Desde el Equipo 10, dirigimos este mensaje firmemente a la comunidad universitaria de la Universidad de Los Andes (ULA) y al país. Hoy, la defensa de los procesos electorales en nuestras facultades y núcleos no es un mero formalismo ni una disputa de espacios: es un acto de soberanía, autogestión y pragmático ejercicio democrático.
Frente a un contexto nacional signado por el deterioro institucional, la universidad tiene el deber histórico de mantenerse como el faro de legitimidad, solvencia y participación activa que Venezuela necesita.
Para que la universidad funcione y genere respuestas concretas a los problemas de la comunidad universitaria, necesita autoridades, representantes y liderazgos legítimos, respaldados por el voto directo y transparente de su comunidad. Un movimiento que busque solucionar no puede operar en la cooptación ni en la paralización. El proceso electoral universitario debe defenderse con rigor y participación masiva.
La ULA como nodo para la reinstitucionalización del país
La crisis venezolana es, en su raíz, una crisis de instituciones. Restaurar el valor de la democracia exige demostrar que esta funciona en la práctica. Cada elección transparente y legítima dentro de la Universidad de Los Andes envía un mensaje contundente a toda la nación: si somos capaces de hacer valer la voluntad ciudadana y renovar nuestras instituciones en el ámbito universitario, estamos demostrando la viabilidad de la reconstrucción institucional de todo el país.
Es por eso que como estudiantes nos ponemos del lado de la Democracia, de la defensa de los intereses de la universidad.
Los interés ajenos a la nuestra bicentenaria casa de estudios deben ser repudiados, como también los actores qué en contra del sentido democrático busquen perjudicar la voluntad de comunidad universitaria de contarse en elecciones internas.
Nota de prensa
Mérida, 1 de octubre del 2026.


