Tres semanas faltaban para concluir oficialmente el año escolar 2025-2026, cuando durante el feriado del 24 de junio, el doble terremoto ocurrido a las 6:04 de la tarde removió todos los cimientos del país y generó una de las crisis más graves que ha enfrentado el país en su historia contemporánea.
La suspensión de actividades escolares fue una medida inmediata a tomar por el Ejecutivo nacional debido a la emergencia y el luto nacional. Luego de 12 días, el lunes 6 de julio, se reanudaron actividades académicas en los estados que no habían sido afectados directamente por el doblete sísmico, según informó en un comunicado el Ministerio de Educación.
En el comunicado se notificaba que si bien el resto de los estados retomaban clases con un cronograma ajustado hasta el 31 de julio, de igual manera quedaban suspendidas las actividades escolares «hasta nuevo aviso» en 23 municipios directamente afectados en los estados Aragua, Carabobo, Falcón, La Guaira, Miranda, así como en el municipio Libertador de Caracas, debido a las labores de rescate y atención de la emergencia.
Solo se darían nuevos lineamientos cuando esas tareas se dieran por concluidas para definir los procedimientos administrativos del cierre del año escolar en las instituciones escolares de estos municipios y el documento señalaba que el cumplimiento del calendario escolar dejó de ser prioridad ante la magnitud de la tragedia.

En las semanas siguientes, el lineamiento ministerial aunque no se hizo público se reflejó a través de los comunicados enviados por los colegios a su comunidad de padres, madres y representantes, en los cuales explicaban algunas medidas «siguiendo instrucciones del MPPE», entre ellas la culminación de actividades presenciales, entrega de calificaciones promediadas, pruebas de revisión de materias bajo la modalidad en línea y suspensión de actos de promoción en todos los niveles.
La mayoría de los comunicados de los colegios dejaba abierta la indicación de posibles «nuevos lineamientos» por parte del ente ministerial, sin precisar fechas, para definir aspectos administrativos como la entrega de documentos para los egresados de 5to año o cómo serían los procesos de inscripción para el año escolar 2026-2027.
El ministerio de Educación, a través de su cuenta oficial en Telegram, ratificó mediante una nota que la prioridad en este momento se centraba en atender socioemocionalmente a la población afectada, en especial a los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en campamentos transitorios. La información la dijo el viceministro Alejandro López, extraída de una entrevista publicada en La Iguana TV, donde aseguró que siguen en la etapa de cierre del año escolar en curso y coordinan la realización de los actos de grado pendientes para finales de julio en los estados no afectados.
Pero López también dijo que en la planificación y análisis de las zonas afectadas ya se coordinan los procesos de rezonificación y la evaluación detallada de las matrículas, para habilitar los cupos requeridos en otros planteles y ratificó que el inicio del próximo año escolar se mantiene para el mes de septiembre.
Escuelas en el centro del desastre
El uso prioritario de los planteles educativos en zonas de la Gran Caracas habilitados como espacios para refugios daba por terminado este año escolar en más de 100 instituciones públicas. A lo que se suma que decenas de colegios privados sirvieron como centros de acopio para donaciones y logística de apoyo para alimentación de los afectados.
Esto se conoce en arquitectura y gestión del riesgo como edificaciones postdesastre o esenciales, infraestructuras concebidas para permanecer operativas durante y después de una emergencia, normalmente para servir como refugios temporales y apoyar la atención de los afectados.
El daño en la infraestructura fue otro factor de vulnerabilidad. Así lo reflejó un trabajo realizado por TalCual mediante un recorrido realizado en diversas edificaciones educativas en zonas de desastre que evidenciaban la imposibilidad de culminar el año escolar por los daños estructurales que sufrieron las escuelas, algunos con un colapso estructural severo como el Colegio Agustiniano San Judas Tadeo en La Pastora, que quedó inhabilitado desde el 3 de julio cuando la estructura terminó de ceder, una semana después del doble terremoto.
Foto: Luna Perdomo
Aunque no hay data oficial desde el ministerio sobre la infraestructura afectada leve o gravemente, solo en cifras preliminares presentadas por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), 432 colegios en Caracas sufrieron daños tras los fuertes sismos, un dato importante aún más de cara a los próximos 60 días aproximados que separan el próximo inicio de clases, según señaló el viceministro López.
Miedo en la emergencia
Docentes consultados por TalCual en cinco instituciones educativas del Área Metropolitana de Caracas centran su preocupación en la emergencia, pero en especial en la afectación psicológica que están sufriendo las familias. Las maestras coinciden en que ya se anticipan a lo difícil que será enfrentar un nuevo período escolar en apenas dos meses. «La magnitud de lo que ocurrió requiere otro nivel de atención porque no son solo los niños, también muchos compañeros, colegas, familias completas que perdieron a sus seres queridos, sus casas, y sin contar el miedo a estar en la escuela luego de lo atemorizante que fue vivir el terremoto», cuenta Jessica Silva, docente de primaria en una escuela al oeste de la ciudad.
Se refiere a las manifestaciones de ansiedad que experimentaron los niños luego de los bombardeos del 3 de enero. «Yo trabajo con los más pequeños y a muchas maestras nos costó que los niños volvieran a una regularidad y retomaran sus hábitos después de enero porque salieron a su asueto de Navidad y con todo lo que pasó vinieron a normalizarse con sus actividades casi en febrero. Pero ahora fue mucho más grave lo que han tenido que vivir en tan pocos meses».
Foto: Luna Perdomo
Mariella Adrián, oficial de Educación en Unicef, quien además trabaja en atención para la población de niños, niñas y adolescentes en refugios transitorios, explica que este es un momento que debe verse en la dimensión de lo que representa incluso generacionalmente. «Hablamos mucho del rezago escolar y de las dificultades de aprendizaje, pero lo que han vivido estos niños ha sido muy difícil y lo vamos a ir observando progresivamente. No podemos ver esto como momentos aislados. Por ejemplo, los niños, niñas y adolescentes vienen de experimentar la pandemia en 2020 y ahora se enfrentan de nuevo a unas condiciones emocionales muy complejas que tenemos que atender».
Las maestras entrevistadas consideran que hay que prestarle atención a tres aspectos primordiales durante el próximo año escolar: el miedo, la pérdida y el duelo porque eso estará presente en el salón de clase. «Uno nunca está preparado para esto, pero mucho menos cuando se trata de niños que acumulan estrés, miedo y han estado expuestos a cosas muy duras y cuando regresen a clases esa maleta de emociones que cargan son nuestra responsabilidad», dice Herrera.
23-07-2026



