16.4 C
Merida
jueves, junio 25, 2026

La crónica menor: 75 de la Presentación

Por: Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo

La presencia de hermanas religiosas en la Arquidiócesis de Mérida se remonta a la colonia cuando tuvimos dos conventos de clausura, uno en la ciudad de Trujillo y otro en Mérida. Se truncó esta presencia en el último cuartodel siglo XIX con el decreto de Antonio Guzmán Blanco, extrañando de territorio venezolano a todas las monjas de clausura. Quedó latente en Mérida el vacío. A finales del siglo XIX llegaron a Mérida por poco tiempo las Hermanas de Santa Ana para trabajar en el campo de la salud. El Padre Jesús María Jáuregui fundó un instituto femenino que no tuvo continuidad luego de su destierro. Un grupo de señoritas merideñas recibieron de Mons. Antonio Ramón Silva la buena pro para iniciar una nueva experiencia: nacen así, al filo del siglo XX, las Hermanas Dominicas de Santa Rosa de Lima.

Para 1915, la Superiora General de las Franciscanas del Sagrado Corazón, la Hna. Isabel Lagrange, abre casa en Mérida, para albergar a niñas pobres, lo que conocemos hoy como Colegio La Sagrada Familia. Para 1927 las Hijas de María Auxiliadora o Hermanas Salesianas instalan en la ciudad el Colegio La Inmaculada, nombre sugerido por el arzobispo por ser la patrona de la arquidiócesis.

La cuarta fundación se da en 1939 en Tovar. Procedentes de Colombia, la Congregación de Hermanas Dominicas de Tours, fundación francesa de gran arraigo en nuestro hermano país, ofrece formación primaria, comercio, normal e internado en el Colegio La Presentación. Como toda obra en sus inicios, en medio de estrecheces y tropiezos, fue echando raíces y proyectando su acción educadora y evangelizadora. Comenzó a funcionar en El Corozo, y años más tarde, se construyó la bella y amplia edificación actual, uno de los símbolos de la ciudad de Tovar,marcando el inicio de la presencia de la congregación en Venezuela. Son miles de jóvenes las que han pasado por sus aulas, esparciendo por todo el país la excelencia educativa que las ha caracterizado.

Cumple, pues sus bodas de diamante, y con amplio programa colegio y comunidad celebran esta efemérides dando gracias a Dios por la labor cumplida. La arquidiócesis de Mérida se siente orgullosa de la presencia de las Hermanas, que tanto en Tovar como en Mérida, dejan huella imborrable de un carisma que hace de la superación de la juventud el centro de su acción, bajo la guía de su fundadora Marie Poussepin. Ad multosannos.

 

Fonprula
Hotel Mistafi