Hablemos de condominio: Vacaciones en el condominio

Hoy cumplimos 161 días de aislamiento social, eso es casi la mitad del año donde la vida nos ha cambiado y sin la certeza de saber cuándo volveremos a una “normalidad controlada”. Pero lo cierto es que la vida continua y aunque a un ritmo distinto, hay labores que los seres humanos debemos realizar por nuestra salud mental y física. En otros países, sobre todo en Europa y Norteamérica, la gente ha salido a vacacionar a pesar de los rebrotes del Covid19, pero recordemos que ellos tienen cuatro estaciones y este es el único periodo cálido del año, mientras que en Venezuela vivimos en eterna primavera, pero en medio de una crisis energética, política, social y económica como aditivo adicional

¿Qué hacer con los hijos?

Ya a punto de culminar agosto, una de las tareas más complicadas ha sido tener a los niños y adolescentes ocupados, ya no se encuentran saturados de tareas escolares digitales y hay más tiempo de ocio. Lo mismo sucede con los adultos, este año no hubo viaje a casa de los abuelos, a la playa, ni a la montaña, tampoco campamentos vacacionales para quienes los usan. Si las áreas comunes de las residencias y urbanizaciones presentaban problemas por el uso comunitario, en esta etapa ha sido inevitable que los vecinos y sus familias no salgan a compartir un rato.

Las Juntas de Condominio más visionarias para evitar confrontaciones, han creado horarios de uso de los espacios de acuerdo a las edades, para evitar acumulación de personas. El uso de la piscina o cancha se limita a un número de personas con las previsiones de bioseguridad, se abrieron espacios seguros para las bicicletas, patines y patinetas, y así, poco a poco nos vamos reorganizando ante unas circunstancias que se tornan agotadoras y desesperantes para algunos vecinos.

Santigado Bacci médico internista infectólogo del Centro Médico de Caracas (Prodavinci,2020) asegura “En esta pandemia se puede comprobar que la mejor medicina es prevenir, no curar”. Entonces, se hace necesario que no bajemos la guardia en estas “vacaciones extrañas” que nos ha tocado vivir.

Otros asuntos en pandemia

Estar confinados en un espacio no es una experiencia de la que tengamos referencia, salvo los astronautas, marineros, las monjas de clausura o los privados de libertad con experiencia en ello, para el resto de la sociedad estar asilados compartiendo solo con el grupo familiar inmediato puede tornarse en una experiencia traumática.

En algunas comunidades se ha disparado la violencia doméstica. Días atrás, llegaba la policía y bomberos al edificio de al lado, nos comenta Alejandra de Mérida. Desesperados muchos llamamos al 911 ante los gritos, los golpes y el escándalo en medio de la noche. El hijo había golpeado al padre ante un ataque de ira, al parecer por que este a su vez era violento con la madre.

Este es uno de la decena de casos que se han presentado en edificios clase media del país, no hay estadísticas y las poca que existen no son del todo reales, pues la mayoría de los casos no son denunciados por la víctima. Las mujeres se han visto obligadas a estar en casa encerradas más tiempo con “su agresor”, y al l violento ante estas circunstancias le es más fácil agredir. Esta vez los vecinos lograron evitar una desgracia, pero quedan muchos meses por venir, es importante observar que la ayuda externa y la solidaridad fue un factor determinante en este caso.

La pandemia ha significado un riesgo importante en la convivencia de las familias, los divorcios se han disparado en muchos países, en otros casos se han afianzado más los lazos de las parejas para superar la adversidad. La comunidad entera forma parte de ese entramado social inmediato al que pertenece cada familia. Al finalizar, es probable que lo positivo prevalezca y las comunidades habrán aprendido del ensayo y error, el asunto es poner en practica todo ese aprendizaje.

Danitza Suárez Salas

@kminteligente