Estudios confirman la precisión diagnóstica de la IA
*** Numerosas investigaciones científicas en el mundo avalan el uso de softwares entrenados con inteligencia artificial para mejorar el diagnóstico de lesiones de alto y bajo grado en el cuello uterino. Esto representa un salto significativo en la precisión del examen colposcópico, pero también un nuevo desafío en la práctica médica.
Cada dos minutos, en promedio, una mujer muere a causa del cáncer de cuello uterino en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para el año 2024 se contabilizaron 350.000 muertes por esta enfermedad. Y lo que es aún peor: nueve de cada diez de estas muertes ocurrieron en países de ingresos bajos y medios. Ante esta realidad, una nueva tecnología emerge como una gran aliada de los profesionales de la salud, prometiendo una precisión sin precedentes para cambiar la historia de esta enfermedad.
La doctora Oriana Rangel, especialista en obstetricia y ginecología, adjunta al Servicio de Ginecología del Instituto Autónomo Hospital Universitario de los Andes, alerta sobre el impacto negativo de manejar estos números en una patología que, cabe resaltar, puede ser prevenida. «Con estas cifras resonando en nuestras mentes y sabiendo que es un tipo de cáncer altamente prevenible, comprendemos el inmenso peso que llevamos sobre nuestros hombros como ginecólogos». Asimismo, asegura que durante años la principal herramienta contra esta enfermedad ha sido la colposcopia, un examen que permite visualizar el cuello uterino en busca de lesiones invasoras.
De acuerdo con la Librería Nacional de Medicina de Estados Unidos, la colposcopia es “un procedimiento en el cual se examina detenidamente el cuello uterino, la vagina y la vulva. Al proporcionar una vista ampliada de estas áreas, la colposcopia permite a los profesionales de la salud identificar y evaluar anomalías que podrían no ser visibles a simple vista”.
Sin embargo, la eficacia de todo el proceso depende de un factor humano: la experiencia del colposcopista. La precisión para identificar el lugar exacto donde tomar la biopsia depende de su entrenamiento y agudeza visual. “Esta variabilidad puede llevar tanto al sobrediagnóstico, con tratamientos innecesarios, como al subdiagnóstico, dejando sin detectar lesiones críticas”, explica la doctora Rangel.
Pero… ¿Qué pasaría si esa herramienta pudiera evolucionar? ¿Si se pudiera dotar de una segunda mirada capaz de percibir lo que el ojo más experto podría pasar por alto? La respuesta está llegando de la mano de la Inteligencia Artificial (IA). Diversas compañías han lanzado al mercado algoritmos de IA de última generación que se integran en los equipos de videocolposcopia, consolidándose como una herramienta clave para mejorar la detección temprana, apoyar a los profesionales y optimizar el flujo de trabajo en clínicas y hospitales.
Receptividad de la comunidad médica
Sobre la llegada de la Inteligencia Artificial a la práctica médica, los profesionales de la salud están a la expectativa de los beneficios que puede traer, así como de sus debilidades. Por esta razón, son cada vez más las investigaciones realizadas en el mundo para probar su uso. “Los beneficios de la integración de la Inteligencia Artificial en el estudio colposcópico está respaldada por una creciente ola de estudios científicos rigurosos que validan su efectividad”, asegura la doctora Rangel.
Entre sus beneficios principales, utilizar softwares entrenados con Inteligencia Artificial permite distinguir entre hallazgos normales y anormales con gran precisión, identificar patrones visuales sutiles, a menudo invisibles al ojo humano, asociados con lesiones precancerosas, reducir la variabilidad en el diagnóstico y ofrecer una segunda opinión automatizada y objetiva en menos de un minuto.
Mayor precisión
Dentro de los variados artículos científicos que estudian la inclusión de la inteligencia artificial en la colposcopia se encuentra un estudio publicado en Argentina en 2024, titulado «Inteligencia Artificial: precisión diagnóstica de lesiones preneoplásicas de cérvix uterino” el cual analizó 782 casos, comparando la videocolposcopia asistida por IA con la tradicional. Los hallazgos fueron reveladores:
- La precisión diagnóstica de las videocolposcopias con IA fue del 80%, frente al 65% de las comunes.
- La sensibilidad (capacidad de detectar la enfermedad) de la IA fue del 96%, comparado con el 93% del método tradicional.
El estudio concluyó que «la alta precisión diagnóstica de videocolposcopia con IA permite aumentar la sensibilidad del estudio y mejorar la detección precoz de lesiones precursoras de neoplasias cervicouterinas».
Metaanálisis confirma superioridad
Una primera revisión sistemática y metaanálisis publicada en la revista The Lancet en 2024, analizó 77 estudios científicos diferentes, y arrojó conclusiones importantes. Se encontró que la colposcopia asistida por IA tuvo un rendimiento superior en el diagnóstico de lesiones de bajo y alto grado al de los colposcopistas experimentados.
Los investigadores afirman que, en comparación con los médicos, «la IA no solo mostró una mayor precisión general, sino que también mostró mayor sensibilidad y especificidad».
Dilemas éticos
A pesar de su enorme potencial, la integración de la IA en la práctica clínica no está exenta de importantes conflictos éticos que deben ser abordados con la misma rigurosidad que su desarrollo tecnológico. La doctora Rangel advierte sobre ellos: “Los algoritmos aprenden de los datos con los que son alimentados. Si estas bases de datos no son suficientemente diversas, la IA podría funcionar de manera deficiente en grupos étnicos o demográficos no representados, perpetuando o incluso agravando las desigualdades en salud”.
También representan un riesgo para la privacidad y seguridad de los datos de los pacientes. Dada la naturaleza de su entrenamiento, estos sistemas requieren enormes cantidades de imágenes y datos clínicos, por lo que no se puede garantizar la confidencialidad, el anonimato y la seguridad de esta información.
Además, aún deben definirse las cadenas de responsabilidad legal frente a un error de diagnóstico. “Si un algoritmo falla y provoca un diagnóstico erróneo, ¿quién es el responsable? ¿El médico que confió en la tecnología, la empresa que desarrolló el software o el hospital que lo implementó?, expresa con preocupación la especialista.
Por último, Rangel advierte que existe el riesgo de que una excesiva dependencia en la tecnología pueda deshumanizar la atención médica, afectando la relación médico-paciente e incluso ocasionar una paulatina pérdida de habilidades clínicas y de interpretación visual por parte de los médicos más jóvenes.
Abordar estos desafíos es fundamental para asegurar que la implementación de la IA sea justa, segura y que verdaderamente fortalezca el cuidado del paciente.
¿Médicos o IA?
Esta interrogante, aunque puede causar duda entre los pacientes, e incluso entre la comunidad médica, tiene una respuesta clara. En opinión de la doctora Rangel “La respuesta, basada en la opinión experta y la tendencia actual de la investigación y la práctica clínica, es un rotundo no, la IA no va a reemplazar al ginecólogo y mucho menos al ginecólogo oncólogo. Sin embargo, sí puede transformar y potenciar significativamente su trabajo.”
La evidencia es clara. La Inteligencia Artificial no viene a reemplazar la intuición y el cuidado del ginecólogo, sino a entregarle una herramienta de una potencia importante. Es la fusión de la experiencia humana con la precisión de una máquina, una colaboración destinada a salvar vidas al detectar lesiones de forma más temprana y certera que nunca.
“El futuro de la ginecología no es un escenario de IA versus ginecólogo, sino de IA potenciando al ginecólogo”, sentenció finalmente la especialista. / DR / Pasante FACTO
Por: Daniela Rangel –Pasante Facto
12-07-2025




