Entre libros

Por: Rosalba Castillo…

La influencia de la pandemia nos sacudió y rompió paradigmas, acelerando los procesos de cambio. Expuso  nuestras debilidades y nos mostró vulnerables. Aunque también nos llenó de impulsos y posibilidades para transformar nuestro entorno y costumbres. La cuarentena ha hecho que nos hayamos refugiado en la lectura como una alternativa.Todos hemos sido afectados por el virus. La lectura nos ha contagiado de manera positiva.

Se insertó en el distanciamiento social que vino a separarnos para bloquear nuestros encuentros sociales y familiares, para impedir besos y abrazos. Aunque un libro no puede sustituir  la cercanía con los nuestros, nos acerca a otros mundos, abrazamos las historias de otros, abrazamos a otros personajes, otras dimensiones, abrazamos al  conocimiento y la sensibilidad.  

Al comenzar esta pandemia no podíamos leer libros. Solo leíamos información relacionada con el virus. Noticias y artículos  que nos acercaran a este momento tan extraño de la humanidad. Casi todas las plataformas nos llenaron de una sobredosis  de COVID-19 muy acertada para el momento. Y allí conocimos esta nueva realidad.  La lectura fue una vía de acceso hacia ese territorio de lo íntimo para resistir esta adversidad.

Leer se convirtió en esa fuerza interior que muchas veces se requiere para afrontar los momentos difíciles por los que atravesamos, para surfear la realidad,  con sus entornos difíciles y caóticos. Se ha potenciado la lectura digital a través de cualquier formato o soporte: tablests, teléfonos, celulares. También hemos sacado esos viejos tesoros de nuestras bibliotecas o de la de algunos amigos. Se nos hizo urgente volcarnos a este hábito que también teníamos descuidado  por falta de tiempo. Hoy queremos rescatar cosas que ya teníamos olvidadas como el conversar, jugar, abrazar, decir te quiero, compartir al igual que leer.

Ahora que estamos en un momento de prohibiciones por el coronavirus, de quedarnos en casa, es un buen tiempo para practicar acercarnos a la lectura. Seguro que de todas las epidemias, el miedo y el máximo temor frente a lo desconocido nos asechan  a cada momento. Leer nos permite conocer. Si nos confinamos que nos dejen libros.Esta debió ser la premisa de los gobiernos al cerrar los locales comerciales en esta pandemia. Las librerías debieron permanecer abiertas y hacer sus entregas por delivey. Nunca imaginamos que no podríamos llegar a las bibliotecas, a las librerías. Y que terminaríamos leyendo por isuuu, con ayuda del kindle, en PDF, en línea o armar nuestros grupos de lectura  en whatsapp y que de los mayores obsequios estarían los libros digitales. 

Hay muchas personas que no recurren a la lectura por no tener el hábito o las posibilidades de adquirir libros o  los recursos necesarios para desarrollar esta mágica actividad. Ahora tenemos una oportunidad maravillosa para sensibilizarnos  en casa, con la educación a distancia. Leer en familia. Leer con amigos. Leer con la pareja. Leer en comunidad.Leer.

El camino hacia la lectura es largo y requiere reforzarse de manera continua. Si en casa acercamos a los niños a los libros, desde sus primeros pasos, habremos  construido un lector. Todos aquello que  las personas necesitamos está en esos fieles compañeros. Así que desde el hogar comienza esta práctica. Luego la  trasladamos a las escuelas, con un sentimiento de placer para alcanzar el conocimiento. Seleccionar los textos de acuerdo a las edades y necesidades de los  posibles lectores es la tarea que tenemos.

Permitir a los más pequeños y adolescentes  el  contacto diario con los libros como parte de sus vidas y del proceso de enseñanza. Colocar pequeñas bibliotecas en  las habitaciones de chicos y adolescentes. Hacerlos partícipes de las familiares. Obsequiar cuentos. Libros para pintar. Libros para disfrutar. Abrir espacios en los equipos electrónicos para acceder a las bibliotecas virtuales, a los textos de escritores que  colocaron sus libros de manera gratuita con fines de solidaridad.En fin, libros para  ser vividos.

Dicen que los jóvenes y niños no leen. Pero si lo hacen. De manera digital. Leen  post,  hilos, blogs instagram. Leen imágenes. Que si bien no es literatura, ni la lectura más adecuada, el proceso está  allí. Podríamos ser mediadores en la escogencia de buenas historias, de buenos cuentos, de poesía. Promoviendo valores universales. Libros que toquen temas interesantes. El proceso de acercamiento es propio de cada uno. Nunca habíamos tenido una era  donde leyéramos de tal manera.

Hay que recordar que la lectura es un derecho cultural que tenemos  para brindar alternativas de escape y  resiliencia ante esta realidad.¡A leer pues!

rosaltillo@yahoo.com

7-11-2020