Por Ricardo R. Contreras…
El pasado miércoles 09 de octubre, en sesión solemne llevada a cabo en la Casa de Los Antiguos Gobernadores, la Academia de Mérida celebró los treinta y dos años de su fundación, recordando su compromiso de servicio con la ciudad serrana, Mérida, que también celebró sus 466 años de fundada.
En esta ocasión, el orador de orden fue el reconocido catedrático Dr. Alfredo Usubillaga del Hierro, cuya semblanza estuvo a cargo del Dr. Ricardo R. Contreras, quien destacó las cualidades personales e intelectuales de este distinguido académico y docente universitario que tiene sesenta y dos años de trayectoria profesional como profesor de la Facultad de Farmacia y Bioanálisis de la ULA. El Dr. Usubillaga dedicó un discurso entrañable recordando que el 12 de octubre de 1992, en el marco del día de la hispanidad y con motivo del quinto centenario de la llegada de Colón a tierras americanas, el Dr. Jesús Rondón Nucete, gobernador del Estado, decretó la creación de una Corporación Académica multidisciplinaria que se dedicaría, como señala en el artículo seis de la ley que la rige a: “… Promover el estudio, la investigación y la difusión de las Artes, las Letras, las Humanidades, las Ciencias Sociales, Físicas, Matemáticas, Químicas, Biológicas, de la Salud, Naturales y la Tecnología. b) Velar por la defensa del medio ambiente y todo aquello relacionado con el patrimonio histórico, cultural y natural tanto del Estado Mérida como de sus centros urbanos …”, entre otros aspectos. El espíritu multidisciplinario con el cual nace la institución le confiere a la Academia de Mérida una característica distintiva que la diferencia de las Academias Nacionales, las cuales se encuentran distribuidas según las diversas ramas del conocimiento.
En sus palabras, el Dr. Usubillaga manifestó su preocupación por la educación universitaria, pues las dificultades presupuestarias que enfrenta, en nuestro caso, la Universidad de Los Andes, hacen muy difícil llevar adelante la crucial tarea de formar a los futuros profesionales que serán responsables de contribuir con el desarrollo de la nación. En tal sentido, en el discurso de orden, se expresó una importante inquietud por la escasez de la planta profesoral, mermada por la diáspora, la situación económica, y la falta de una generación de relevo que pueda continuar con el trabajo que los docentes universitarios ulandinos siempre han desarrollado con una ferviente devoción por la enseñanza de las ciencias y las humanidades y por la promoción de las artes y la cultura. Por otra parte, en la disertación se resaltó una realidad que ha hecho mermar la matricula universitaria, los estudiantes enfrentan graves dificultades para financiar sus estudios en Mérida y, por otro lado, las nuevas realidades económicas hacen que los jóvenes prefieran emigrar o incorporarse directamente al mercado a través de puestos de trabajo que no requieren estudios superiores y, en otros casos, busquen nuevos empleos que se basan en el uso de plataformas tecnológicas, lo cual les permite hacer teletrabajo y obtener recursos para procurarse un sustento para ellos y contribuir con sus familias.
Esta compleja realidad que enfrenta la educación superior se suma a un hecho fundamental: las dificultades para hacer investigación científica. Y es que la docencia universitaria va de la mano con la investigación, que forman un binomio inseparable, y de ello el orador de orden, Dr. Alfredo Usubillaga, es un ejemplo, pues además de llenar las aulas de clase con su palabra sabia y docta, es uno de los investigadores más reconocidos a nivel mundial en el campo de los productos naturales extraídos de las plantas de los Andes venezolanos, especialmente el frailejón. Las palabras del Dr. Usubillaga resonaron en el espíritu de todos los académicos, que comparten esas mismas preocupaciones por la situación de los jóvenes venezolanos, del sector universitario y de la propia Universidad de Los Andes.
Por su parte, el presidente de la Academia de Mérida, Dr. Luis Alfonso Sandia Rondón, en su intervención al comienzo de la sesión solemne, hizo un análisis acerca de los orígenes de la Academia de Mérida en razón de su causa eficiente: “Y es que aquellos merideños, que en 1992 lograron cristalizar este anhelado proyecto de la Academia de Mérida, conformaron y visionaron una Academia integral, transdisciplinaria, … Conscientes del auge que para esos años se empezaba a tener de la visión integral del ambiente, esta fue una de esas áreas de estudio para la naciente Corporación. En el ambiente, como ámbito físico territorial, con características y comportamientos únicos e irrepetibles en cada lugar, convergen también la física, la química, la biología, las matemáticas, la tecnología, y la salud, entre otras. Pero a la vez se creaba una Academia que se interesa por el ser humano, sus interrelaciones, sus actividades, su economía, la política, su historia, sus logros y realizaciones”.
La sesión solemne, que se inició con la interpretación del himno institucional a cargo de la soprano Profa. Karen Rodríguez, también contó con la aportación poética del Dr. Hildebrando Rodríguez y el Lic. Ramón Sosa Pérez, así como con un recital musical a cargo del trío de cuerdas Tríada Ensamble. Por otra parte, se rindió un homenaje particular al Lic. Norberto Villarreal Bencomo, un maestro dedicado a la enseñanza en el ámbito rural del piedemonte andino occidental, en torno a la población de Torondoy, capital del municipio Justo Briceño del estado Mérida. Una semblanza biográfica del Lic. Villarreal fue presentada por el Dr. Wilver Contreras-Miranda, y un certificado de reconocimiento le fue entregado por S. E. R. Dr. Baltazar Cardenal Porras Cardozo, dado que el Lic. Villarreal, en los últimos diez años, ha sido un dedicado participante en la mayoría de las actividades de la Academia, sin otra obligación o compromiso que la pasión por la cultura y el conocimiento, puesto que en cada sesión de la Academia de Mérida se brinda a todas las personas la oportunidad de compartir conferencias de diversos temas y áreas, conversatorios, foros, recitales, presentación de libros, y muchas otras iniciativas académicas.
Fue también propicia la ocasión para saludar el compromiso del personal que forma parte de la institución. Desde la dirección ejecutiva, pasando por el personal administrativo y obrero, todos han integrado un dinámico grupo de trabajo que hace posible que las diversas actividades académico-administrativas de la Academia sean un éxito, comenzando por la logística necesaria para cada sesión ordinaria o solemne.
Como colofón de esta sesión aniversaria, el Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, miembro fundador de la Academia de Mérida, hizo una reflexión final en la cual recordó el gran esfuerzo que significó consolidar el proyecto fundacional y el entusiasmo de todos aquellos que se esforzaron durante los primeros años. A lo largo de esos lustros iniciales, las reflexiones entre los académicos permitieron un fructífero intercambio de ideas, siempre respetando todas las corrientes de pensamiento y las diversas ideologías.
Quedó entre los Individuos de Número, Miembros de Honor, Miembros Correspondientes y todos los invitados especiales, la satisfacción de haber participado en estas actividades, que celebran y reconocen la continuidad de la Academia de Mérida como baluarte de los valores humanos en la ciudad y el estado Mérida, con proyección nacional y alcance más allá de nuestras fronteras.
13-10-2024



