Hablemos de condominio:  Alarma vecinal

La afectación psicológica de los miembros de la familia no se ha hecho esperar. Aunque el pánico no es opción, ha sido la vía que muchos han tomado, generándose conflictos entre vecinos y poniendo a las Juntas de Condominio y Administradores en posiciones verdaderamente complicadas.  En otros casos, ha sido el extremo opuesto el exceso de confianza y flexibilidad el que está afectando la convivencia. 

¿Pero cómo lidiar con el miedo y la angustia?  

Lo primero que hay que entender es que sentirse de esa forma es absolutamente normal ante las circunstancias.  Evadir los sentimientos, ocultarlos o desplazarlos no es saludable. Sentir la angustia es un sentimiento humano, como también lo es estar feliz, lo que no es correcto en sumergirse en ese miedo y dejar que nos invada.  Los padres o cabezas de familia deben aprender a manejarse para no derrumbarse ante estas circunstancias. pero también tienen la obligación de cuidarse a sí mismos.   El exceso de miedo puede convertir una comunidad completa en paranoica y eso es peligroso.

El papel de los lideres

Recordemos que Venezuela tienen dos problemas fundamentales, su situación económica, política y social que es muy particular y distinta a otras naciones, y en segundo lugar está la condición de Pandemia. En una comunidad quienes llevan la batuta de liderazgo tienen una enorme responsabilidad.  Las Juntas de Condominio deben ser coherentes, objetivas y muy cuidadosas al momento de emitir boletines informativos y ejercer acciones. No se trata de ocultar información, pero sí de ser cuidadosos con el manejo de la misma, ante una población que esta estresada y muy sensible. La información que se debe trasmitir debe ser ética y verificada, con un lenguaje conciliador y que genere confianza. Mensajes claros y precisos sin divagaciones, ser empáticos y no impositivos, llamando a la calma y a la responsabilidad. 

En el caso de la pandemia, si hay un caso sospechoso de COVID19 tomar las acciones necesarias sin exageraciones, ni poniendo en riesgo al vecino con la posible enfermedad ni a su familia, ante todo el respeto a sus derechos.

El papel de los trabajadores del condominio

Vigilantes y trabajadores residenciales, deben cumplir con sus jornadas según lo acordado con la directiva de la residencia. Cumplir con los requerimientos de cuidado personal y en el uso de los equipos de bioseguridad manteniendo los espacios comunes según las instrucciones recibidas. No alarmar a la comunidad con comentarios y cuentos sin fundamento.

El papel de los vecinos

Ante todo, respeto y paciencia, con la propia familia y con los demás miembros de la comunidad.  Vivir angustiado, perder la calma, discutir, agredir y atacar no debería estar en la hoja de ruta a seguir en esta Pandemia, por el contrario, cambiar estas acciones por tolerancia y empatía. No es resignarse, es adaptarse.

Todos tenemos las mismas carencias; falta de electricidad, de combustible, agua, gas, de conexión a internet o a la telefonía, elevado costo de vida, etc. pero eso no nos da el derecho a tratar mal a nuestro vecino.  Ser solidario, compartir lo poco que podamos tener, saludar y sonreír a pesar de los problemas.   Ofrecer ayuda, tender la mano forma parte de esa comunidad sostenible que necesitamos.  Recibir con cariño a quien está regresando a casa porque no le fue bien en otro país, o a ese vecino médico o enfermera que arriesga su vida por los demás en un país donde no hay servicios de salud con los mínimos requerimientos ni siguiera para ellos, es un acto de heroísmo.

Ofrecerse a colaborar activamente en el jardín, en regar las plantas, en el aseo, en el mantenimiento o cualquier actividad que mantenga la mente ocupada y alejada del sufrimiento.   En definitiva, Viva y deje vivir a los demás, porque los tiempos están duros para tener que agregarle la paranoia vecinal

Danitza Suárez Salas

@elkminteligente