Escuchemos su voz: El futuro se construye con los jóvenes

Por: Angélica Villamizar…

Nuestras comunidades están llenas de energía y talento, y en el corazón de esto está la fuerza de la juventud. Por mucho tiempo, invitar a los jóvenes a participar ha sido a menudo un gesto simbólico, un puesto en una reunión donde no se les escucha de verdad, o una consulta cuyas ideas terminan olvidadas en una gaveta.

Reconocer el derecho de los jóvenes a opinar y decidir sobre lo que pasa en su ciudad o comunidad ya no es solo algo “bonito”, es una necesidad ética y democrática. Incluirlos de verdad no es hacerles un favor; es la inversión más inteligente que podemos hacer para nuestro futuro común.

¿Cómo lo logramos? Las oportunidades están a nuestro alcance:

  1. Darles poder real: Los jóvenes necesitan tener voz, voto y, muy importante, un presupuesto concreto para que ellos mismos decidan, planifiquen y lleven a cabo proyectos que consideren prioritarios.
  2. Usar la tecnología a su favor: Los jóvenes son nativos digitales. Aprovechemos eso con aplicaciones o plataformas fáciles y atractivas, diseñadas con ellos, para reportar problemas, proponer ideas o votar por iniciativas. Esto rompe barreras de horario y distancia, haciendo que participar sea accesible para todos, no solo para unos pocos.
  3. Enseñar haciendo: La educación cívica debe ser práctica. Integrar en las escuelas proyectos donde los estudiantes identifiquen un problema en su comunidad (desde un lote abandonado hasta la falta de pasos peatonales) y colaboren con el gobierno local para solucionarlo. Así ven que su voz sí puede cambiar las cosas.

Sabemos que hay desafíos, como la desconfianza o la falta de recursos. Pero el costo de no hacer nada es mucho mayor: desinterés, jóvenes que se van buscando oportunidades y gobiernos desconectados de una parte enorme de la población.

La verdadera inclusión no se mide por aparecer en una foto, sino por ver sus ideas reflejadas en los planes de desarrollo, por partidas en el presupuesto para sus iniciativas y por hacerles sentir que el gobierno local también es su casa.

Es hora de dejar de hablar de los jóvenes y empezar a gobernar con ellos. Su energía, creatividad y mirada fresca son el mejor antídoto para rejuvenecer nuestras políticas. Abrirles las puertas no es un riesgo; es la única garantía de un futuro lleno de vida, justo y sostenible para todos. Escucharlos y darles espacio es, al final, fortalecer nuestra democracia.

04-09-2025 (145-2025)

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