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lunes, septiembre 21, 2026

El futuro depende del presente

Por: Fernando Luis Egaña…

No se descubre el agua tibia diciendo semejante obviedad, pero de todos modos hay que repetirlo porque en estos tiempos dramáticos, ello parece no tenerse mucho en cuenta. Uno escucha y lee a algunos analistas y voceros políticos, y les interesa bastante el tema de las futuras elecciones de gobernadores, el de las futuras elecciones locales, y el de las futuras elecciones presidenciales a finales del 2018. Muy bien. Pero… ¿y el presente?

Porque Venezuela no padece cualquier presente. No. Padece uno que entra en los terrenos de la crisis humanitaria y que amenaza con desbordarse, como recién ha señalado Asdrúbal Aguiar,  hacia el caos o el cesarismo. No se trata de un presente más o menos convencional, que “bien manejado”, puede deparar triunfos para viejas o nuevas parcialidades políticas. Apreciar las cosas de esta manera sería no sólo una irresponsabilidad, sino una máxima irresponsabilidad.

El presente tiene que encararse ahora. En el presente. Luis Ugalde lo ha dicho con sugestiva elocuencia. Venezuela es un paciente en terapia intensiva que tiene que ser operado sin dilación. Y ello significa, en otras palabras, que el cambio político sustancial no debe seguir esperando por los futuros que algún día llegarán o no llegarán, sino que tiene que impulsarse ya, con toda la fuerza y el compromiso que sean necesarios. Y eso pasa, en mi modesta opinión, por la renuncia del señor Maduro.

Eso no pasa, también en mi modesta opinión, por complejos laberintos seudo jurídicos y seudo institucionales, donde lo que se termina aplicando es el verso aquel del tango de Gardel: “como juega el gato maula con el misero ratón”. Los potenciales enredos de un revocatorio o de una enmienda son, literalmente, infinitos. Y así no se enfrenta el presente en el presente.

Que Maduro no quiera renunciar es algo sabido. Pero no todas las renuncias son voluntarias. Hay otras que son inducidas por la legítima presión socio-política, y no creo que haya un país de la región donde esa presión sea más legítima que en Venezuela. Y además plenamente constitucional, porque la renuncia está consagrada en la Constitución, luego no puede ser calificada de golpista, ni tampoco así sus proponentes.

Sí. El futuro depende del presente. Y si este presente se prolonga en el futuro, no habrá futuro digno y humano para Venezuela. Así de sencillo…

flegana@gmail.com

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