Gaudete. III domingo de Adviento

El título de esta reflexión, afín al propósito de la misa de este día, corresponde al modo imperativo del tiempo presente del verbo latino semideponente gaudere, “alborozar”, “regocijar”. Gaudete, significa “gózate”, regocíjate”; y traducido en el período aludido, gaude (singular) es, “alboroza”, o “regocija”, y gaudete (plural), “alborozad” o “alborocen”, “regocijad” o “regocijen”. El tiempo futuro del modo imperativo traduce: “ve a alborozar” (singular) y “vayan a alborozar” (plural).

La alegría, —en este III domingo de Adviento la Iglesia afina la liturgia al son de su eufonía—, nos mueve a irradiarla por propia voluntad. Con esto continuamos muy decididos el camino de la preparación del nacimiento del Niño Jesús, el cual incita a alegrarnos mucho más cuando hallamos algún bien para el prójimo y no esperamos a saber si él lo quiere también. De hecho, el imperativo gaudete y las distintas maneras de traducirlo.

Desde luego, el Adviento es, además, un “vayan a alborozar, a regocijar”; si deseamos hacer en este momento del año una acción brillante, no esperemos ganar la lotería o juntar muchos dólares, o los que con esto cuentan aguardar rebajas, o “un poquito” —no se sabe cuánto será— antes de la partida, para que evitemos dejar al otro, a quien sea, “somos un ser menesteroso”, como una fiera que se agrada con recolectar lo que otros desechan. El que es pobre o rico, ¿qué le falta para ser feliz en esta navidad cuando cree que, aun en las escaseces, no falta otro ser humano que lo trata como amigo, no como cosa rara?

15-12-24

Pbro. Dr. Horacio R. Carrero C.

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