A doce (12) días para el inicio del torneo doméstico, vale la pena analizar la situación de Estudiantes de Mérida desde el punto de vista de la lucha por clasificar por cuarto año consecutivo a las copas internacionales. No es un logro menor.
Queremos entender que se trabaja para avanzar e ir consolidando a su vez un proyecto exitoso, especialmente en lo estrictamente deportivo. Así las cosas, llaman la atención algunos vértices del equipo.
Sí bien se decidió no reforzarse de manera notable para disputar la fase de grupos de la actual Copa Libertadores, es importante ir visualizando quienes deberán mostrar más galones dentro de Estudiantes de Mérida porque no será nada fácil disputar dos encuentros semanales, sin saber aún que la participación en esta Copa Suramericana se selle y se prolongue con lo que eso implica.
Todas las líneas son importantes, pero el mediocampo, sin redundar, es medular. Jesús “Chiqui” Meza sigue mostrando oficio y un muy buen nivel para el torneo local, pero solo no puede con toda la carga por lo que Ayrton Páez está llamado a echar una mano en ese sector, más aún con las herramientas adquiridas en su paso por la inferiores del Mallorca, Málaga o Sabadell, amén de que ya ha disputado también encuentros de Copa Libertadores con el Monagas.
En el partido contra Alianza en Lima por la quinta fecha de la fase de grupos de esta Copa Libertadores, Estudiantes mostró un mediocampo desdibujado, algo a tener en cuenta pues como equipo que gusta de la tenencia del balón y el toque a ras de piso no se puede permitir dar tantas licencias en esa zona donde debe hacerse sentir la superioridad de un equipo que pelea por grandes cosas.
La última línea posee buenos elementos con Manríquez y con Galileo del Castillo sólidos dentro de sus posibilidades. Quizás más rodaje para Plazas lo ayude a despejar sus yerros recientes y todos a su vez deberán estar más concentrados tanto en los minutos iniciales como en los tramos finales de cada partido, los encuentros contra Nacional de Uruguay en Mérida y contra Alianza en Lima son espejos recientes. Araque por su parte pudiese seguir afinando esos destellos de líbero que de vez en cuando nos regala.
A la ofensiva Cristian Flores aún puede dar buenos minutos al club, lo ha demostrado como enganche y cuando se anima a patear de media distancia. Y en punta no se debería descartar poder jugar con dos delanteros desde el arranque de los partidos con un José Rivas Gamboa en estado de gracia y a su temprana edad ya haciéndose un lugar en los libros de récords del club y con un Wilson Mena dispuesto a pelear cada balón y a dar una mano en la recuperación. Edson Rivas lo tiene todo para seguir aportando en este frente.
Se viene un torneo local atípico, como casi todo este año, con la mayoría de sus partidos en uno o dos campos que tampoco son la casa pero con un ritmo de competencia vertiginoso y que a final de año dará los nombres de los que seguirán tomando vuelos para los distintos destinos coperos suramericanos.
Algunos dirán que en el grupo ya el club se libró de enfrentar al Táchira y al Caracas pero sería un error monumental subestimar a equipos como Atlético Venezuela (quienes cuentan por cierto con “La Pulga Gómez”), Deportivo La Guaira o Mineros de Guayana; proyectos estos en los que se viene invirtiendo buen dinero y que durante los últimos lustros han acudido con cierta regularidad al concierto continental.
La Bombonerita en Puerto Cabello y el Misael Delgado en Valencia serán los campos donde a partir del 14 de octubre Estudiantes de Mérida intentará confirmar los progresos de un muy buen ciclo dela mano de un Martín Brignani a pie de campo y con su liderazgo intacto.
Luis A. Morales CNP 23.806



