In memoriam: Ing, Gerardo Agustín Suárez Escalante

Por: Cardenal Baltazar Porras Cardozo...

Al caer la tarde del 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, falleció en el hospital Domingo Luciani de Petare el ingeniero Gerardo Suárez Escalante, tachirense radicado en Caracas donde estudió en la Universidad Metropolitana y obtuvo el título de ingeniero civil con mención publicación al trabajo especial de grado en 1996. Su ascendencia familiar lo vincula a uno de los más destacados clérigos tachirenses de la primera mitad del siglo XX: Mons. Maximiliano Escalante Zambrano (1875-1952), oriundo de Los Mirtos, aldea entre El Cobre y el Páramo del Zumbador. Discípulo de Mons. Jesús Manuel Jáuregui Moreno en su famoso colegio Sagrado Corazón de Jesús de La Grita, de donde salieron medio centenar de excelentes sacerdotes que dejaron huella en los estados andinos por su ejemplo de vida y sus obras en el campo religioso, educativo y social.

Gerardo Suárez ejerció en diferentes empresas como la CVG, Telecom, Seniat, Bandes, Construcciones Urifin, Conavi, Mindur y en el libre ejercicio de su profesión. Participó entre otros en, Control de calidad en el concreto (1985); en el Segundo Seminario sobre Ordenamiento Urbanístico (1988); en las V Jornadas de Transporte y Vialidad (1996); en el Seminario de Aplicaciones Geotécnicas Macaferri, do Brasil y Venezuela (2002); en el Curso Profesional de Valuación Inmobiliaria y Valoración de maquinarias y Equipos Industriales (2004);  en las Jornadas de Energía Solar y Tecnologías Rusas adaptadas a los países andinos (2004); en el Congreso Internacional de Valuación y Catastro (2005); en el XII Congreso Latinoamericano de Seguridad, Higiene y Ambiente (2006); en el Seminario de Inventario y Enajenación de Bienes Públicos (2006). Todo ello como parte de sus obligaciones y pericia en los cargos públicos y privados en los que adquirió excelente reputación.

Su participación en noviembre del 2005 en el Congreso Centenario Archivo Arquidiocesano de Mérida (1905-2005), con su ponencia “El Padre Escalante: sacerdote y maestro, periodista y civilista”, publicado en el 2007 en coedición AAM-UCAB, en el tomo III del texto “El Patrimonio Eclesiásticos Venezolano, pasado y futuro”, nos hizo entrar en contacto personal con él dando pie a una amistad conservada hasta el presente. Lo animamos a que profundizara el trabajo sobre el Padre Escalante. 600 páginas recogen la fecunda vida de dicho sacerdote haciendo uso, entre otros, de los archivos familiares donde se conserva el patrimonio dejado por él y custodiado por su señora madre y hermanas en la casa paterna.

“Entre Páramos: vida y obra del Padre Escalante” es su mejor obra de investigación que se abre con un enjundioso prólogo de diez páginas el Dr. Ramón J. Velásquez quien se sintió complacido por este trabajo. Afirmó “El libro del Ingeniero Suárez Escalante es un acto de justicia para que el recuerdo de una personalidad tan fecunda a la sociedad, que supo entender el valor de los postulados religiosos como lazo de armonía y avance de la sociedad, queden patente. Un libro útil, un testimonio histórico, impecable, un justo recuerdo de los grandes valores que asistieron la obra de Jáuregui Moreno y Escalante. Un libro que enaltece el gentilicio andino y rescata la memoria de los valores espirituales que han acompañado siempre a las gentes de estas montañas”. Fue nombrado miembro correspondiente de la Academia de la Historia del Estado Táchira.

Su rectitud y experiencia hizo que fuera retirado de sus cargos públicos como ha sido costumbre de este régimen. En los últimos ocho años colaboró en el arzobispado caraqueño en la coordinación y puesta al día del departamento de Caritas Arquidiocesana, del que fue despedido sin consideración recientemente.

Su inquietud de investigador deja una obra inconclusa que estaba en revisión sobre la genealogía del apellido Escalante en su versión tachirense. Trataremos de rescatarla y darle publicidad como homenaje póstumo a su memoria. Aquejado física y anímicamente en estos últimos tiempos, deterioró su salud hasta llevarlo a la muerte. Sus restos fueron velados en Caracas y el Padre Antonio Abeijon, Canciller del Arzobispado, presidió las exequias. Su última voluntad era que sus cenizas reposaran junto a las de sus padres en el cementerio de San Cristóbal.

Descanse en paz este buen hombre, servidor humilde, buen cristiano y mejor amigo. Había nacido en San Cristóbal el 4 de agosto de 1955 y falleció el 4 de octubre de 2026 en Caracas. Tenía 71 años y dos meses. En su memoria quienes lo quisimos ofrecemos novenario de misas.

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