La educación es la columna vertebral sobre la que descansa el futuro de un país, y en Venezuela, el panorama actual se constituye como un desafío. El pasado mes de abril la UCAB publicó el informe sobre los resultados recientes del Sistema de Evaluación de Conocimientos en Línea (SECEL) de la escuela de Educación de la UCAB, los resultados visibilizan una problemática profunda que trasciende las aulas y se proyecta sobre el futuro del país.
Venezuela enfrenta una realidad crítica en lo que respecta a la formación de las generaciones de relevo. El más reciente informe (sobre resultados de SECEL 2023-2024) identificó deficiencias en habilidades verbales y matemáticas en estudiantes, desde 6to grado de primaria hasta 5to año de bachillerato, con una calificación promedio de 7 puntos sobre 20 en estas áreas. Las cifras mostradas en el informe son alarmantes; reflejo inequívoco de una crisis educativa que exige atención urgente. Si bien esta realidad se asoma en otras naciones de América Latina, en Venezuela adquiere matices muy propios, nacidos de problemas de fondo en el sistema educativo. Por eso, la Universidad Venezolana, y en particular la FACES de la ULA, no puede ser un espectador. Su rol es, por naturaleza y deber, tomar la batuta para proponer caminos hacia la solución.
El pasado miércoles 28 de mayo en el IIES FACES ULA, en el conversatorio Un Café en el IIES, el diagnóstico presentado por los profesores Claudia Santiago y José Bracho reveló entre deserción y reprobación una tasa cercana al 60% en el primer semestre de las carreras ofrecidas por la FACES, es un campanazo de alerta. Este dato corrobora las debilidades y deficiencias con la que muchos estudiantes llegan a la educación superior. No se trata de una cuestión de capacidad intelectual, sino de la acumulación de fallas educativas que, a lo largo de su trayectoria escolar, no han sido tratadas de manera efectiva.
La profesora Laura Luciani, con su experiencia docente en Venezuela y Ecuador, y su perspectiva sobre la situación académica en otros países de la región, señaló que, si bien estas deficiencias no son exclusivas de Venezuela, en nuestro país se acentúa debido a un problema estructural del sistema educativo. No cabe duda que la pandemia de COVID-19, fue un punto de inflexión, que acentuó estas deficiencias que venían sigilosamente haciendo mella. La interrupción de la presencialidad, la brecha digital y la falta de recursos para garantizar la continuidad pedagógica en entornos virtuales, profundizaron las desigualdades y agudizaron las carencias académicas.
Nos enfrentamos hoy a una generación de jóvenes que, en muchos casos, no ven en el estudio universitario un camino real hacia el éxito profesional y económico personal. Esta percepción, lamentablemente, tiene fundamentos en la realidad económica y social del país, donde la dinámica actual a menudo conlleva un alto costo de oportunidad en la decisión de dedicarse a estudiar. Muchos jóvenes se ven en la necesidad de incorporarse tempranamente al mercado laboral para contribuir al sustento familiar, sacrificando así su formación académica a largo plazo.
Es importante resaltar que no puede recaer la culpa o responsabilidad de este desalentador resultado sobre los estudiantes, ellos son, por el contrario, víctimas de un sistema educativo que no ha logrado brindarles las herramientas y el acompañamiento adecuado a lo largo del proceso educativo para poder hacer frente a los desafíos académicos. No obstante, es necesario estén conscientes de sus deficiencias y tener la voluntad para remediarlas es el paso inicial para superarlas, y la universidad, como espacio de crecimiento y transformación, debe fomentar esta actitud proactiva.
En la FACES ULA, los profesores no se han quedado con los brazos cruzados. Muestra de ello es la propuesta de los profesores Laura Luciani, Claudia Santiago y José Bracho quienes expusieron sus ideas y propuestas para abordar este problema. Sus propuestas son variadas y atacan el problema desde diferentes ángulos:
- Asesoría Necesitamos programas sólidos de asesorías personalizadas y cursos intensivos para que los estudiantes puedan reforzar esas bases que les faltan en matemáticas y lenguaje. Esto sería tanto antes como durante el primer semestre, dándoles la oportunidad de nivelarse y asegurar los cimientos para que les vaya bien en la universidad.
- Herramientas interactivas: crear tutoriales interactivos que se enfoquen en los temas más difíciles. La idea no es solo repetir contenidos, sino fomentar que piensen críticamente y resuelvan problemas.
- Clases de apoyo constantes: Ofrecer cursos de refuerzo continuo a lo largo de toda la carrera para quienes sigan con dificultades. Así, garantizamos un acompañamiento constante y adaptado a cada uno.
- Profesores que innovan en el aula: Impulsar que nuestros docentes usen nuevas formas de enseñar. Esto significa adoptar metodologías más dinámicas, donde el estudiante sea el protagonista, que motiven el aprendizaje activo y el desarrollo de habilidades clave. ¡Es fundamental que el aula se convierta en un espacio donde el debate y la crítica constructiva sean los pilares!
- Espacios que inviten a aprender y conversar: Crear y mantener ambientes universitarios que de verdad inviten a estudiar, a debatir y a reflexionar a fondo. Esto va más allá de las aulas e incluye bibliotecas bien dotadas, lugares para estudiar en equipo y una cultura universitaria que valore el conocimiento y la excelencia académica.
- Un pensum de estudios para las nuevas generaciones: Impulsar un cambio en el plan de estudios para que se ajuste mejor a lo que necesitan y son las nuevas generaciones. Esto no significa bajar el nivel académico, sino adaptar los contenidos y las formas de enseñanza a los retos del siglo XXI, preparando a los estudiantes para un mercado laboral que no para de evolucionar.
- Conectar todos los niveles de la educación: Es urgente que logremos una verdadera conexión entre todos los niveles del sistema educativo, desde la primaria hasta la universidad.
- Renovar a las autoridades universitarias: Finalmente, algo que los profesores resaltan como muy importante es la renovación de las autoridades universitarias. Un liderazgo con visión, comprometido y con capacidad de gestión es clave para poner en marcha los cambios necesarios y llevar adelante una agenda de transformación que vaya más allá de intereses particulares y se centre en el bienestar de la comunidad universitaria y el futuro de nuestra Venezuela.
El desafío de formar el futuro en Venezuela es enorme, pero no es insuperable. Necesitamos mirarlo con reflexión, un compromiso inquebrantable de todos los agentes involucrados, y la voluntad política para hacer los cambios necesarios. La Universidad Venezolana, y específicamente nuestra FACES ULA, tiene la oportunidad y la responsabilidad de liderar esta transformación. No solo formando profesionales competentes, sino también ciudadanos conscientes y críticos comprometidos con la construcción de un país mejor.
Nuestra juventud venezolana merece una educación de calidad que les dé las herramientas para forjar su propio destino y contribuir al desarrollo del pais. Si nos quedamos sin hacer nada, estaremos hipotecando el porvenir de un país que clama por un cambio.
¿Estamos realmente a la altura de este desafío? La respuesta está en las acciones que tomemos juntos.
Econ. Clarimar Pudido
Profesora FACES
01-06-2025



