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martes, agosto 25, 2026

Enfermería: amor y el servicio al prójimo traducido en profesión.

Honores a quienes lo merecen

Florence Nightingale, fue una enfermera, escritora y estadística británica, considerada precursora de la enfermería profesional moderna y creadora del primer modelo conceptual de enfermería. En su honor se creó La Medalla Florence Nightingale que se le otorga a enfermeras y/o auxiliares que se hayan distinguido en tiempo de guerra o de paz, por la valentía y la entrega excepcionales a favor de heridos, enfermos, inválidos o de personas amenazadas en su salud. Bajo este concepto, no alcanzarían las medallas para premiar el esfuerzo y la dedicación de nuestros  profesionales de la enfermería. Ellos, como un ejército sin armas,  enfrentan su día a día, en un país, que lamentablemente, carece de casi todo para poder llevar con éxito su labor. Sin embargo, tienen lo más significativo, disposición y deseos de servir, de aliviar a los pacientes en sus heridas físicas y morales, son como ángeles guardianes del prójimo que los necesita, y eso es lo más importante.

La Escuela de Enfermería de la Universidad de Los Andes,  fue creada el 10 de marzo de 1967. Se inició con el nombre de Centro Universitario de Estudios de Enfermería. En septiembre de ese mismo año el Consejo Nacional de Universidades (CNU), aprobó su creación como Escuela de Enfermería, siendo la segunda a nivel universitario en Venezuela, después de la Escuela de Enfermería de la Universidad del Zulia. Desde el momento de su instauración esta escuela ha sido una cantera para la formación de excelentes profesionales, que se caracterizan, no solamente por sus conocimientos científicos sino por su alta moral, calidad humana y entrega.

PROTESTAS VÁLIDAS

Durante los últimos meses y a raíz de la agudización de la crisis en el sector salud, hasta los profesionales de la enfermería han tenido que salir a protestar. Las manifestaciones se han dado en diferentes Estados, porque como todos sabemos ningún sector se escapa al deterioro paulatino, pero constante del sistema sanitario en Venezuela.

Alicia Contreras una enfermera graduada y con amplia trayectoria nos explica:” estamos trabajando en condiciones infrahumanas. A veces no tenemos ni guantes para lavar una herida .En la mayoría de los hospitales y centros de salud, no se consiguen inyectadoras, suturas, agua oxigenada, gasas en fin, lo más elemental para hacer una cura. Todo hay que pedírselo a los pacientes y sabemos que en muchos casos, ellos no tienen recursos comprarlos.

Necesitamos un aumento salarial  que sea cónsono con nuestro trabajo-dice Fernando Sandoval- Además de tener que enfrentarnos con el dolor de los pacientes, y sus tribulaciones personales, tenemos que cargar con las propias. En este momento lo que gano solamente me alcanza para comprar medio cartón de huevos y un poquito de queso, con eso no alimento a mi familia. Entonces, y para tratar de nivelar un poco mi economía, trabajo cuidando enfermos a domicilio, y esos trabajos son esporádicos. Definitivamente, no hay justicia en Venezuela para los profesionales de la salud.

RESPETO, CONSIDERACION Y VALORACION

Hay una queja que se repite en el gremio de la enfermería, y es que algunos médicos adoptan actitudes despóticas y poco consideradas hacia ellos.

Magaly, una hermosa enfermera de cabellos entrecanos nos relató con tristeza e indignación que:” un joven médico, de esos recién egresados, que bien podría ser mi hijo, me avergonzó delante del paciente que estábamos atendiendo y de sus otros colegas. Me dijo con tono altanero ¿es que usted no sabe tomar una vía? Y me provocó contestarle, también de mala gana, sí la sé tomar y seguramente mucho mejor que usted, pero no lo hice, por respeto.

Médicos, enfermeras, auxiliares, instrumentistas, y en general todo el personal de salud, son las ramas de un mismo árbol, el árbol de la vida, y deberían estar unidos siempre, en las buenas y en las malas, porque nadie es mejor que nadie y menos en estas profesiones. Son actividades complementarias y que se sustentan mutuamente.

Honor a quien lo merece. Consideración y respeto son las claves para una convivencia en tiempos tan difíciles como los que estamos atravesando, y aunque suene trillado, “en la unión está la fuerza”.

Desde Comunicación Continua nuestra palabra de admiración para todos los enfermeras y enfermeros quienes con sus uniformes de campaña, llevan día a día su mensaje de amor, a través de los cuidados y atención hacia sus pacientes.

Arinda Engelke

Fonprula
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