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viernes, junio 26, 2026

La crónica menor: Fray Vicente de Requejada

Por: Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo…

El Padre Fernando Campo del Pozo es un agustino enamorado de su orden e investigador acucioso a quien debemos la mejor historia de los hijos de San Agustín en las tierras del nuevo reino de Granada y de Venezuela. Me ha hecho llegar su libro publicado por la Academia Boyacense de Historia sobre el fraile Requejada. El origen de este libro afirma el autor “está en la clarificación histórica del P. Fray Vicente de Requejada, el primer agustino que arribó a playas americanas…no deja de ser una encarnación espiritual y humana de un ideal misionero desarrollado en el siglo XVI, con un espíritu colonizador, quijotesco y aventurero, que conviene revisar y clarificar con documentos conforme a la historiografía moderna”.

Nació en Zaragoza hacia el año 1500, ingresó a los 16 años en el convento de San Agustín de su ciudad natal. Tuvo formación completa y profunda. Viajó a Indias sin permiso e hizo de capellán y relator de expediciones. Llegó a América en 1527, nueve años antes de que oficialmente llegara la Orden agustiniana. Todo indica que estuvo en la fundación de Coro con Juan de Ampíes y celebró misa bajo la frondosa sombra de un cují, hoy cruz de San Clemente, en la que se encontraba el cacique Manaure. El Obispo Rodrigo de Bastidas, menciona al fraile en cuestión como residente en Coro en 1534. Es muy probable que figurara como capellán en la primera expedición de Alfonso Alfinger (1529-1530) y acompañó a Nicolás de Federman en su primera expedición a los llanos. Administró el bautismo a los Jirajaras que eran muy guerrilleros. Acompañó a Federman en su segunda expedición a Riohacha y hacia los llanos y la sabana de Bogotá. Acompañó al Capitán Gonzalo Suárez Rendón quien fundó Tunja, figurando la firma del fraile en el acta fundacional.

Aventurero y quijotesco, se embarcó en la expedición de Hernán Pérez de Quesada en busca de El Dorado. Regresó a Tunja arruinado, cambió de estado y logró una gran fortuna viéndose envuelto en un juicio por sus negocios con Juan Valenciano. Legitimó su condición de religioso y trabajó en Tunja en la construcción de la iglesia, aprendió la lengua aborigen y utilizó ayudantes para enseñar el catecismo. Enfermó y se trasladó a Villa de Leyva por su mejor clima, donde escribió poco antes de morir su testamento y su memoria, el 20 de julio de 1575, donde deja constancia de sus bienes y las deudas que debía pagar. Uno de los testigos fue el P. Juan de Castellanos. Sus restos reposan en la ciudad de Tunja.

Fray Vicente de Requejada fue un aventurero agustino digno de figurar en la historia de la orden San Agustín. Su audacia y entrega lo hizo mezclar la aventura, los negocios, las expediciones con ese espíritu propio del siglo XVI de ser misionero y apasionado por evangelizar al estilo de la época. En Tunja le reconocen sus méritos como capellán de huestes conquistadoras, uno de los fundadores de la ciudad, de la que fue su primer párroco.

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