis, cobraron la vida de 39 internos a lo largo del año en las cárceles.

El balance de fallecimientos por motivos de salud cierra con 8 casos provocados por fallas severas en múltiples órganos y 7 decesos causados por shocks debido a pérdidas extremas de sangre o líquidos corporales en cuadros clínicos que nunca recibieron tratamiento.

Por otra parte, el restante 5% de las muertes ocurridas en las cárceles del país, equivalente a 7 fallecimientos, obedeció a causas ajenas a patologías médicas. El OVP indica que este porcentaje menor se vinculó a incidentes puntuales de peleas intracarcelarias y accidentes fatales derivados de la falta de mantenimiento en los penales.

Hacinamiento crítico

La infraestructura penitenciaria venezolana operó bajo condiciones de sobrepoblación extrema durante todo el año 2025, según el informe. El censo del OVP ubicó la población total recluida en 26,694 personas.

“En Venezuela tenemos 52 cárceles y para 2025 funcionan 31. Hay mucha falta de información, hay opacidad en centros operativos, no hay una data específica por parte de las autoridades oficiales que albergan privados de libertad”, aseguró Mariangel Rincón, abogada de la organización.

El informe enfatiza que el Estado mantiene a esta cantidad de ciudadanos encerrados en un sistema que no cuenta con el espacio físico básico ni humanamente regulado para albergarlos.

De acuerdo con la organización, el sistema carcelario del país tiene una capacidad instalada en papeles de 26,238 plazas; sin embargo, la capacidad operativa real, es decir, el espacio que verdaderamente sirve y está en funcionamiento, se reduce a apenas 15,096 puestos debido al cierre de instalaciones y al colapso estructural de pabellones enteros.

Esta reducción genera un déficit de 11,142 plazas desaprovechadas, arrastrando al sistema a un nivel de hacinamiento general crítico del 176.83%, según se lee en el informe.

La tasa histórica de muertes por salud

Las series estadísticas recopiladas en el tiempo por la organización demuestran que el año 2025 rompió todos los registros anteriores en cuanto a muertes por enfermedad en las cárceles. El OVP detalla en sus gráficos que en el año 2017, de un total de 149 muertes carcelarias, solo 28 correspondieron a motivos de salud, lo que representaba el 20%. Aunque en 2018 el indicador bajó levemente al 14%, a partir de 2019 comenzó un ascenso continuo, iniciando con un 63.4% de muertes asociadas a afecciones médicas.

El monitoreo de la ONG detalla que el año 2020 registró 184 muertes por salud de un total de 292 decesos, fijando la proporción en un 63.1%. Durante 2021, el porcentaje alcanzó el 71.4%; en 2022 se ubicó en 72.3%; en 2023 descendió al 51% y en 2024 se situó en el 58%.

El registro de 2025, donde el 95% de las vidas se perdió en celdas por fallas de salud, duplica las tendencias y promedios históricos del sistema penitenciario, según las cifras reportadas por el OVP. 

03-06-2026