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viernes, junio 26, 2026

La crónica menor: La gasolina

Por: Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo…

Puede parecer un discurso inofensivo e inútil insistir en la necesidad del diálogo y el entendimiento entre los distintos actores de la sociedad. Pero si no se da, lo que se proponga será siempre como una mesa con una pata chucuta, se cae o tumba lo que tiene encima. Que el precio de la gasolina es irrisorio e insostenible es una verdad que involucra a los gobiernos de los últimos veinte años. Cuando priva lo político sobre la racionalidad, que exige siempre mayor agudeza y mejor servicio a todos y no sólo a quienes detentan el gobierno, pasa lo que tenemos.

Cuando a mediados de los setenta se dio el salto a los precios del crudo, la gasolina subió a precios exorbitantes en los países europeos. Me encontraba estudiando en Madrid y me llamó la atención la entrevista que le hicieron a uno de los ministros españoles de la economía. Le preguntaron qué pensaba hacer con el precio de la gasolina. Respondió escuetamente: el valor de la gasolina no depende de nosotros sino del mercado petrolero. Mi preocupación no es el precio del combustible, sino qué debe hacer el gobierno para que el español tenga trabajo bien remunerado para que esté en condiciones de pagar el precio que sea.

No soy economista pero el sentido común me dice que si es verdad que la gasolina venezolana es regalada y da pie a tantas distorsiones, hay que aumentar el precio. Pero que esa medida no puede venir sola, debe ir acompañada de la aceleración de la inversión, de nuevos empleos, de la participación del sector privado, de la concertación en la que todos, es decir, tirios y troyanos, gobierno, oposición y los sectores productivos, formen parte del diseño y ejecución de dichas medidas. En Venezuela se ha perdido la confianza en quienes han conducido la política, porque prometen y al producto que ofrecen no se le ve el queso. Vamos a vivir mejor con la gasolina más cara, con un aumento pírrico del salario que la mayoría de las instituciones no puede pagar, con controles y distribución de recursos a dedo, con gente del mismo grupo que hasta ahora no ha sido capaz de mejorar la vida de la ciudadanía???

Para el contrabando de la gasolina, el aumento de precios es pírrico. El negocio seguirá casi igual. Hoy, día siguiente del anuncio de las medidas, la gasolina de 91 está “agotada”, sólo se vende la de 95. Cómo será dentro de unos días… Ofrecer dólares a 10 para ciertos rubros, cuando el otro está por las nubes, no seguirá siendo la gran tentación de desviar esos recursos a transacciones más jugosas. Porque a quiénes se les va a otorgar esas divisas preferenciales: a todos por igual, o primero a los “míos”, y si queda algo a uno que otro no muy afecto al régimen? Si eso es lo que ha pasado hasta ahora, por qué va a ser distinto en el futuro?

El Papa Francisco acaba de decirle a las autoridades mexicanas: “A los dirigentes de la vida social, cultural y política, les corresponde de modo especial trabajar para ofrecer a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino, en su familia y en todos los círculos en los que se desarrolla la sociabilidad humana, ayudándoles a un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz”. No nos dice nada a nosotros? La gasolina es motor de progreso pero también es inflamable y puede quemarnos.

9.- 18-2-16 (3457)

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