In memoriam: Juan José Romero

Por: Cardenal Baltazar Porras Cardozo…

Mérida ha sido hogar nutricio para el arte y en estas tierras han encontrado cobijo gente nacida y formada en otros lares. Conviene no dejar pasar por alto la obra de juan José que un día se me presentó en compañía de su papá, siendo yo obispo auxiliar para mostrarme una de sus obras, un Cristo Crucificado de 1.30 metros de altura, tallado en cedro, que preside la Iglesia de Mesa Alta desde 1987, obra del recordado padre Deogracias Corredor, constructor de numerosas iglesias y capillas en las aldeas que conforman la extensa parroquia de la Inmaculada Concepción de La Azulita.

Aunque nacido en Caracas pero criado y formado en Maracaibo encontró en La Azulita el asiento definitivo de su taller desde donde se prodigó en obras para muchas iglesias de los Andes, del Zulia y del centro del país. En mis años de administrador apostólico de San Cristóbal (1998-99) le encargué embellecer el retablo del Santuario de la Consolación de Táriba como homenaje de la devoción de mi familia paterna. Creo que todavía se conserva el trabajo en cedro en el nunca terminado retablo del altar mayor que en principio había sido proyectado revestirlo con mármol de diversos colores.

Su formación inicial estuvo marcada por la enseñanza de grandes maestros. Bajo el auspicio del reconocido ebanista Joaquín Tamborero y del maestro Servulo A. Meza, Romero Worwa adquirió las bases en ebanistería y técnicas escultóricas. Este aprendizaje lo llevó a especializarse en la elaboración de mobiliario de los estilos Francés, Italiano, Inglés y Español correspondientes a los siglos XV al XIX.

A partir de 1984, inició su carrera profesional como artista plástico, expandiendo su campo de acción hacia la escultura de imágenes religiosas y la creación de vitrales artísticos. Su búsqueda por la excelencia lo llevó a titularse como Arquitecto y Técnico Superior en CAD en 1998, consolidando sus conocimientos en diseño de interiorismo eclesiástico. Esta fusión de disciplinas es la base de su sello personal, materializado a través de su empresa: Arquitectura Sacra Arquitecsa, C.A., una firma especializada en la decoración artística de catedrales, basílicas, iglesias y capillas.

El año 2000 marcó un punto de inflexión en su vida, cuando inició estudios de Teología y Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Mérida. Este paso evidencia su convicción de que el arte sacro requiere una comprensión integral de la fe para ser concebido y transmitido adecuadamente.

Entre sus trabajos más destacados se encuentran: amán de la reseñada en este In memoriam, la que quedó plasmada en el Templo Parroquial de La Azulita (Mérida): donde realizó la sede central, sillería, retablos y barandas artísticas íntegramente en caoba con acabados de oro que tuvimos la dicha de bendecir en celebración acompañada por toda la feligresía.

Eb la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá (Zulia): Un reconocimiento a su maestría fue la creación de un trono expositor de estilo barroco, elaborado en madera esculpida y hojillada en oro para la celebración de los 300 años de la Virgen en 2009. Por esta labor, es reconocido oficialmente como Artista de este importante templo mariano.

Obras en Diversas Regiones: Su trabajo también se encuentra en la Iglesia de Tucaní (Mérida), la Iglesia de Torondoy (Mérida), la Iglesia de Santa Cruz de Mora (Mérida), la Iglesia de Guaraque (Mérida), así como en la Basílica de Táriba (Táchira) y en la Iglesia de Puerto Píritu (Anzoátegui), y en la Catedral de La Guaira, demostrando el amplio impacto de su labor.

Fue miembro activo de la Asociación Venezolana de Artistas Plásticos y, por extensión, del Comité Nacional de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos (AIAP) vinculada a la UNESCO. Su trabajo recibió el respaldo de las más altas autoridades eclesiásticas, formando parte de la comisión pontificia de cultura bajo el auspicio del Cardenal Bouchard en el Vaticano. Era miembro y artista de la obra del Opus Dei en Venezuela, y Artista del Palacio Arzobispal Metropolitano de Mérida. Participó como ponente y formador como en el III Encuentro de Doradores en Caracas en 2007.

La muerte de su papá con quien compartía el trabajo artístico lo golpeó anímicamente. Falleció el 12 de marzo de 2021 en plenitud de facultades y sueños. No tuve la suerte de estar cerca para presidir sus exequias, pero hay que tenerlo presente en las décadas de su producción artística marcada siempre por la fe cristiana que bullía en su corazón y en su mente, lo que lo hizo cursar estudios de filosofía y teología a distancia. No tengo noticias de que su taller haya tenido continuación. Descanse en paz y viva en la memoria de quienes admiramos y cultivamos el patrono artístico y religioso de nuestra patria.

24-26 (4775) 02-6-26