Esta palabra maravillosa que tiene un significado profundo y muy humano, “Gracias”, es la expresión que usamos a diario en señal de buena educación, y lo más importante, sirve para “honraro alabar a otra persona y reconocer un favor recibido. Gracias, es el apelativo más apropiado para decirle a quienes se dedican a educar y enseñar, que valoramos su trabajo.Ustedes, sembraron en nosotros las primeras semillas del conocimiento, con paciencia y dulzura nos acogieron en un salón de clase y poco a poco nos orientaron a comprender el mundo que nos rodeaba; desde las primeras letras y los números, hasta la geografía, la historia, la literatura pasando durante esos años de escuela, por un sinfín de experiencias que marcan el devenir de un ser humano hasta llegar a cumplir las metas propuestas.
Según el diccionario, “un maestro o maestra es, en líneas muy generales, la persona que enseña o forma, especialmente aquella de la que se reciben lecciones muy valiosas; que se destaca por su perfección y relevancia dentro de su género porque está hecho con maestría, pero desde nuestro punto de vista, un maestro(a) es, además, quien nos guía, nos orienta, nos aconseja, e incluso nos consiente, cuando lo necesitamos, amén de la preparación académica que pueda tener.
¿Quién no recuerda a su maestra de los primeros grados?, aquella mujer de sonrisa dulce y con aroma a flores frescas, que nos recibía con una abrazo, y nos dedicaba su tiempo y esfuerzo para que cada uno de nosotros aprendiera.” Ven mi amor, siéntate derechito, así se escriben las letras mayúsculas, pinta un dibujo de tu casa, dibuja con tus colores el mapa de Venezuela. También nos leía cuentos a la hora del receso, y ensayábamos los himnos, cantando a todo pulmón, mientras afuera una lluvia fina cubría la ciudad.
Como dice Fernando Savater en su libro “El Valor de Educar”: “Al igual que todo empeño humano- y la educación es sin duda, el más humano y humanizador de todos, la tarea de educar tiene obvios límites y nunca cumple sino parte de sus mejores propósitos”…sin embargo, nuestros maestros y profesores,héroes y heroínas anónimos, lamentablemente poco valorados y respetados, están hechos de vocación y amor, porque sin estos ingredientes, no es posible llevar a cabo la gran misión de vida que escogieron, una misión que acrisola muchas virtudes:responsabilidad, asertividad, generosidad, honorabilidad y sobre todo entrega a los niños, y jóvenes que están bajo su cuidado.
De maestro a profesor o viceversa
Se suele hacer una distinción entre maestro y profesor, teniendo en cuenta la definición de: «Profesor» (el que «profesa) como experto en algún arte o ciencia, el maestro de mayor rango”, pero es algo netamente nominal porque en la práctica un buen profesor es un maestro y viceversa. Su tarea es la misma que se eleva a las alturas de la sagrada función de instruire ilustrar de acuerdo a materias específicas, complejidades, especializaciones, sin embargo, unos en la escuela primaria, los otros en los institutos de educación superior ejercen el cargo que los acredita a impartir conocimientos, educar y formar.
Ustedes, maestros, profesores, merecen todo el respeto y la admiración que se les pueda ofrecer. Ustedes asumen la guiatura nuestros hijos, y tienen un papel muy relevante en que esos infantes y jóvenes que escucharon sus palabras, que permanecieron junto a ustedes en el ambiente estudiantil, logren graduarse para conformar las generaciones de relevo, tan importantes para el desarrollo de un país.
En esta Venezuela que estamos sufriendo, donde nadie escapa a una situación económica que en ocasiones, toca la indigencia, ustedes están llevando una pesada carga: sueldos de hambre que no les permiten asumir la protección económica de sus familias. Ropa y zapatos, gastados por el uso, escasez de alimentos que inciden en el rendimiento y aumentan el cansancio, preocupación e incertidumbre por el rumbo de la nación, y a pesar de todas las consecuencias de esta crisis sin nombre pero que lastima, ustedes están allí, siempre listos y preparados para ofrecer a sus pupilos, la mejor de sus sonrisas, y el abrazo apretado y cariñoso, para decirle a todos: Aquí estamos y seguiremos, cumpliendo nuestra labor, esperando que sea reconocida en una patria grande, democrática, libre y de oportunidades.
Desde Comunicación Continua, nuestras más expresivas palabras de reconocimiento a su abnegada misión. ¡Gracias, maestros(a), gracias profesores ¡! Arriba Corazones!
A.E. L.L.


