Los constantes cortes eléctricos en la región andina, han obligado a los residentes de viviendas a solucionar el tema eléctrico de cualquier manera para satisfacer sus necesidades y comodidad, en muchos casos sin prever las molestias y daños que causan a vecinos cercanos.
Cuando un apartamento coloca una planta eléctrica que no es apta para el uso en propiedad horizontal y el caso no es atendido por las Juntas de Condominio con la seriedad que amerita, se corre el peligro de que se extienda el uso indiscriminado de estos elementos altamente contaminantes y peligrosos cuando no son usados correctamente, colocando a la comunidad en una posición de vulnerabilidad por una amenaza latente, derivando hasta en responsabilidades penales si se sucede algún accidente.
Estos hechos son circunstanciales y originados por la situación país que vivimos, es por ello que no existen protocolos definidos, ni artículos específicos en la Ley del Propiedad Horizontal al respecto, pero eso no quiere decir que nos quedemos de brazos cruzados dejando a todos hacer lo que les provoque. La seguridad de los vecinos y el derecho a la vida debe estar por encima de cualquier acción individual.
El problema principal con estos artefactos es el combustible almacenado de manera inapropiada y la operatividad del mismo, donde muchas veces el operario no conoce los procedimientos de seguridad. Además, son ubicados en espacios pequeños, cercanos a las cocinas y calentadores de agua, producen contaminación sónica y emiten gases durante la combustión. Un caso importante de referencia fue el incendio en un edificio en la av. 6 entre 21 y 22 hace un año, donde el informe de las autoridades competentes determinó la falta de previsión al cargar de combustible la planta eléctrica.
Un ejemplo a seguir
La Junta de Condominio en un edificio en Residencias Las Tapias de Mérida recibió las quejas de vecinos por una planta ubicada en la cocina de uno de los apartamentos. El procedimiento aplicado por esta junta fue en primer lugar comunicarse con personas conocedoras de la materia y solicitar asesoría sobre qué hacer, así mismo documentarse en referencia a las leyes existentes que pudieran aplicar para protección de la comunidad.
En segundo lugar, solicitaron una inspección técnica al Cuerpo de Bomberos del estado Mérida, quienes se apersonaron y levantaron el informe respectivo, dando detalle del equipo que efectivamente se encontraba en el apartamento y emitiendo sus conclusiones, entre las cuales expresaron que la planta no es apta para un apartamento y no se cuenta con las condiciones de seguridad necesarias por lo tanto debe retirarse la misma del lugar. El tercer paso realizado por la Junta de Condominio fue enviar una comunicación al propietario del apartamento solicitándole retirar la planta eléctrica y el combustible de la propiedad, sustentados en copia del informe del Cuerpo de Bomberos.
Este es un procedimiento correcto, transparente y responsable por parte de una Junta de Condominio que tiene clara cuál es su función. Si el propietario se negara al retiro de la misma, se procede nuevamente a llamar al Cuerpo de Bomberos para que la retiren por sus medios.
Cuando se asume la responsabilidad del gobierno condominial, hay que ser respetuoso pero contundente, escuchar las necesidades de todos y buscar las soluciones que beneficien a la mayoría. Quizás saldrá alguien molesto, pero vivir en propiedad horizontal tiene limitaciones que debemos conocer.
¿Y las bombonas de gas?
Este es otro caso circunstancial. Tratamos en esta columna en el año 2019 un caso en la ciudad de San Cristóbal que terminó en la muerte de una familia debido a la fuga de gas y posterior explosión por mala manipulación. El problema principal con el elemento gas es que hay apartamentos que usan pilotos en cocinas y calentadores, estos elementos quedan muchas veces abiertos. Adicionalmente cuando se hacen conexiones caseras a bombonas individuales, por error humano se dejan tubos abiertos.
Al colocar gas en la cisterna o bombona principal del edificio, estos errores generan accidentes graves, lo mismo sucede cuando se manipulan las llaves de paso para hacer racionamiento. Es por ello que antes de manipular llaves de paso, o pretender hacer conexiones individuales, debe asesorarse por expertos en la materia de la conveniencia o no de realizar estos procesos.
¿Y la gasolina?
En estos momentos de grave crisis del combustible, no estamos exentos de tener un vecino que almacene gasolina, o que alguien reciba una recarga en el estacionamiento de su edificio. Estamos viviendo una situación grave donde al igual que con los casos anteriores, los ciudadanos tratan de solucionar para sobrevivir. El almacenamiento en apartamentos está prohibido, por lo tanto, en esto las Juntas de Condominio deben ser contundentes. En el caso de recargas de combustible en estacionamientos, tomar las previsiones del caso, no usar celulares, no fumar, no tener vehículos encendidos y utilizar un espacio abierto para realizar la maniobra
Como podemos ver estas son las tres joyas de la seguridad en tiempos de pandemia y de crisis venezolana. Ningún país civilizado del mundo pasa por estas penurias y ninguna Junta de Condominio debería tener que enfrentarse con sus vecinos por este tipo de circunstancias. Si todos estamos conscientes de los riesgos a la propiedad, del peligro que generamos a la vida de nuestras familias y en los demás, probablemente seriamos más responsables y sensatos, valorando el enorme trabajo que nuestros vecinos de las Juntas de Condominio han tenido que desempeñar en estos tiempos tan duros.
Por Danitza Suárez Salas
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