In memoriam: Jorge Bustamante Calderón

Por: Cardenal Baltazar Porras Cardozo…

Muy sentida, a pesar de las restricciones impuestas por la pandemia, fue la despedida de quien hizo de Mérida su hogar fecundo. Jorge Bustamante, tachirense oriundo de su capital, nacido el 13 de octubre de 1947. Vino a Mérida a estudiar en la Universidad de los Andes donde se graduó en la facultad de farmacia en 1974 y ese mismo año contrajo matrimonio en la capital serrana, donde puso tienda definitiva para sus afanes universitarios, ocupando varios cargos en su facultad como coordinador de pasantías, director de la facultad de farmacia, presidente del colegio de farmacéuticos y miembro de la comisión electoral.

Su bonhomía le ganó admiración y amistades por su sencillez y cordialidad, a la vez que se comprometió en diversos frentes en la polifacética identidad , de la capital serrana. Amante de la fiesta taurina, seguramente aprendida desde su niñez en su tierra natal, fue miembro de la Comisión Taurina Municipal desde 1993 y la presidió entre 2011 y 2017. Miembro fundador de la Cátedra libre de tauromaquia de la Universidad de los Andes Dr. Germán Briceño Ferrigni y miembro fundador de la Fundación del aficionado taurino “A los Toros2 (2013). Presidente emérito de la Comisión Taurina Municipal y Presidente del Complejo Recreacional de Mérida (Coremer) desde octubre de 2017. Con elegancia y garbo lo vimos presidir numerosos festejos taurinos en la Román Eduardo Sandia. Amante de la música ligada a la fiesta brava apoyó la Banda Antonio Valero de la Mesa de Ejido y los tradicionales conciertos de pasodobles en el Country Club de Mérida.

Pero más allá de esta pulcra hoja de servicios públicos, fue un hombre de hogar y de acendrada vivencia religiosa junto a su esposa, hijos y nietos. Valoré en él la amistad sincera, salpicada siempre por amena conversación y en el compartir de inquietudes. En los días de la feria del sol de este año agradezco el homenaje que me brindó junto a sus pares de Coremer, en medio de las vicisitudes que la sinrazón de quienes pretenden gobernarnos han querido destruir la sana tradición taurina que ha acompañado a Mérida desde tiempo inmemorial.

Sentí mucho su inesperada desaparición que enluta su hogar y a toda la comunidad merideña y ulandina que apreció sus dotes de hombre pulcro y cultor de lo noble para la superación de la juventud emprendedora y carente de oportunidades, lo que se hizo manifiesto en la promoción de los jóvenes que buscan superación en el trabajo y en la brega del campo charro. Que su memoria sea faro de bien y de virtud para las generaciones que vienen. Con un novenario de misas, desde la capital me uní espiritualmente a él y a sus seres queridos. Descanse en paz.

27-5-2020 (2728)