In memoriam: Mons. Jesús Hernández Bracho

Por: Cardenal Baltazar Porras Cardozo…

El 20 de junio 2026 a una semana para cumplir 80 años, nos deja para ir a la Casa del Padre nuestro compañero y entrañable hermano “Chulique” como lo conocíamos desde los años del Seminario. Nos hablábamos con frecuencia en largas conversaciones sobre diversos tópicos. Me ha caído de sorpresa la noticia de su fallecimiento aunque no me extraña pues últimamente su referencia a sentirse sin fuerzas para seguir asumiendo responsabilidades pastorales me hace presumir que algo sentía en su interior que lo invitaba a estar más de cerca en la oración para la hora definitiva.

Inteligente y preparado, sus estudios en el Seminario y en Roma le dieron hondura a su pensamiento espiritual y pastoral. Sirvió en su Maracaibo natal en diversos cargos hasta ocupar la vicaría general con sencillez y deseo de colaborar con el arzobispo y sobre todo ser amigo y consejero de sacerdotes y agentes pastorales. Metódico y ordenado, lo recuerdan sus alumnos del Seminario Interdiocesano de Caracas donde ocupó el vicerrectorado y el rectorado. Regresó a su querencia zuliana donde tuve la dicha de compartir con él y sus feligreses en muchas ocasiones. La amistad con los Chumaceiro en cuya casa se sentía como en la suya degustamos los platos que Olguita nos ofrecía. Parco en el comer y beber pero lo mejor fueron las sobremesas salpicadas de gratísimas anécdotas.

La distancia geográfica se acortó a medida que los medios nos acercaron más. Gozó de la buena estima del clero, religiosas y laicos que encontraron en él un auténtico sacerdote que nunca buscó figurar sino servir. Con todos los prelados que rigieron la diócesis zuliana mantuvo amistad, respeto y vocación de ser puente y animador. Preparaba sus homilías e intervenciones, y en más de una ocasión me pedía o yo a él materiales para diversos asuntos. Nunca le oí ningún comentario negativo sobre sus hermanos y junto con Roberto Lückert disfrutamos de anécdotas y comentarios sobre lo humano y lo divino.

En compañía del cardenal Diego Padrón supimos de su ausencia cuando visitábamos la tumba de San Francisco de Asís en este año jubilar. Allí depositamos una oración por su eterno descanso en la convicción de que la Chinita l condujo de su mano ante el trono del Altísimo. Que su testimonio ilumine el camino de las nuevas vocaciones pues nos deja la huella perenne de su vocación sacerdotal como tantos otros presbíteros que han sido prez y luz del clero marabino. Descanse en paz, querido hermano “Chulique”.

(2543) 21-06-2026