Por: Angélica Villamizar…
José Gabriel, es un venezolano más de los millones que ha escapado de la crisis Humanitaria Compleja que vive el país desde hace varios años. Se fue a un país de Latinoamérica con la esperanza de poder conseguir una mejor calidad de vida que le permitiera mantener a su esposa y dos hijos.
Su historia comenzó cuando un día se encontró sin nada en su nevera para darle de comer a sus hijos y allí tomó la decisión de partir.
Tristemente la realidad con la que se encontró en aquel país fue muy diferente a la que se imaginó. Como a la mayoría de sus paisanos, su viacrucis comenzó cuando buscó un techo donde pasar las noches para descansar, luego buscar un empleo que le cubriera sus gastos y lo de enviar a su familia para mantenerse. Luego, después de muchos días, ya estabilizado, le diagnosticaron una enfermedad que generó que sus horas de faena se acortaran, pero eso no lo impidió seguir luchando por su familia.
Allá solo, con el corazón lleno de tristeza por no estar con su familia, llegó la pandemia que nos tocó a todos y que sigue haciendo estragos en la humanidad, y lógicamente quedó sin trabajo, aun así, admirablemente, no se rindió. Hizo todo tipo de cosas (bajo la legalidad) que le generaran recursos hasta que logró conseguir el dinero para poder regresar con su familia.
Cuando pudo cruzar la frontera, superando topo tipo de obstáculos, peligros y demás adversidades se encontró con unas personas que en lugar de ofrecerles protección, como es su deber, lo que hicieron fue robarlo, quitarle lo poco que con mucho esfuerzo había logrado reunir para su regreso.
Este es un corto relato de lo que vivió José, y así como él, millones de venezolanos que están viviendo en este momento, y lo peor es que seguimos viendo como continúan, por desesperación y por buscar una solución, escapando o fugándose del país que los vio nacer. A unos les va bien, otros regresan sintiéndose derrotados y otros mueren en el intento.
Aun no hay responsables o culpables, nadie paga por el sufrimiento causado a tantas personas. El abuso desmedido de poder, la ambición y el resentimiento de unos pocos, ocasionó la tragedia en la que estamos sumergidos. Sin embargo, ese rayito de esperanza que tenemos no se debe opacar. Hay muchos que trabajan por un país mejor, cada quien desde su espacio está generando posibilidades de conseguirlo. El bien siempre vence al mal y ya se verá el resultado de esas personas que siguen luchando por un país mejor. Nos tocará luego a los buenos ciudadanos la reconstrucción del país hasta lograr que todos nuestros hermanos regresen a sus hogares.
Fomentar los valores desde nuestros hogares es la clave, pero siempre mirando el pasado y nunca olvidar los errores que fueron cometidos.
Correo: amvs286@gmail.com
17-12-2020 (23)




