Hablemos de condominio: poniendo las barbas en remojo

En los últimos días, se han sucedido en Mérida afectaciones a condominios generadas por la falta de mantenimiento y los años de construcción que ya comienzan a tener algunos conjuntos residenciales. En Venezuela, es muy común construir, usar y olvidarse que las cosas requieren un mantenimiento permanente para perpetuarse en el tiempo y funcionar de manera adecuada, es decir, “la cultura del mantenimiento prácticamente no existe” y en las circunstancias país menos.

¿Qué nos está pasando?

La anomia existente en el país (“Estado de desorganización social o aislamiento del individuo como consecuencia de la falta o la incongruencia de las normas sociales”, diccionario Oxford), está acabando con nuestras comunidades, pero ¿Quién tiene la culpa de ello? Pues debemos decir con toda sinceridad que ¡Todos!

Nos hemos dejado arrastrar hacia lo más fácil, dejar que todo se destruya, sin importarnos las consecuencias, hasta que lo peor sucede y es más duro levantarse. Nos quejamos de una Junta de Condominio eterna en el poder que hace lo que le provoca, pero no elegimos otra, no nos postulamos, no vamos a las reuniones, no pedimos cuentas, no colaboramos, no sabemos que se hace en nuestros condominios, porque estamos ocupados en vivir nuestras vidas, mejor dicho, en sobrevivir, sin darnos cuenta que con este comportamiento alimentamos aún más el caos en el que ya vivimos.

Una comunidad entera sin electricidad

Hace más de una semana estalló un transformador en una de las residencias más antiguas e icónicas de la ciudad, “Residencias Las Marías”, el sonido de aquel evento en plena madrugada, sumado al aspecto actual del lugar, reflejan lo que es hoy Venezuela.

Afortunadamente las pérdidas fueron solo materiales, pero el tema va un poco más allá, los daños fueron considerables y esto ha representado una dura prueba para la comunidad, en el cómo están gestionando su desastre tecnológico (así se llama este tipo de eventos desde el punto de vista de la Protección Civil). Son pocos los que se han incorporado a las soluciones, no hay un fondo de reserva en moneda dura que pueda resolver la costosa emergencia, no están claros los procesos previos de mantenimiento efectuados por la Junta de Condominio en materia eléctrica, además la ausencia y el sentido de pertenencia es alto, al punto que muchos se han mudado a otro lugar a la espera de que la solución llegue y puedan volver a su propiedad. Pero ¿Quienes impulsan esa solución? Y aquí volvemos a la anomia que se come al país. ¿Se puede salir adelante asi? Es difícil, muy difícil.

Si bien es cierto que la empresa de gobierno encargada del suministro eléctrico debe solventar estos inconvenientes, también conocemos el estado del sistema eléctrico nacional. Muchos edificios solucionan sus problemas de manera privada, pero desconociendo los procesos y protocolos para ello. Por eso se insiste en la educación y preparación para el manejo de un condominio, pero son pocos los que acuden al llamado.

Esta es una excelente oportunidad para que esta comunidad vuelva a la unión en pro de la búsqueda de una solución que los beneficie a todos de una manera sostenible y adecuada, que se fomente el sentido de pertenencia sin importar que el apartamento este vacío, porque se trata de una propiedad adquirida con el trabajo y el esfuerzo en el pasado. Muchos fundamentan su falta de interés y desapego en el valor bajo de la propiedad, pero les recordamos que nuestra situación es temporal, en algún momento las cosas recuperaran su valor de mercado, no perdamos la esperanza.

Aprender de los ejemplos

Mientras escribo estas líneas, sucedió algo similar en Residencias Sai Sai, otra residencia antigua, al sur de la ciudad. Se presentó un cortocircuito en uno de los transformadores ubicados en el estacionamiento, que fue oportunamente atendido por CORPOELEC a bordo de la unidad 208 con el auxilio de los Bomberos Mérida. Vendrán otras situaciones pues una gran cantidad de condominios de la ciudad andina superan las 4 décadas. Sumado a la falta de sentido de pertenencia, la participación y preparación para el manejo del condominio, la ausencia de un plan de mantenimiento anual y a la crisis sostenida del país, podemos ver que nos esperan días duros, pero no imposibles. ¿La sugerencia? pongan las barbas en remojo y aprendan de los ejemplos, cuesta menos una evaluación a tiempo y se ahorrarán no solo dinero, también molestias.

Feliz domingo a todos

Danitza Suarez Salas

@elkminteligente

15-10-2021