Huelga de hambre obligada

Por: Germán Rodríguez Bustamante… 

En la lucha por derechos y reivindicaciones diversas, las huelgas de hambre han sido utilizadas a lo largo de toda la historia como un acto de extrema lucha. Sin embargo, más allá del impacto que puedan tener en la causa y en sus resultados, es importante darse cuenta de que son medidas desesperadas, que pueden acarrear fatales consecuencias en el cuerpo humano. Lamentablemente las condiciones salariales actuales obligan a los trabajadores fundamentalmente públicos, a unas condiciones de hambre prolongada por más de 600 días.

Desde un punto de vista fisiológico, el organismo cuenta con ciertos mecanismos que se activan de forma automática en condiciones de crisis, donde el acceso a la comida no está disponible por un espacio determinado de tiempo. A pesar que una huelga de hambre, es un ayuno autoimpuesto el organismo no recibe comida, pero el cerebro es consciente de que el alimento sí está disponible, lo cual provoca un sufrimiento psicológico adicional. Las condiciones de crisis humanitaria compleja que vive Venezuela, los ciudadanos sufren por las limitaciones para el acceso al alimento, no porque no este disponible, sino porque los salarios no permiten adquirirlos, produciendo un sufrimiento psicológico similar.

Por ello se puede observar un proceso de adelgazamiento de los trabajadores de forma natural. Las restricciones para ingerir alimento, el cuerpo recurre a lo ya existente en el propio organismo para continuar con su alimentación y seguir cumpliendo con las funciones fundamentales. Gradualmente se consumen las reservas de glucosa agotando la masa muscular. Así como ocurre con el cuerpo humano, la nación en manos de estos desalmados personajes, se quedó sin reservas consumiendo todo los músculos, entendiendo esto como la estructura de soporte. Expresado en servicios públicos destruidos, sometiendo a la población a cortes de luz eléctrica, agua potable y comunicaciones permanentes. Tejido vial en ruina y suministro de combustible en rifas, que hacen la movilización una suerte de fortuna y a la providencia divina.

La cascada de crisis que vive Venezuela calificada como una situación de emergencia humanitaria compleja, multiplicó los dramas y se reflejó en el aumento de los suicidios, especialmente en los sectores más vulnerables a la falta de recursos, a la incertidumbre a la desesperanza y a la huelga de hambre forzada. La tasa de suicidios fluctúa al ritmo de la emergencia humanitaria compleja. Al deteriorarse la economía en general, también lo hace la de la familia. Amputando la capacidad para proveerse de alimentación, servicios, recreación y medicina. Eso lleva a trastornos mentales asociados a conductas suicidas, tristemente es otro logro de este nefasto régimen.

La inflación a pesar de mostrar una desaceleración sigue estando presente, estimaciones privadas pronostican un cierre anual cercano al 340 %. Para el 2.024 se estima que los precios crezcan en 220 % manteniéndose en tres dígitos y un crecimiento  de 5.50 % del PIB. En definitiva, un pobre desempeño ya que persisten restricciones económicas, como el limitado flujo de recursos externos, una dirección macroeconómica poco efectiva y un sector productivo con limitaciones severas. El crecimiento del 2.024 es impulsado por el aumento de los precios del petróleo debido a cambios en la situación geopolítica, la flexibilización de las sanciones y el incremento del gasto público relacionado con el período electoral.

El salario mínimo actual en Venezuela es de 130 bolívares, es decir, cerca de US$3,66 según el cambio oficial del BCV. De acuerdo al Cendas, una familia de cinco personas en Venezuela necesita 140,3 salarios mínimos mensuales para acceder a la cesta alimentaria. El llamado presidente obrero acabo con la masa laboral, situación que produjo el masivo abandono de puestos esenciales para una nación, en sectores como  educación y salud. Es necesario recuperar el estado de bienestar social, los derechos sociales, los derechos salariales, los derechos de los pensionados. Para eso hay que crear riqueza, avanzar económicamente, desafortunadamente con la pésima política económica de la elite que gobierna Venezuela esto es imposible.

En el año 2.018 el consejo de administración de la OIT nombró una comisión de encuesta para Venezuela, visto el retroceso experimentado en los derechos laborales de los trabajadores. Esto derivo en la elaboración de informes que condujeron al desarrollo de una serie de diálogos sociales con el fin de poder llegar a acuerdos para un salario decente, lamentablemente muy poco se ha avanzado, el gobierno no realiza esfuerzo alguno para honrar la deuda que tiene con sus trabajadores. El tema del aumento ha sido un tema que se ha discutido en lo que va de este año pero sin respuesta. Los pensionados han hecho también llamados ya que es un sector de la población que necesita ese ajuste. Los abuelos esperan el aumento, ya que muchos de ellos tienen esa entrada de dinero para la alimentación como gastos de medicinas. Por ahora, dicho sector se mantiene también a la espera de lo que diga el ejecutivo, en una huelga de hambre obligada. No por una decisión personal, sino por las condiciones salariales que imponen el ayuno.

Todo indica que este año culminará sin que exista un alivio para los trabajadores, los pocos placeres estimulados por las fiestas decembrinas serán diferidos por la indolencia y maldad de los representantes del régimen. A los trabajadores se les trata como delincuentes y a los corruptos como dignos trabajadores. Paradoja que muestra sus evidencias en el descontento generalizado que existe en el país, el cual no podrá ocultarse con estímulos a sentimientos nacionales y patrióticos.  El ayuno forzado y el abandono de salud es la condena de la gran mayoría de los trabajadores venezolanos.

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11-12-2023