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domingo, julio 26, 2026

Hasta los Santos se quedaron sin luz

Encender velas, no es una prioridad y no se sienta mal si no puede hacerlo con la asiduidad de antes; sus Santos favoritos, comprenden lo que estamos viviendo

“Voy a ponerle una velita a San Antonio, para ver si me consigue un novio. Necesito curarme este dolor en la pierna que me tiene loca, alumbraré a José Gregorio, él me aliviará. Este problema en los ojos, me lo quita Santa Lucía, compraré unos velones para hacer la novena…Y así miles de peticiones elevadas al cielo a la luz de las velas. Pero nadie pensaba y mucho menos se imaginaba que la crisis económica también limitaría las peticiones de los devotos que creen en los buenos oficios de los Santos preferidos para intervenir en la solución de sus problemas que les aquejan

Entrar a una iglesia es una experiencia llena de espiritualidad: el silencio, el recogimiento, las oraciones de los penitentes, y observar la fila de lamparillas titilantes, es, sin duda uno de los atractivos que promueve la religiosidad. Ahora ya no podemos sentir ese efecto, sencillamente porque también la crisis apagó las velas.

Los interiores de los templos también lucensombríos porque ni los feligreses, ni los sacerdotes pueden costear los altísimos precios de los cirios, velas y velones con los cuales antes, iluminaban sus místicos espacios.

Sencillamente, si usted no gana muchísimo más que un sueldo mínimo, por decir algo, no podrá adquirir un precioso veloncito por la módica cifra de 779 bolívares, eso sí, solamente lo hay en color blanco,” por ahora”, así que, si necesita otro color, deberá esperar. Bueno, también se ofrecen “combos de 3 velones, por tan solo 1.490.000. Tal vez, y el que más le convenga sea un paquete con siete velitas de diferentes colores. (330000 bolívares)Estos precios desaniman hasta al más devoto, porque la situación económica es tan agobiante que lo poco que percibimos con nuestro trabajo, es para medio comer y comprar medicinas, si es que las necesitamos.

Las señoras Rosa Prieto vive en una cabaña lejos de la ciudad, ella es la persona más práctica que conocemos. Cuando se va la luz-eso de los apagones que nos atacan a diario-ella aprovecha, y al prender la vela para iluminarse, también se la encomienda a la virgen de Chiquinquirá “Claro, mija, las velas están muy caras, demasiado, entonces hay que sacarle el máximo provecho. Imagínate que la última vez, me pidieron 100 mil bolívares, por una así de chiquita”,  y con su pequeña mano extendida, expresa el tamaño de la misma. No, qué va, mis Santos me entiende, de eso estoy segura, dice, con su sonrisa pícara y amable, así como decimos en criollo “mato dos pájaros de una sola pedrada”

 Encender velas, no es una prioridad y no se sienta mal si no puede hacerlo con la asiduidad de antes; sus Santos favoritos, comprenden lo que estamos viviendo. Además, saben que la plegaria que más se eleva es la que se hace con fervor, y no importa el lugar, ni las condiciones ambientales. Su oración llegará, porque, lo transcendental es que en su corazón resplandezca el sol de la esperanza y de la fe. Que en su alma haya paz interna y un sentimiento de solidaridad y amor por el prójimo. Que no nos hagamos los ciegos ante el dolor humano y que nuestra luz interna siempre fulgurevenciendo la oscuridad que nos rodea. Que todo nuestro ser, titile y brille, aun en la penumbra de la incertidumbre.

Lic Arinda Engelke.

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