El economista venezolano Guillermo Arcay, research fellow del Harvard Growth Lab de la Universidad de Harvard y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), afirmó que el tipo de cambio oficial en Venezuela es «ficticio» y «fabricado», porque no responde a las transacciones que efectivamente se realizan en el mercado cambiario.
Durante una entrevista en el programa Noche D, de TalCual, Arcay explicó que las reglas vigentes indican que el tipo de cambio oficial debería corresponder al promedio ponderado de las operaciones hechas por subastas. Pero, según señaló, ese sistema dejó de existir.
«Las reglas que están vigentes dicen que el tipo de cambio oficial es el promedio ponderado de las transacciones por subastas. Y en Venezuela ya no hay subastas», dijo.
El economista sostuvo que, desde marzo, el mecanismo que opera es llamado de intervención. Sin embargo, aseguró que las ventas de divisas hechas por el Banco Central de Venezuela (BCV) y las operaciones de los bancos comerciales se realizan por encima del tipo de cambio oficial.
Para Arcay, esa diferencia abre una pregunta central sobre cómo se calcula la tasa que publica diariamente el BCV. «La gran pregunta que nos hacemos es de dónde sale el número que publican de tipo cambio oficial y quién lo elige todos los días a las cinco de la mañana para inventárselo», señaló.
Pánico a la unificación del tipo de cambio
Arcay explicó que el tipo de cambio oficial no tendría, en la práctica, una función cambiaria real, sino fiscal y salarial. Según su análisis, la administración de Nicolás Maduro mantiene esa referencia porque varios pagos públicos están indexados a esa tasa: bonos, pensiones, jubilaciones y parte de la nómina estatal. «Le tienen pánico a la unificación», dijo sobre la posibilidad de eliminar la brecha entre las distintas tasas cambiarias.
El economista sostuvo que, si el Ejecutivo nacional sincerara el valor del dólar oficial y lo acercara a las tasas efectivas del mercado, tendría que elevar de manera automática los pagos indexados a esa referencia. Eso implicaría más gasto público y más emisión de bolívares.
«Ellos le tienen miedo a su propia trampa», dijo Arcay. «Si unifican a ese tipo de cambio, tendrían que expandir el gasto y tendrían que emitir más todavía».
A su juicio, esa es una de las razones por las que se mantiene una tasa oficial que no refleja el valor real de las operaciones. «Este dólar oficial en realidad no cumple ninguna función cambiaria, simplemente cumple la función de estancar los salarios en la economía. Es una manera como le quitan el salario a la gente», afirmó.
Arcay indicó que, si el Estado pagara esos compromisos al valor real del dólar, tendría que emitir más bolívares y aumentaría la presión sobre la inflación y la devaluación.
Un diferencial sospechoso
El economista también advirtió que el diferencial cambiario genera distorsiones en la economía y abre espacio para malos manejos. Explicó que en Venezuela conviven precios expresados en dólares, pagos en bolívares calculados a tasa oficial y operaciones de divisas hechas a valores superiores a esa referencia.
Según Arcay, ese esquema llevó a que muchas personas prefieran mantener bolívares en sus cuentas para pagar consumos diarios y aprovechar el diferencial. Pero también genera una estructura opaca en la que no queda claro quién accede a qué tasa, en qué condiciones y bajo cuáles criterios.
Aunque Arcay no presentó una acusación judicial concreta, sí apuntó que estas distorsiones son sospechosas de evidenciar malos manejos dentro de la política cambiaria. En su análisis, la existencia de una tasa oficial fabricada y una brecha persistente con las operaciones reales permite que el sistema funcione sin reglas transparentes.
El economista vinculó estas distorsiones con decisiones adoptadas dentro del equipo económico de la administración de Nicolás Maduro y con el manejo de las finanzas públicas. A su juicio, el problema no se limita al mercado cambiario, sino que forma parte de un modelo más amplio de gasto, emisión monetaria y opacidad.
Arcay sostuvo que el problema cambiario está directamente relacionado con la expansión de la base monetaria. Explicó que el Estado aumentó el gasto y tuvo que recurrir al BCV para financiar el déficit fiscal mediante emisión de bolívares.
«Han tenido que duplicar la base monetaria en lo que va de año, en solamente cuatro meses, esto sin contar mayo, porque no han publicado mayo», dijo.
El economista precisó que, en los primeros cuatro meses de 2026, la base monetaria creció para que el BCV comprara deuda del Tesoro y financiara el déficit fiscal. También afirmó que, en las últimas dos semanas publicadas por el ente emisor, la expansión fue de 18%, mientras que en lo que va de año llegó a 95%.
Arcay consideró especialmente grave que esta emisión ocurra en un contexto de mayores ingresos petroleros. Según explicó, la administración de Nicolás Maduro recibió este año más recursos porque dejó de vender crudo con descuentos, no destinó parte de esos ingresos al pago de deuda china y se benefició de precios petroleros más altos.
Arcay señaló que la administración de Nicolás Maduro tenía la opción de usar esos ingresos para cerrar la brecha fiscal, reducir la emisión de bolívares y estabilizar. «Decidieron, por el contrario, como de costumbre para ellos, expandir el gasto», sostuvo.
Para el economista, la expansión monetaria explica parte de la presión sobre el tipo de cambio, la inflación y la pérdida de poder adquisitivo. Aunque los pagos públicos se anuncien en dólares oficiales, el diferencial con las tasas reales termina reduciendo el ingreso efectivo de trabajadores, pensionados y beneficiarios de bonos.
«Ellos tenían la opción de utilizar esos ingresos para cerrar la brecha fiscal, dejar de emitir y estabilizar», insistió Arcay. Pero, según su lectura, la decisión fue otra: aumentar el gasto, sostener un tipo de cambio ficticio y mantener un esquema cambiario que castiga el bolsillo de la población.
16-05-2026



