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lunes, agosto 31, 2026

In memoriam: Don Juan Bautista Garrido Garrido “El Tío Bautista”

Por: Cardenal Baltazar Porras Cardozo…

Es una alegría reconfortante toparse en la vida con gente de una sola pieza que trasmite agua clara en todos sus actos. Gracias a la Hermana Faustina Hernando Garrido, quien fuera durante más de una década mi secretaria en Mérida haber tenido la dicha de conocer de vista y trato a su familia en su Burgos natal. Las raíces cristianas en esta familia son muy hondas y dan abundante sombra y cobijo a quien se acerca a su vera. Aprovechando las vacaciones veraniegas de la Hermana Faustina compartí con su familia tanto en la ciudad como en el pueblo de San Miguel de donde procedían sus antepasados. Días de paseos por el campo, de ratos de oración con los vecinos y amigos, ir de compras a Belorado, el pueblo cercano de buen mercado donde está el monasterio de monjas rebeldes de estos últimos años.

Un año preparamos excursión a Salamanca y a los lugares donde surgió la congregación de las Hermanas Misioneras de Acción Parroquial. El conductor del vehículo que nos llevaba era el del tío Bautista, manera como sus sobrinas lo llamaban, a lo que me sumé quien escribe llamándolo “tío Bautista”, hasta un momento en el que me dijo que su nombre era Juan Bautista, pero que aceptaba que lo llamara “tío” como sus sobrinas. Buen conversador, hombre culto nos enriquecíamos mutuamente. Pendiente de todo, para disfrutar con todos según sus necesidades. Le tomé gran cariño que se acrecentó en los años y cada vez que visité Burgos o desde Madrid una llamada al buen tío. La visita al museo de la humanidad fue una experiencia en la que el diálogo en cada una de las salas resultó de una riqueza con múltiples facetas.

Siempre tuvo una sonrisa y una buena palabra que lo acompañó hasta su último aliento. Pocos días antes de su muerte lo llamé para saludarlo. Me dijo: “Yo estoy feliz, ya he vivido todas las etapas de la vida y he sido muy feliz y hecho el bien a todos los que encontré en el camino”. Así fue toda la vida. fue un apoyo y alguien muy especial para la familia. Dedicó su vida a la educación de niños y adolescentes y cuando se jubiló, trabajó como voluntario en la Cuz Roja enseñando a leer y escribir a emigrantes de varios países. Fue un buen esposo, un padre excelente y un abuelo muy cariñoso. Hombre optimista, generoso, y enriqueció la vida de todos los que lo rodearon. Su ausencia deja un vacío pero la seguridad de estar en el regazo del buen Dios.

Me uno a su querida esposa Aurelia, a sus hijos Miriam, Juan Miguel y Rodrigo con quien hablé al enterarme del fallecimiento de su padre. A sus sobrinos, en especial a Mari, Ascen y Aurelio, hermanos de Faustina. El tío Bautista tenía 91 años vividos a plenitud. Falleció el 5 de octubre y recibirá cristiana sepultura en el panteón familiar. Fue un modelo de vida cristiana, hombre de a pie con el orgullo de su bautismo del que dio razón de mil maneras. Los sacerdotes venezolanos residentes en España han celebrado misas en sufragio por quien nos deja la estela de ser un misionero, un santo de pantalón y camisa, ejemplo y testimonio para quienes tuvimos la dicha de contar con su amistad y cercanía. Descanse en paz.

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