Por: Ramsés Uribe…
Éxito general. En los medios de comunicación masivos y por ende en las redes sociales se parlotea, se difunde hasta el cansancio mental y verbal el tema del éxito. Francamente se banaliza la palabra exitosa restándole su eficacia y frescura. Ciertamente solo unos pocos brillan en el arte de triunfar sobre las circunstancias cotidianas o adversas. Estos son los deportistas que consiguen ser campeones, psicólogos que ayudan a salir a sus pacientes de la miseria mental, filósofos y educadores que orientan y motivan, científicos que descubren lo desconocido, buenos ciudadanos que mejoran la comunidad, artistas que encuentran la sensibilidad y la belleza, teólogos que tocan la espiritualidad, emprendedores que desarrollan sueños, y claro, en el último lugar los genios o superdotados que abrazan lo imposible, entre otros exitosos. Sin embargo, también proliferan los falsos profetas de la victoria. Por ejemplo, algunos individuos que dan charlas motivacionales exageran en las bondades de su producto intangible. Y sin lugar a dudas o con pocas a cuestas la mayoría de personas quieren ser exitosas. Aunque todos cometemos errores podemos triunfar. ¿Quién no quiere lograr la buena fortuna en lo que anhele?. La sociedad alaba a los triunfadores y rechaza y reniega a los perdedores. En realidad al perder también se gana. Se comenta, escribe o investiga muy poco sobre la derrota. De hecho el fracaso es el acicate (incentivo) de los triunfadores señala Patricia Sellers (2005): en la experiencia de algunas personas que han cometido equivocaciones han perdido sus trabajos y sin embargo, se han recuperado . “A Walt Disney lo despidieron de uno de sus primeros empleos, y tuvo que enfrentar una quiebra antes de alcanzar el éxito”. Ciertos miembros de la fauna política prometen villas fabulosas, castillos legendarios y oro negro o gris que terminan en una demagogia amarga. Otros, magos o piquitos de oro, engatusan con su verborrea a más de un incauto expoliando sus pocas monedas.
Etimología del éxito. Principalmente en filosofía y en algunas otras disciplinas se acostumbra a presentar la etimología para comprender el origen de las palabras y su posible interpretación en algún contexto determinado. Para saber con precisión lo que significa el éxito técnicamente y no como nos parece arbitrariamente es mejor consultar a la RAE (2023), que indica: el éxito proviene del latín “exitus” (salida). 1. Resultado feliz de un negoción, actuación, etc. 2. Buena aceptación que tiene algo o alguien y 3. Fin o terminación de un negocio o asunto. Analizando las acepciones que nos da la Real Academia Española, en primer lugar el éxito es una salida, sin más. Se presume que es una salida o paso definitivo de alguna marcha, proceso que lleva cierta trayectoria que llegó a su objetivo o target; es un blanco o meta alcanzada. Agregamos lo comentado por un estudiante ulandino, quien señaló o preguntó sobre la relación de la palabra éxito, salida con su similar en inglés “exit”; así es, se puede decir que son lo mismo. Si imaginamos una puerta que está al final de una habitación y que permite salir de la casa o edificación, tal imagen aclara de manera exacta su significado originario. Por lo tanto, el éxito es la salida a otra realidad distinta y externa a la anterior. La primera acepción indica un efecto de calidad de alguna actividad. Ese resultado causa alegría a su autor o ejecutor. El segundo significado es sobre el efecto afirmativo y efectivo en las personas o en algún objeto. Si los demás lo toman a bien, es un triunfo. La tercera forma es cuando se acaba una situación particular independientemente del tipo de resultado.
Éxito criollo. El mayor resultado sería que Venezuela logre una auténtica democracia si no como lo fue hace poco más de 20 años, entonces que en un futuro cercano sea mejor que mejor. Un país que ofrezca grandes oportunidades de verdad a propios y a extranjeros, no calamidades para las actividades más sencillas, como el vía crucis de la gasolina. El logro pequeño de cada día para la población que se quedó en el país ya es un éxito. El apogeo del venezolano no es exclusivamente para el que logra una fama mundial, prestigio social y gran fortuna económica y material. Se llega a la meta existencial quien vive tranquilo con su conciencia limpia y puede ver a los ojos a su familia, amigos y desconocidos sin preocupación. Lo contrario ocurre a los que han incurrido en graves hechos de corrupción del erario público o han cometido delitos por su ambición desmedida o miseria espiritual; son los verdaderos perdedores. ¿De qué puede servirles a los tales poseer miles de millones de dólares si son despreciados y buscados por la justicia internacional? Es más valioso a todas luces el triunfo de la constancia y tenacidad de millones de venezolanos humildes contra el caos diario y de cada esquina, gracias a la resiliencia colectiva e individual. Es una lucha permanente para no sucumbir en la pobreza, la anomia, la anarquía y la bellaquería.
Éxito total. El prestigioso empresario y escritor Anthony Robbins (2017), ofrece los principales rasgos de la gente que ha llegado a la meta de su vida por medio de los siguientes rasgos: La pasión, la fe, la estrategia, la claridad en los valores, la energía, el poder de adhesión y la maestría en las comunicaciones. Todas estas competencias humanas no son automáticas o innatas, necesitan de la voluntad del interesado porque estas maravillas no aparecen de la nada sin esfuerzo. Incluso en ocasiones es imprescindible arriesgarse. Como se dice en el argot popular: el que no arriesga no gana. Para lograr el éxito no hay que pasarle por encima a todos, a las instituciones y a las leyes. Siempre se puede conseguir lo necesario y algo más respetando la sociedad que corresponda. Siguiendo a Robbins, sin la pasión en lo que hacemos ni fe o creencias sólidas que guíen cada paso, no se avanza hacia las metas personales. Además es importante contar con una estrategia, técnica o método o ciencia para organizar los recursos necesarios. En esa misma secuencia la claridad en los valores dan fundamento y fuerza racional y espiritual a los ciudadanos; aunado a la energía de los buenos hábitos para seguir adelante. Por último, la afinidad y empatía con las personas además de una maestría en las comunicaciones, son la garantía del triunfo.
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15-08-2023




