Industria hermosa

Por: Ramsés Uribe…

 Una fábrica sin máquinas. Parece una completa quimera afirmar que pueda existir una industria sin equipos ni herramientas ni mucho menos con su chimenea contaminante. Tampoco nos referimos a la industria sin chimeneas del turismo. No es esa la única industria sin fumarolas; está la fábrica verde, la de los medios de comunicación y la de la belleza, entre otras pocas. Es la industria de bonitas. Si, aunque algunos se burlen o no den crédito a esta frase temeraria, la belleza era una industria próspera en la Venezuela Saudita. Era una realidad palmaria y efectiva. La cultura popular, el arte y el espectáculo nacional eran un gran producto de exportación. Claro, ahora con el éxodo forzado, la gente de la cultura se ha marchado o, mejor dicho huido; miles de artistas, técnicos especializados y ejecutivos del medio, para engalanar a otros pueblos foráneos con sus habilidades y destrezas. Es un hecho extraordinario para ellos, muy malo para Venezuela.

Y cuando decimos industria no es cuento, pues para que así sea se requiere toda una estructura independiente con su misión y visión definida y clara, recursos técnicos, humanos, materiales y financieros. Esto lo afirma el académico de la Universidad de Harvard, Albright y otros (1994), al decir que nuestro país era algo más que una potencia muy competitiva no sólo en materia petrolera, también en otras más como la industria petroquímica, pulpa y papel, cacao, turismo, siderúrgica, además de automotriz, sino en los reinados de hermosura que le reportaron al país cantidades extraordinarias de dinero, prestigio y admiración mundial, que beneficiaba a todo un ejército corporativo del espectáculo, la publicidad, el modelaje y el arte popular y otras empresas. Ah, y algo fundamental para el negocio: no había intervención gubernamental. El Estado no metía las narices para no echarlo a perder.

La fórmula del éxito estaba completa. Por lo tanto no es un negocio improvisado, ni tan fácil, de simplemente sonreír, pestañear y mostrar curvas; es todo un mundo sofisticado y reñido que dio sus jugosos frutos tanto para los empresarios como artistas y chamas aspirantes que lograron hacer carrera en ese medio y fuera de éste. Anexo también estaba el éxito social instantáneo, hasta la incursión en el orbe político; tal es el caso emblemático de la hermosa Irene Sáenz, recordada además como una influyente alcaldesa. Ya sabemos qué es la industria, falta saber qué es la belleza, para completar el rompecabezas, el puzzle del cuadro completo. Desde luego que dicho tema tan esquivo y de primordial interés debe ser tratado aparte y en otro momento, con exclusividad. Ana Frank dijo: “No veo la miseria que hay sino lo bello que aún queda”. Esta máxima y trágica sentencia estética se aplica muy bien a la ruina venezolana.

Opinan periodistas. El orbe del arte, el espectáculo y la farándula, si bien encarna con mucho la frivolidad, también es mucho más de lo que se cree; para los filósofos y la gente culta, es el arte algo eminente y destacado, también es un tema económico por las sumas exorbitantes de dinero en juego, social porque atrae a las masas e involucra un contingente de trabajadores pagados que van desde los altos y encopetados ejecutivos y paganinis (adinerados, financistas). Aparte que ganó una bella peruana, nuestra Miss Venezuela, Mariangel Villasmil perdió la corona, ni siquiera estuvo cerca de lograrlo. Lo más insólito por lo infrecuente se dio, es más no quedó entre las semifinalistas.

¿Cómo es posible tamaña vergüenza nacional? ¿Qué le pasó a la varita mágica organizacional de hacer reinas criollas?. Todo tiene su explicación racional o irracional. ¿Qué ocurrió en el Miss Universo este 2021?. Conviene recordar, aclarar o ilustrar que en tales ocasiones especiales las apariencias son engañosas.  El asunto de fondo puede ser supremamente importante para el país nacional. La explicación de la caída de la beldad criolla la dieron recientemente tres conocidos comunicadores sociales de la farándula, para satisfacer las dudas sobre sus causas probables. Ellos son: Carmela Longo, Aquilino José Mata y Orlando Suárez (2021), y sostienen que diversos factores explican la pérdida de la corona de la hermosura planetaria. Uno de éstos fue la situación país que afectó, como cosa extraña, a la organización de chicas caribeñas para el normal desenvolvimiento de sus actividades. Algo más: los jurados pudieron haber sopesado ese hecho crucial ya que al quedar de ganadora la representante venezolana, ellos temían un incumplimiento de sus obligaciones de monarca de la elegancia. Tal vez no estaban tan equivocados en su apreciación tan precavida. Es notorio y comunicacional las tremendas dificultades que padecen los venezolanos en todos los ámbitos y circunstancias.

 Política horrenda. Las pésimas políticas gubernamentales, si es que se puede decir eso de quienes han acabado con todo, depredadores insaciables de la vida nacional, incluso con los reinados juveniles, no pueden dejar lugar a dudas. Como proclama a los cuatro o siete vientos la canción del afamado merenguero Wilfrido Vargas, “ese barbarazo acabó con to”…Gracias a Dios no hay un Ministerio de la belleza (frase gubernamental acuñada por Albright y otros (1994), pues habrían quebrado y desmoronado a las reinas, las chicas no podrían comprar ni sus sofisticados maquillajes, carteras, zapatos, y trapos de moda, sus familias no podrían presumir, los empresarios con sus respectivos trabajadores, los artistas y al erario público y a todo lo bueno que se asomara. En realidad esto fue lo que pasó y continúa, y eso que por fortuna no hubo ni existe tal ente gubernamental.  

La gigantesca e incalculable ruina y destrucción moral, virtual, institucional y material de Venezuela no es accidental o por casualidad, ni mucho menos por culpa del imperio. Es el lamentable resultado de malas decisiones políticas del pueblo que confió y creyó ingenuamente en un proyecto político socialista, es decir, empobrecedor y pulverizador,  que pintaba pajaritos en el aire y que nunca volaron, se desvanecieron porque eran puro embuste. Cabe ahora retomar los ideales perdidos para restablecer la democracia por medio de la voluntad de desear y reconstruir un mejor país que el que dejaron.

 profesor ULA

Correo: ramaseum@yahoo.com

Twitter: @ramthalneo

08-06-2021