Por: Angélica Villamizar…
Desde el 2003, cada 09 de diciembre se celebra el Día Internacional Contra la Corrupción, y se intenta que los Estados democráticos amplíen mecanismos de prevención y luchen contra la corrupción. Sin embargo, en los últimos años se ha desatado una ola de escándalos por corrupción, mayormente en los diferentes países de América Latina. Venezuela tristemente no se escapa de tener esos funcionarios que cometen este tipo de delito y que hasta ahora no han sido sancionados.
Según el Índice de percepción de corrupción del año 2019 publicado por Transparencia Internacional, Venezuela se sitúa en la pésima posición N° 176 de 180 países evaluados, sacando una puntuación de 16 en una escala de cero (percepción de muy corrupto) a cien (percepción de ausencia de corrupción), y que la cataloga como el país más corrupto de América Latina, igualándola con los países africanos donde hay más riesgo de corrupción en el mundo. Países como Nicaragua (22), Bolivia (31), Brasil (35), Colombia (37), Ecuador (38), Argentina (45) no escapan de este flagelo.
Pero entonces, qué tienen los funcionarios de los países, que según este índice son menos corruptos, por ejemplo, Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia y que ocupan los tres primeros lugares respectivamente con una puntuación de 87, que los funcionarios venezolanos no tengan. ¿Acaso es la educación, los principios y valores, la institucionalidad?
En Venezuela, la desnutrición, la falta de gas doméstico, la destrucción del sistema eléctrico nacional, el deplorable estado de los centros de salud en todo el país, la paralización de construcción de escuelas y de mantenimiento de carreteras, el empobrecimiento de la población, el desmantelamiento de la industria petrolera que ha causado la escasez de combustible, la pérdida de la institucionalidad, entre otros problemas, son consecuencias del mal manejo de los recursos públicos, es decir, de la corrupción, y que por lo tanto están vulnerando todos nuestros derechos humanos.
De alguna manera hemos caído en manos de algún funcionario corrupto y esto no se debe tolerar, por pequeño que sea el acto. Construyamos una nueva ciudadanía en estos momentos de crisis, a pesar de los enormes desafíos que tenemos que enfrentar para combatir este mal; comenzar por involucrarnos más en la toma de decisiones, debemos exigirle al Estado sistemas anticorrupción, amparándonos en lo que establece la Ley Contra la Corrupción , la cual persigue prevenir la corrupción y salvaguardar el Patrimonio Público, bajo la determinación de principios morales (honestidad, transparencia, participación, eficiencia, eficacia, legalidad, rendición de cuentas y responsabilidad), porque la corrupción afecta fuertemente a los grupos de la población más vulnerable, y está muy arraigada en la sociedad y se empeora cada vez más en el mundo.
Generemos conciencia y reconocimiento de que la corrupción nos afecta, y ha matado a muchas personas. Ya basta de votar por políticos que tienen vínculos con la corrupción, que utilizan recursos públicos y programas sociales para hacer campañas electorales, esos líderes políticos que actúan en sus propios intereses a expensas de los ciudadanos; no compremos bienes o servicios a empresas que están involucradas con este tipo de delito, no le paguemos al funcionario a cambio de que no nos coloque una multa por cometer alguna infracción, o pagar porque nos agilicen un trámite en la administración pública.
Comencemos a ser parte del remedio de este mal.
Correo: amvs286@gmail.com
10-12-2020 (22)



