Una de las funciones fundamentales del Fondo Monetario Internacional (FMI) es suministrar préstamos a los países miembros afectados por problemas presentes o potenciales de balanza de pagos. Un país miembro puede solicitar asistencia financiera al FMI si tiene una necesidad de balanza de pagos, es decir, si no puede obtener financiamiento en montos suficientes y en condiciones favorables para hacer frente a sus pagos internacionales netos, entiéndase importaciones, amortizaciones de la deuda externa y al mismo tiempo mantener un nivel adecuado de reservas para hacer frente a necesidades futuras. El préstamo del FMI brinda un margen de seguridad que da más flexibilidad a las políticas de “ajuste y reformas” que debe realizar el país para corregir sus problemas.
Venezuela tipifica en las causas establecidas por el FMI para que una nación requiera urgentemente financiamiento internacional; independientemente de la posición del gobierno revolucionario, el FMI es la institución que puede ofrecer ayuda financiera en este momento en mejores condiciones. Recientemente su directora Christine Lagarde señaló que los bajos precios del petróleo y de otras materias primas se mantendrán por algún tiempo, razón por la cual el organismo está considerando fortalecer y ampliar una serie de instrumentos financieros preventivos.
Adicionalmente informó que las economías avanzadas deberían tomar medidas para respaldar al crecimiento con una política monetaria expansiva y gasto en infraestructura, mientras que las emergentes podrían ayudar impulsando sus ingresos que no provengan de las materias primas y permitiendo políticas cambiarias más flexibles. Queda claro que nuestro país requiere urgentemente apalancamiento internacional para atender su problema actual de balanza de pagos y poder instrumentar un plan de desarrollo para diversificar sus exportaciones. Pretender en este momento de profunda crisis endosar al FMI cualidades diabólicas, para no tener que reconocer que es la única institución disponible para nuestro país, es una posición trivial y ridícula.
El país miembro es el primer responsable de la selección, formulación y ejecución de las políticas que se adopten para alcanzar los objetivos del programa respaldado por el FMI. El programa se describe en una carta de intención que incluye un memorando de política económica y financiera. Los objetivos del programa y las medidas de política dependen de las circunstancias de cada país. Sin embargo, el objetivo fundamental es restablecer o mantener la viabilidad de la balanza de pagos y la estabilidad macroeconómica, a la vez que se sientan las bases de un crecimiento sostenido y, en los países de bajo ingreso, de una reducción de la pobreza; estos objetivos no están alejados de los deseos de todos los venezolanos de transitar el camino hacia el progreso general sin más exclusión.
El FMI ha creado varios instrumentos de crédito, ajustados a las circunstancias específicas de cada país miembro: los países de bajos ingresos pueden obtener préstamos en condiciones concesionarias a través del Servicio de Crédito Ampliado (SCA), el Servicio de Crédito Stand by (SCS) y el Servicio de Crédito Rápido (SCR); estos préstamos tienen tasas de interés muy bajas, en comparación con las existentes en los mercados internacionales. Adicionalmente, el FMI ofrece créditos no concesionarios como el Acuerdo de Derecho de Giro (acuerdos stand by), la Línea de Crédito Flexible (LCF), la Línea de Precaución y Liquidez (LPL) y el Servicio Ampliado (SAF), los cuales se utilizan para atender necesidades de mediano y largo plazo; el FMI también puede suministrar asistencia de emergencia mediante el Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR), para aquellos países miembros que enfrentan necesidades inminentes de balanza de pagos.
Venezuela es la economía latinoamericana de peor desempeño, expresado en el mayor nivel de inflación del mundo, deterioro de las finanzas públicas y la subordinación fiscal que obliga al Banco Central a financiar al gobierno, consecuencia de la falta de independencia institucional. Es fundamental para nuestro país perfeccionar los mecanismos para contar con un plan de reducción de la inflación, el cual debe subordinar los objetivos de crecimiento, empleo y equidad social al combate de los aumentos de precios, buscando la estabilidad financiera.
El primer paso para obtener el apoyo del FMI o del Banco Mundial es ofrecer información transparente a todos los actores, mostrar a los ciudadanos los resultados concretos de las acciones de gobierno, referidas a métricas que permitan determinar la salud de la economía en su conjunto; sobre esa base solicitar la asesoría para adoptar políticas que conduzcan a la estabilidad macroeconómica, a acelerar el crecimiento económico y a combatir la pobreza. En conclusión, nuestro país, en este momento de precios petroleros deprimidos, carece de suficientes divisas, en consecuencia los egresos por compromisos contraídos superan a los ingresos, por lo tanto la necesidad de financiamiento para balancear los flujos de fondos en divisas es impostergable.
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