IA y sus efectos en las desigualdades

Por: German Rodriguez Bustamante…

Poderosas fuerzas están transformando nuestro mundo, y sus efectos se sienten en todas partes. La inteligencia artificial está revolucionando el trabajo y los entornos laborales. La situación demográfica cambia rápidamente y el cambio climático se agrava, mientras que las crisis y los conflictos siguen causando un sufrimiento incalculable y desplazando a millones de personas en todo el planeta. Pocas veces ha sido tan urgente encontrar puntos en común para encontrar soluciones comunes. Los avances tecnológicos y la investigación han sido fundamentales para acelerar el desarrollo sostenible. Sin embargo, en algunos casos, el cambio tecnológico también ha profundizado las desigualdades y creado nuevas divisiones y desafíos. A pesar de lo prometedor que sea el progreso, no avanzaremos mucho si el acceso a la tecnología sigue siendo desigual. La capacidad de investigación se concentra en un número limitado de países, y dentro de las sociedades, factores como los ingresos, el género y la discapacidad determinan en gran medida quién tiene acceso a la tecnología y quién no.

La semana pasada el Papa León XIV publicó la encíclica «Magnifica humanitas», es el documento pontificio que aborda los desafíos éticos de la inteligencia artificial. Su mensaje central es un llamado a desarmar la IA, liberándola de la lógica de dominación, exclusión o guerra. Centrada fundamentalmente en elementos como: el uso de la tecnología para el servicio del bien común, protegiendo la dignidad humana y evitando que un puñado de corporaciones controle los algoritmos y los datos; los procesos de automatización no pueden priorizarse por encima de los trabajadores, esto invita a defender la preservación del empleo y establecer medidas de recualificación; rechazar la posibilidad de automatizar decisiones sobre la vida y la muerte, exigiendo que no existan máquinas con capacidad para decidir sobre los seres humanos en los conflictos; control sobre los contenidos generados por IA, existe un peligro de la desinformación y el impacto en la crisis de la verdad en el debate público y la convocatoria responsable para educar a los jóvenes en un uso crítico de la tecnología para evitar dependencias y protegerlos de la vulnerabilidad que suponen las herramientas digitales.

El Papa afirma que las decisiones sobre la tecnología nunca deben separarse de la conciencia y de la responsabilidad. La Iglesia desea con humildad y franqueza participar en los diálogos sobre IA, consciente de que no posee respuestas técnicas, ni pretende sustituir a los expertos, pero con la certeza que deben aportar una sabiduría sobre lo humano que nuestro tiempo necesita con urgencia. El sumo pontífice advierte sobre los problemas que puede producir el desarrollo no controlado de la IA, y sus implicaciones en las relaciones humanas. Cada persona es única e irremplazable, un sujeto libre e inteligente con conciencia, capaz de buscar a Dios, servir a los demás y cuidar de nuestra casa común. En resumen, el Papa hace una clara invitación humanista y al pensamiento crítico, para que nadie quede al margen de la transformación digital, ni sea reducido a meros datos.

La Inteligencia Artificial (IA) actúa como un amplificador dual: puede reducir brechas sociales si se democratiza, pero también corre el riesgo de profundizar las desigualdades estructurales existentes. Específicamente en Latinoamérica la región enfrenta un peligro inminente de quedarse atrás, lo que aumentaría la brecha con el norte global y segmentaría aún más a su propia población. La realidad es concluyente: quienes no tienen internet de alta velocidad o computadores quedan fuera de los beneficios de la IA; el poder de cómputo y los centros de datos se concentran en pocos países y niveles sobre en aquellos donde existe entornos socioeconómicos altos; la falta de competencias técnicas avanzadas impide a las poblaciones vulnerables usar la IA para mejorar sus ingresos. Dejar a la IA al arbitraje del mercado puede profundizar las brechas existentes entre ricos y pobres, requiere de políticas públicas activas, gobernanza ética y regulación estatal para garantizar que los aumentos de productividad se distribuyan equitativamente.

Lamentablemente los sistemas de IA se entrenan con datos que reflejan prejuicios históricos de género, raza y clase social, por otro lado el uso de IA en la asignación de subsidios públicos, créditos bancarios o vigilancia policial puede automatizar la discriminación contra comunidades vulnerables. El uso de la IA exige resolver desafíos éticos. Las decisiones automatizadas críticas en salud, justicia o finanzas deben contar siempre con una auditoría o intervención humana para evitar desamparar los derechos de los ciudadanos. Los usuarios tienen derecho a saber de forma clara cuándo interactúan con una IA y bajo qué criterios un algoritmo tomó una decisión que los afecta, como la denegación de un crédito o un subsidio estatal.

Establecer regulaciones estrictas sobre el consentimiento de datos, la propiedad intelectual y los derechos de autor utilizados para entrenar modelos de IA. Las empresas no pueden usar bases de datos antiguas de sus clientes para entrenar nuevos modelos de IA generativa, a menos que obtengan una autorización explícita para ese fin específico. Las regulaciones deben restringir el uso de datos sobre origen étnico, orientación sexual o religión en sistemas de IA de contratación o créditos. Esto evita que el algoritmo aprenda y replique discriminaciones históricas.

En conclusión, no se trata de frenar el progreso tecnológico, sino de poner barandillas de seguridad, las regulaciones deben orientar hacia una innovación responsable, donde el control no es un freno, sino una garantía de confianza para que la sociedad adopte la tecnología sin miedo. Hasta el momento los avances tecnológicos por condiciones demográficas, geopolíticas y económicas no llegan de igual manera a todas las sociedades, en el mismo tiempo, ni con la misma calidad. Relegando a muchas de ellas y quedando condenadas al atraso continuado. La IA debe ser una herramienta para resolver desigualdades sociales no una para sentenciar.

@germanrodri

gguillermorb@yahoo.com

ggrb1958@gmail.com

“Comunicación Continua no se hace responsable por las opiniones y conceptos emitidos por el articulista”

01-06-2026