Por: Angélica Villamizar…
A pesar de tantas cosas que están sucediendo en algunos países de América Latina, como el bajo nivel de empleo o en el peor de los casos, los crueles ataques a los venezolanos producto de la xenofobia, la migración aumenta cada día más, para buscar una mejor vida, nuevas oportunidades, y lo peor es que aún hay muchos que se quieren ir, buscando refugiarse en otro país huyendo de las condiciones inhumanas en las que se vive en este; las fallas en la distribución del agua potable, gas doméstico, electricidad, el pésimo sistema de salud, transporte, gasolina, internet, telefonía, etc…, salarios de miseria, alimentos y medicinas con los precios por las nubes, situaciones que violan nuestro derecho humano a una vida digna.
Haciendo memoria, Venezuela durante su tercer boom petrolero, en el siglo XX, era la tierra más próspera de Sudamérica, que por cierto, acogió a muchos extranjeros que llegaron por diferentes motivos, como son, dictaduras militares implantadas en sus países; económicos, sociales, pero con un mismo fin, que fue la búsqueda de una vida mejor, y llegaron con esa emoción, esa expectativa de salir adelante en otro país, que por supuesto, para nadie es fácil, pero tampoco imposible.
Muchos decidieron probar suerte y comenzar en un nuevo suelo con oficios que realizaban en sus países de origen, aquí se les ofrecían oportunidades de trabajo, por ejemplo, era muy común ver que los dueños de panadería eran portugueses, los españoles se desenvolvieron en el área de la gastronomía, o esos colombianos que huyendo de la guerra en su país, del hambre y de la pobreza, vinieron a trabajabar gran parte de su vida como agricultores o en el área de la construcción. Algunos llegaron de visita a ver a sus familiares, otros a intentarlo por corto plazo, pero la gran mayoría se quedó.
Es importante resaltar que, en esos momentos, el Gobierno venezolano ofreció facilidades para legalizar su situación en poco tiempo, por lo que fueron muchos los que obtuvieron su nacionalidad venezolana y todo lo que eso conlleva. Es así que, en 1977 cuando el total de habitantes en Venezuela pasaba los 13 millones, un 10% de esa población ya contaba con su nacionalización, también había extranjeros que trabajaban en el ramo de la economía informal y que no se preocuparon por solicitar su documentación legal, así que la cifra de extranjeros seguramente fue más alta.
Hoy día, esas mismas personas que aún permanecen en el país y que dicen no irse nunca, a pesar de las circunstancias, por estar agradecidos con este suelo que les dio mucho, se muestran asombrados y algunos enojados por cómo sus connacionales tratan a los venezolanos, se preocupan por el impacto psicológico producto de la migración y de la xenofobia de la que son víctimas. Hay extranjeros que dicen que agradecen a Venezuela porque los acogió cuando más lo necesitaban y aquí encontraron lo que su país les negó.
Pero ahora, cincuenta años después, la historia se revirtió; el venezolano no había migrado masivamente durante el siglo XX, a pesar de las dictaduras de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, sino que fue hasta el año 2004 que se originó la primera “ola migratoria” a causa de una crisis humanitaria compleja sin precedentes, que logró que para finales del 2020, según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional de Migraciones (OIM), había más de 5,4 millones de refugiados y migrantes de Venezuela en todo el mundo, es decir que ni la Pandemia, ni las miles de trabas que se presentan a diario, detuvieron a estas personas de “escapar” de la miseria que se vive en el país. Actualmente y según cifras oficiales, 1.200.000 son residentes venezolanos en Perú, en Colombia más de 1.7 millones y las cifras siguen creciendo.
Ahora Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Argentina y México son los principales países, que debido al éxodo migratorio de venezolanos de los últimos años, se han convertido en el hogar de los que han cruzado la frontera en busca de una vida mejor porque la crisis los dejó sin opciones.
La mayoría son jóvenes, profesionales, muy talentosos que algún día, no muy lejano, regresarán a reconstruir este país junto con los que nos quedamos, cuando vuelva a ser lo que era o aún mejor.
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25-02-2021 (33)




