El fracaso de la política salarial

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

El incremento del salario mínimo y del bono de alimentación recientemente anunciado por el presidente Maduro, pone al desnudo la ignorancia de la clase gobernante en materia de políticas coherentes de asignación de precios en la economía.La política salarial la entendemos como un conjunto de principios que ayudan a una organización o al Estadoen la administración de remuneraciones, la cual debe ser dinámica porque tiene que ir cambiando de acuerdo con las circunstancias que se puedan presentar en los contextos. Son directrices, orientaciones, criterios y lineamientos conducentes a fijar los sueldos y salariosdel factor trabajo, de acuerdo con los intereses, necesidades y posibilidades del entorno económico.

El presidente y voceros del gobierno difunden como un éxito los incrementos del salario mínimo y el bono de alimentación decretados durante el año 2016, los cuales en su conjunto alcanzan la suma del 450 %; lamentablemente los continuos aumentos reflejan la desgracia de la política de ajustes salariales.No se han terminado de asimilar los efectos financieros de los aumentos anteriores, cuando se hace urgente un nuevo ajuste para intentar alcanzar los incrementos de los precios de los bienes y servicios integrantes de una cesta determinada como básica. En conclusión, en este marco de gestión revolucionaria no existirá ajuste que recupere el poder de compra del salario, ya que las políticas generan presiones inflacionarias mayores a los ajustes decretados, en consecuencia la brecha entre la cesta básica y el salario requerido para cubrirla será cada díamayor.El salario es el precio del trabajo, razón por la cual debe tener un peso importante en la dinámica económicaya que contribuye en la estabilidad actuando como bisagra para buscar niveles superiores de bienestar de toda la sociedad, con intereses distintos pero complementarios entre las familias y las empresas. La decisión de establecer salarios y aumentos de los mismos no debería ser una potestad exclusiva de las autoridades gubernamentales, sin tomar en cuenta las exigencias y observaciones tanto de quien ofrece trabajo (el trabajador) con sus organizaciones sindicales, y de quien demanda mano de obra (la empresa) con sus organizaciones empresariales.En realidad, la política de permitir que el mercado libre determine el nivel de los salarios es la única política razonable y exitosa de pleno empleo. Si las tasas de salarios sobrepasan dicho nivel, ya sea por medio de la presión y exigencia sindicales o por decretos gubernamentales, se desarrollará entonces el desempleo indefinido de una porción de la fuerza de trabajo potencial, independientemente que el gobierno busque disfrazarlo con estadísticas amañadas. La revolución se acostumbró a compensar periódicamente los incrementos de precios con aumento de salarios, generando un círculo vicioso que deteriora a la economía en su totalidad, en consecuencia es previsible esperar en el muy corto plazo otro ajuste en el salario mínimo para intentar remediar la inflación desatada.

Es una fantasía pensar que al conceder una mayor cantidad de dinero a los asalariados aumenta así las tasas de salario. La recuperación del “poder de compra” se podrá lograr si y solo si los ajustes no son financiados por expansiones monetarias, es decir, por emisión de dinero inorgánico. En este marco de finanzas públicas quebradas es fácil predecir una hemorragia de incrementos salariales vía decretos gubernamentales, con lo cual los niveles de inflación serán inimaginables. Para el año 2017, con un presupuesto aprobado violentando el marco jurídico, existe una inflación oculta cercana al 800 %, estimación que no tiene incorporado el último incremento salarial; en consecuencia, la inflación esperada para el año 2017 estará por arriba de 1.000 %.

Será Maduro el responsable político del desastre generado, como consecuencia de incrementos delsalario mínimo que han terminado de destruir el aparato productivo nacional. Los ajustes de salarios realizados sobre la base mínima y el disfraz utilizando el bono de alimentación introducen perversiones malignas que afectan la seguridad social de la clase trabajadora. El artículo 237 de la CRBV establece la obligación del presidente de entregar cuentas sobre los aspectos políticos, económicos, sociales y administrativos de su gestión del año 2016 ante la Asamblea Nacional. Los primeros días del año entrante (si seguimos inmovilizados en este conflicto donde nadie quiere dar un paso en falso) de seguro el gobierno exhibirá su política salarial como un éxito, como si fuera un motivo de orgullo aumentar el salario mínimo cuatro veces en un mismo año; sin embargo, la realidad nos dirá otra cosay el hambre y la desazón del venezolano serán más elocuentes: ello es un elemento adicional para exigir con urgencia la destitución de este nefasto régimen. Pareciera una razón más para hacer todo lo necesario para salir de este gobierno lo antes posible, para detener el manejo irresponsable y culposo de la política salarial que ha llevado a la caída en picada del salario realyalacelerado empobrecimiento de la clase trabajadora.

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