Por: Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo…
El sábado 13 de febrero se convierte en fecha histórica para el Alto Apure pues el Papa Francisco creó la Diócesis de Guasdualito, en el Alto Apure, segregándola de la de San Fernando de Apure y agregándole El Cantón del estado Barinas. Además pasa a formar parte de la Provincia Eclesiástica de Mérida junto con Trujillo, San Cristóbal, Barinas y Mérida; en la fecha señalada se ejecutará la bula papal y tomará posesión su primer obispo, con la presencia del Nuncio Apostólico, Mons. Aldo Giordano; le corresponde al Arzobispo de Mérida en su calidad de metropolitano, darle posesión ante la presencia de varios obispos vecinos incluido el de la diócesis de Arauca del hermano país y los fieles del lugar. Se llega así a la cuadragésima circunscripción eclesiástica de nuestro país, lo que responde de manera más adecuada a la realidad poblacional.
Su primer obispo es Mons. Pablo Modesto González Pérez, salesiano, natural de San Antonio de los Altos, localidad del estado Miranda, donde nació el 30 de junio de 1959, siendo uno de los diez hermanos de la familia de Modesto Ramón González y Solange Eulogia Pérez. Ingresó a la congragación de Don Bosco el 8 de septiembre de 1977 y fue ordenado presbítero el 26 de julio de 1986. Realizó estudios superiores de filosofía en la Pontificia Universidad Salesiana de Roma, y es licenciado en educación por la Universidad Simón Rodríguez de Caracas y licenciado en teología Pastoral por el Instituto Superior de Pastoral de la Pontificia Universidad de Salamanca en su sede de Madrid.
Tiene amplia experiencia pastoral en sus treinta años de ejercicio sacerdotal en comunidades y obras de los Padres Salesianos: en La Dolorita barrio de Petare, en la parroquia San Juan Bosco de Valencia y en la homónina de Los Teques, en la de San Francisco de Sales de Caracas y en el Centro Agrícola Don Bosco, El Molinete, en la Goajira zuliana, donde se encontraba como director y superior cuando en el mes de diciembre pasado recibió el llamado del Papa para fundar la nueva diócesis llanera.
Hombre sencillo y humilde, comprometido con el trabajo y entrega a los pobres, su escudo episcopal lo retrata en su lema: «del pueblo y para el pueblo», parafraseando la máxima de la sagrada escritura en la carta a los Hebreos: tomado de entre los hombres y constituido a favor de los hombres (5,1). Comenta el nuevo obispo. «elegí esta frase como lema de mi episcopado pues salí de la pequeñez y sencillez de una familia humilde, para consagrarme a un pueblo delante del que me ha puesto el Señor para que sea su guía y su pastor».
Con gran entusiasmo y esperanza lo espera el llano alto apureño, ávido de no seguir siendo olvidado y con la ilusión de acrecentar su vocación de pueblo de Dios. Va Mons. Pablo a hacerse uno más con ellos. El mismo afirma «desde el inicio de mi ministerio episcopal me propongo ser solamente un humilde servidor del pueblo santo de Dios; vivir la fe como escucha amorosa de la Palabra de Dios y realizar mi ministerio en disponibilidad y obediencia a las exigencias del Reino. Mi más profundo deseo es que mi palabra haga resonar el Evangelio y que cada gesto de mi existencia sea una realización concreta del mismo; haciendo vida aquellas palabras del Señor: «no he venido al mundo a ser servido, sino a servir» (Mt. 20,28). En esta tarea lo acompañaremos de manera especial sus hermanos de la provincia eclesiástica merideña. Ad multos annos.


