La crónica menor: La Venezuela posible

Por: Cardenal Baltazar Porras Cardozo…

La jornada mundial del pobre fue el escenario para la visita pastoral que se inició en la parroquia Nuestra Señora de la Luz, en el sector popular de Coche. Una larga y nutrida caminata desde la estación del metro hasta el templo, con el entusiasmo desbordante de la feligresía y del pequeño grupo de niños que iban a recibir la primera comunión. La sombra acogedora de José Gregorio Hernández acompañó los cantos y las expresiones alegres de una fe que mueve la montaña de la indiferencia. Cincuenta familias recibieron como gesto fraterno una bolsa de Coromoto 2020 con alimentos para la familia. Cuidarse para poder cuidar fue la consigna del equipo parroquial que aplicó el protocolo sanitario para darle un toque especial a la celebración en la que varios de los neocomulgantes contaron su vivencia de preparación al sacramento.

Pasado el mediodía ascendimos hacia El Junquito observando las inmensas barriadas, establecidas sin orden ni concierto, en las que el descuido oficial se hace presente en el descuido de la vía, la acumulación de basura que le resta ese toque de humanidad, de fraternidad al que tiene derecho esa población. Es preocupación, también nuestra, la mejor atención pastoral de este rincón de la capital que a gritos pide y sueña con una calidad de vida que facilite el crecimiento de los valores y virtudes que los hagan mejores ciudadanos y creyentes comprometidos.

En medio de las intrincadas vías que conducen de la montaña al mar, difíciles de descifrar para quien no es baquiano, nos detuvimos en el sector El Arbolito para visitar la ermita y amplia capilla dedicada a José Gregorio Hernández desde 1961. Prueba de la devoción arraigada en lo más íntimo de la gente sencilla que la ha cuidado y mimado, siendo un centro de evangelización al que llegan los vecinos y peregrinos. Emociona descubrir por doquier la presencia del médico de los pobres. En la acogedora capilla del sector Emaús celebramos la eucaristía.

El lunes (16-11-2020), bajo el suave frío mañanero de la Colonia Tovar, recorrimos parte del hermoso pueblo, enclave paradisíaco por su paisaje y por el desarrollo que desde los primeros colonos alemanes hasta hoy, la convierte en una tacita de plata, limpia y adornada por flores multicolores. Nos acogió la comunidad de padres carmelitas y visitamos la antigua iglesia compartida por católicos y luteranos y la nueva, en obras de embellecimiento en su torre y en el interior. El tesón de sus habitantes ha sido el sello que le da autenticidad a lo que puede el sector privado mucho más que el público.

Concluyó nuestra visita con la eucaristía en el sector La Peñita, con su iglesia muy bien tenida por la feligresía, convertida en templo acogedor lo que fue un galpón de la antigua Pacca. Allí, nos sorprendió la fe sencilla y honda al patrono San Isidro Labrador, hecha poesía y canción, con hondura doctrinal y acordes de corrido llanero, salidos de la musa del Dr Aníbal Muttach y su esposa Juana Morales, Interpretada por la joven Paola Bergman. La transcribo para deleite de todos:

“San Isidro, San Isidro, San Isidro Labrador, hoy aquí en la Peñita te dedico esta canción, / en este día tan hermoso yo te canto con amor y te pido San Isidro que me des tu bendición. / En el año 1070 fue que nació el Labrador, de familia muy humilde pero gran trabajador. / Supo hacer todo en la vida con cariño y con amor. / Juan De Vargas en sus tierras, por mucho tiempo lo empleó, pero ni a una sola misa Isidro nunca faltó. / En la iglesia se encontraba hasta en horas de labor, con profunda fe Cristiana concentrado en su oración. / Aunque mucha gente mala de su nombre difamó, le dijeron a Don Juan que al arado abandonó. / Y cuando este malicioso en el campo se asomó, los bueyes eran arreados por un ángel del Señor. / El buey de la Fe Católica se arrea con la oración, el ayuno y sacrificio que se hagan con pasión. / Si no te pones las pilas a rezar con devoción, tu buey se te va a quedar dormido en el corazón. / Al cumplir los mandamientos el primer paso darás, a Dios Todopoderoso principalmente amaras, / al prójimo como a ti mismo siempre deberás tratar y San Isidro en Cielo con tus bueyes labrará.

La Venezuela posible está a la vista. La esperanza nunca muere cuando nace de la fe en un pueblo que hace de la adversidad una oportunidad.

72.- 18-11-2020 (4360)