Hacia una conceptualización del desarrollo territorial fronterizo

Este artículo forma parte de la edición 51 de la Revista Economía; la cual es una publicación del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) de la Universidad de Los Andes (ULA) en Mérida, Venezuela, de tipo técnico-científico, que difunde documentos originales de investigación y aplicaciones prácticas en los campos de la economía, historia económica, pensamiento económico, epistemología económica, administración de empresas, estadística, ciencias políticas y contabilidad. En este número también se encuentran los trabajos siguientes: una propuesta metodológica para promover un presupuesto público con enfoque de género en Venezuela, Japón y sus retos demográficos en el siglo XXI, la migración venezolana como un asunto público, ética profesional y la práctica contable venezolana: Un análisis documental y la reseña de las jornadas de investigación “Rencuentro de saberes” en honor al profesor Ismael Ortiz.

En relación al artículo que se expone, tiene como objetivo definir el desarrollo territorial fronterizo, mediante una revisión documental y la sistematización de autores. Por lo que, la metodología empleada fue cualitativa, explicativa y de diseño documental. Al respecto es importante exponer que los cambios históricos han modificado la concepción de frontera, porque han pasado de ser espacios homogéneos a estar condicionados por múltiples factores económicos, sociales, culturales, institucionales, ambientales e históricos, requiriendo un abordaje multidisciplinario. En este sentido, se distingue el concepto de límite del de frontera, porque el primero se refiere a una línea divisoria jurídica y el segundo lo constituye una zona más amplia, un espacio de interacción socioeconómica y cultural. En donde el espacio fronterizo corresponde a una creación humana, un hecho sociopolítico, que conlleva la construcción de una identidad fronteriza. Ahora bien, la permeabilidad de las mismas determina su armonía o conflictividad; ya que son abiertas las que permiten intercambios (legales e ilegales) y cerradas aquellas en las que se generan conflictos.  

De acuerdo con lo planteado, conceptualizar el término frontera no resulta fácil, porque no es una representación ortodoxa y homogénea; sino que se encuentra en constante evolución, en correspondencia con cada momento histórico. Como resultado, tienen un significado distinto; ya sea que esté influido por características políticas, sociales, económicas, geográficas, institucionales, comerciales y culturales o simplemente sea una estructura compuesta con rasgos mixtos.

Entonces, el territorio fronterizo se constituye no solo como un espacio físico; sino como una construcción social que genera identidad y propósito compartido, que se encuentra vinculado al poder y control de recursos y personas. Esto indica que es un concepto interdisciplinario que va más allá de lo geográfico. Por lo que el desarrollo territorial, debe estar enfocado en promover el progreso económico y social de una región basándose en sus características y habitantes. Es decir, debe ser un proceso integral y pluridimensional, que incluya aspectos económicos, sociales, institucionales, políticos, culturales, humanos, tecnológicos, financieros y ambientales. En donde, su meta sea la prosperidad sostenible e integral, con participación ciudadana y gobernanza.

Se plantea entonces, que el desarrollo territorial fronterizo es un constructo social que trasciende el espacio geográfico compartido, que debe ser un objetivo nacional que fomente la fluidez en las relaciones, la cooperación y la integración entre Estados limítrofes, a través de un proceso político multidimensional e integrador de diversos actores sociales, buscando la compatibilidad entre competitividad económica, bienestar social, sustentabilidad ambiental y cohesión territorial. Por estas razones, las políticas públicas son cruciales y deben ser justas y equitativas, movilizar actores y considerar el imaginario colectivo de los pobladores fronterizos para atender asimetrías y desigualdades.

Dentro de este orden de ideas, los hacedores de políticas públicas deben reconocer las especificidades de estos espacios y llevar a cabo un ejercicio de las mismas en el marco del desarrollo territorial fronterizo, para que al diseño e implementación de mecanismos favorezcan atender las asimetrías y debilidades. Además, considerar las alianzas y acuerdos con países vecinos a través de un proceso de integración económica más profunda, que permitan emprender esfuerzos reales, que incluyan además de variables económicas, elementos sociales, políticos, culturales, institucionales y ambientales para atender las desigualdades con las que cuentan. Cabe considerar la importancia de tomar en cuenta la colaboración de todos los actores que habitan estas zonas para reforzar las potencialidades, incentivar las transformaciones organizacionales y económicas y por ende mejorar la calidad de vida de los habitantes de forma sostenida y equitativa. Esto, en aras de facilitar el tránsito de personas, vehículos y de bienes y servicios de forma institucional y organizada y aprovechar las potencialidades, que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de la población de los habitantes de estas zonas.

MSc. Dyanna M. Ruíz U.

Doctoranda en Ciencias Humanas, MSc en Fronteras e Integración y Economista distinción “Magna Cum Laude”. Profesora Agregada e Investigadora, adscrita al Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela. Correo electrónico: dyannaeconomia@gmail.com

Economía, XLVII, 51 (Especial, 2023), pp. 95-133. ISSN 1315-2467, Depósito legal pp: 198702me336

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07-09-2025