jueves, julio 18, 2024

Fitven entre basura

A juicio de Antonio José Monagas, profesor de FACES-ULA, la realización de la octava edición de la Feria Internacional del Turismo, FITVEN, es producto de una organización sesgada por imposiciones políticas operadas desde Miraflores. Los criterios según los cuales el alto gobierno impulsa su decisión de pretender mostrar al mundo entero las potencialidades turísticas venezolanas, se elaboraron a instancia de intereses  que en poco o nada advierten los verdaderos problemas que han atascado al desarrollo turístico nacional.

Los organizadores fungen mejor como maquilladores de situaciones críticas como ciertamente lo son el precario apoyo que reciben promotores turísticos regionales, el tenaz descuido gubernamental al momento de responder por el mantenimiento de la infraestructura turística en manos del Ejecutivo Nacional, los exagerados controles que vienen soportando los pequeños empresarios de hotelería y hospederías a nivel nacional, la desconsideración del gobierno ante los esfuerzos de organizaciones culturales por reivindicar alegorías costumbristas con un importante valor agregado turístico.

Insiste  el Profesor Monagas, que a pesar del elevado costo del susodicho evento, su ejecución pareciera desconocer los agudos problemas económicos que mantienen atrapada la dinámica financiera y administrativa del país. No se comprende cómo la organización de dicho evento no se haya condolido de las dificultades que signan al país. Ni porque se haga en nombre de un socialismo que exhorta la igualdad como razón de ser de la presunta revolución bolivariana que se promueve desde su interior.

 Mientras que el alto gobierno se ufana de la exhibición de una FITVEN pomposamente acomodada de acuerdo a una imagen arreglada de país, esa misma burocracia de cuello rojo tiene en franco abandono sus responsabilidades administrativas en torno a obligaciones. Obligaciones éstas que deben llevar al gobierno a atender problemas relacionados con la salud del pueblo, con las vías de comunicación, con la degradación del ambiente, con el uso abusivo del espacio urbano sin respeto al derecho del otro, la congestión urbana o la marginalidad social, entre otros.

 Finalmente, Antonio José Monagas, insiste en lo contradictorio que representa la FITVEN cuando la ciudad, a pesar de los esfuerzos de la Alcaldía Libertador y del Ministerio del Ambiente, sigue viéndose plagada de basura. Y peor aún, en sitios estratégicos de la ciudad, como avenidas de acceso al caso central, sin que hasta ahora haya podido remediarse el problema que por motivos politiqueros animó el ex gobernador Marcos Díaz Orellana en tiempo electoral. Aunque, agrega este docente universitario, que la guinda de todo ello la constituye la discriminación de la que fue objeto la Universidad de Los Andes al desconocerse como factor movilizador y de estudio del turismo local. ¿No es acaso la FITVEN un evento que se ha servido del eslogan oficialista “Venezuela es de todos”? De ahí que Monagas concluye manifestando que la FITVEN, paradójicamente, se mueve entre basura y la ausencia universitaria.