Este ha sido un año único en nuestras vidas, la crisis país se completó con una pandemia que transformó nuestra realidad y la convivencia condominial, fue uno de los aspectos directamente influenciados por estas dos variables. Pareciera que las reglas establecidas no existen y muchos vecinos decidieron tomar sus propias decisiones sin considerar que habitan en comunidad, esto ha generado malestar, discusiones y hasta violencia.
Uno de los casos reportados es la violación del reglamento interno de condominio de edificios y conjuntos residenciales en el uso de las áreas comunes y apartamentos. Tal es el caso de comercios instalados en puestos de estacionamiento donde se vende todo tipo de cosas, desde comida hasta productos de limpieza y ventas de garage, sin permiso alguno de la comunidad, ademas del uso de los apartamentos como fabricas artesanales de productos, principalmente comida y destacan las panaderías, haciendo uso del gas común de los vecinos, cuyo abuso acaba el poco gas con el que cuentan los vecinos.
Este tipo de situaciones van en detrimento de la comunidad, sus relaciones y calidad de vida. Quizás muchos pensarán, que se trata de un servicio y es una ayuda, sin embargo la diferencia radica en la manera como se está ejecutando la acción. No es lo mismo un mercadillo de verduras y frutas una vez a la semana con productores que vienen del campo que ofrece productos mas económicos y que solicitaron permiso a la Junta de Condominio o Administracion quienes le colocaron normas para ello, a un vecino instalado con una infraestructura todos los dias en un estacionamiento o en un área común del edificio sin ningun tipo de permiso, lo mismo sucede con quien inicio una actividad comercial en su apartamento estando prohibida en el reglamento del condominio. Aqui es importante recalcar, que el hecho de ser su propiedad no quiere decir que puede hacerlo todo, hay un reglamento que respetar. ¿Se imaginan que no sean uno ni dos sino una docena de vecinos haciendo lo mismo? ¿En que se convertirá su edificio? Permitir a una persona hacerlo implica que las demás también tendrán el derecho de hacerlo.
Es importante como vecinos que conozcamos la diferencia entre anarquía y conducta ciudadana. La primera es desorden, falta de sentido común, no valorar el esfuerzo de todos por el respecto a las normas que mantienen una comunidad sana y la segunda corresponde a personas con valores y respeto por el otro, que saben vivir en comunidad. Cuando vamos a otros países y valoramos el orden, es esa conducta ciudadana lo que diferencia a Venezuela de otras naciones
¿Cómo se solucionan estos conflictos?
La primer sugerencia es el dialogo. Los miembros de la Junta de Condominio, Administrador o Consejo Comunal, deben acercarse a dialogar con el infractor. En segundo lugar es importante hacer del conocimiento público en la red social del edificio y con carteles en áreas comunes y cartelera el artículo del reglamento que prohíbe este tipo de acciones comerciales, esta es una acción educativa importante que demuestra la legalidad del hecho a todos los vecinos y que no es un capricho de la Junta de Condominio, se trata de mantener el orden. Es importante escuchar las opiniones de los miembros de la comunidad, de los vecinos que adquieren los productos en venta. Recordemos que hay un infractor pero también quienes les compran, eso es una simple oferta y demanda. Quizás se pueda conversar en el uso del salón o un espacio temporal para este fin con normas y reglas, sin cerrarse completamente a la posibilidad, llegar a acuerdos.
Si el infractor hace caso omiso al diálogo y acuerdos, hay que recurrir a otras instancias menos agradables. Lamentablemente la figura de Jueces de Paz que fueron tan útiles en otros tiempos no están activas, pero es posible una citación a la prefectura local para una mediación y acuerdos. Y si estos acuerdos no son acatados se debe recurrir a las autoridades locales, es decir, a la policía. Se sugiere a la Junta de Condominio, poseer ese acuerdo escrito y firmado por el infractor junto al reglamento de condominio, pues son la prueba ante las autoridades de la violación de los acuerdos
El desgaste, cansancio y estrés con el que estamos llegando al final del 2020 tanto Juntas de Condominio, Administradores como vecinos, nos hace pensar, ¿Cómo estamos llevando nuestra convivencia? ¿No es acaso suficiente con los problemas generados por la pandemia, con la sostenida crisis política, económica y social de Venezuela, para agregarle el mal vivir en nuestra comunidad? ¿Porqué cuesta tanto ponerse de acuerdo? Valdría la pena tomarse estas últimas semanas del 2020 para evaluar individualmente nuestras conductas, ¿Cómo hemos participado, hemos escuchado, hemos aportado? ¿Nuestro comportamiento ha sido el apropiado?
Sino respetamos nuestras normas internas del condominio ¿Cree usted que Venezuela podría salir adelante con ciudadanos así?
Feliz domingo a todos
Danitza Suàrez Salas
@elkminteligente



