Esta virtud es un arte, porque la construimos cuando cooperamos en calmar el miedo y el dolor, y así suscitamos la alegría y aumentamos la piedad.
Estas son buenas obras, y en este mes de la celebración del nacimiento del Niño Jesús, además de emplearlas como una extraordinaria propiedad del lenguaje, el cual hace particularmente eficaz su dicción, también las mismas, como el aliento, virtud del más fuerte, no en sentido corpulento, o en dinero y poder, estimulan la calidad de nutrirlas con tino en los corazones agredidos por el desaliento, el odio, la ira, etc., pues con visión artística la esperanza no exige predicarla sólo a los ya convencidos; sino, acentuar en el trabajo, el diálogo hogareño, el compartir, etc., que de su agrado nadie se sienta excluido.
Todos necesitamos avivarla en nuestras vidas. Las polémicas tanto en el ambiente familiar, social, venezolano, etc., de transformarlas exclusivamente en una repetida vulgarización en la que todos saben demasiado sobre lo que opinan, más bien, en ellas no dejemos escapar la oportunidad de hacerle notable al otro una esperanza de ningún modo fundamentalista mucho menos generadora de masoquismos, sino, todo lo contrario, generadora de iniciativas y desde éstas de puntuales acciones con las cuales alegar a esta cuestión, ¿cómo favorecemos con esperanza a los afligidos?
Ser esperanzados y esperanzadores es una aspiración y una destreza valiente y admirable, porque no necesitamos “muchísimo poder y dinero” para ser buenos; sí necesitamos al Enmanuel, Dios-con-nosotros, para ser compasivos en un mundo en donde escuchamos el lamento por las injusticias que sufren algunas personas por las pretensiones de grandeza de otros, incluso, usurpando ésta de manera inadecuada; entonces en dicha situación evitemos ser reluctantes al “arte de la esperanza”, porque trabajando en ésta también los otros nos comunican entusiasmo y confianza.
En fin, la espera del Niño Dios, su nacimiento en nuestra condición humana, hace entender nuestro empeño por el arte de la esperanza desde este loable sentir: muchos le agradecen tanto a tan pocos o a tantos otros.
Pbro. Dr. Horacio R. Carrero C.
horaraf1976@gmail.com
08-12-2024




