Por: Cardenal Baltazar Porras Cardozo…
A las 9.20 de la mañana del 12 de agosto 2026 falleció en Caracas donde se encontraba hospitalizado por diversas dolencias en las que se le detectó cáncer en el hígado y metástasis generalizada por lo que los médicos que lo atendieron con competencia y cariño no pudieron hacer nada por su recuperación. En los últimos meses Tulio sufrió diversos quebrantos que lo atribuía al intenso trabajo pastoral. Era reacio a cuidar bien su salud pues le costaba acudir a los especialistas. Su temperamento nervioso y emotivo lo llevaban a somatizar los problemas diarios que en una diócesis tan extensa y diversa requerían de constante movilización y creatividad pastoral. La presencia de varias cárceles donde numerosos recluidos por causas políticas exigían la presencia y ayuda para ellos y sus familiares.
A Tulio lo conocí desde sus años de seminarista en Caracas y a mi llegada a la capital como administrador apostólico lo tuve de obispo auxiliar durante dos años y propulsor de Radio María, entre otros encargos, y le propuse dejara la vicepostulación de José Gregorio en manos del P. Gerardino Barrachini para que se dedicara a las exigencias pastorales de la arquidiócesis metropolitana, lo que aceptó de buen agrado. Al ser nombrado por el Papa Francisco segundo obispo de Guarenas lo acompañé en sus inicios como residencial en tierras barloventeñas y en el cuido de su querida mamá que lo mimó hasta su muerte, acontecimiento que lo hizo sentir la soledad de quien fue madre generosa y ángel de la guarda a su lado durante su ministerio sacerdotal y episcopal.
Contaba 66 años en el momento de su deceso pues había nacido en Caracas el 28 de febrero de 1960. Su familia se trasladó a Naguanagua, en la cercanía de Valencia, siendo él muy pequeño, donde transcurrió su niñez y adolescencia. Mons. Luis María Padilla Rivas, capellán de la base naval de Puerto Cabello famoso por la foto en la que tuvo en sus brazos a un soldado herido en el levantamiento o intento de golpe de estado de aquella base de la Armada. Era hermano de su mamá, por tanto, su tío, de quien recordaba con cariño y gratitud su ejemplo y cercanía familiar.
La vocación sacerdotal fue moldeando su vida: primero en el Seminario Interdiocesano de Caracas, luego, en el Seminario San Ildefonso de la sede primada española en Toledo donde cursó la teología; más tarde obtuvo la licenciatura en derecho canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. El diaconado lo recibió en Toledo de manos del Cardenal Marcelo González el 18 de diciembre de 1983 y la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Mons. Luis Eduardo Henríquez Jiménez, el 5 de agosto de 1984, hace cuarenta y dos años.
Desde 1984 hasta su nombramiento episcopal en 2012, ejerció en la arquidiócesis de Valencia diversos encargos bajo la dirección de tres arzobispos: Mons. Luis Eduardo Henríquez Jiménez, Mons. Jorge Urosa y Mons. Reinaldo del Prette. Fue vicepárroco de San Agustín de Guacara, párroco de Nuestra Señora del Carmen en Miranda, párroco de San Diego de Alcalá en San Diego, párroco de Nuestra Señora de Begoña en Naguanagua y párroco de San Agustín en Guacara. También fue profesor del Seminario Mayor Arquidiocesano Nuestra Señora del Socorro de Valencia, juez del Tribunal Eclesiástico Arquidiocesano, vicario general de la arquidiócesis metropolitana de Valencia y moderador de la curia arquidiocesana.
El Cardenal Jorge Urosa, a la sazón arzobispo de Caracas le solicitó al Papa Benedicto XVI le concediera un obispo auxiliar en la persona del P. Tulio. Recibió la ordenación episcopal el 8 de julio de 2012 en la catedral metropolitana de la capital. Vicario General de la Arquidiócesis, miembro de varios consejos y vicepostulador de la Causa de beatificación del Dr. José Gregorio Hernández. A partir del 2018 fue uno de mis obispos auxiliares como lo reseñé más arriba.
Desde la toma de posesión canónica de Guarenas el 6 de febrero de 2021 hasta su deceso estuvo al frente de esta diócesis sufragánea de Caracas. Se compenetró con las muchas y distantes comunidades desde los límites con Caracas hasta los límites con el estado Anzoátegui. Su preocupación por la formación de los candidatos al sacerdocio y la atención a los sacerdotes y movimientos apostólicos. La catequesis y la religiosidad popular, la formación permanente y la presencia en todos los sectores le ganó el aprecio de las gentes. Se anuncia su sepelio en la catedral de Guarenas el próimo viernes 13 de agosto a las 9 am. Donde serán exhumados sus restos hasta el juicio final.
Quedará en el recuerdo su paso por Valencia, Caracas y Guarenas y Barlovento, como la huella de un pastor sencillo y entregado a la vocación que fue raón de su vida. Agradezco su cercanía con mi persona de quien pude calibrar sus cuitas e inquietudes y las alegrías de sus logros. Que María Santísima de Copacabana a quien quiso coronar como patrona de la diócesis lo conduzca a la presencia amorosa de la Santíima Trinidad y le conceda la gloria eterna. Descanse en paz.
45-26 (5065) 12-8-26



