La crónica menor: Luz en la oscuridad

Por: Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo…

Para la inmensa mayoría de la gente el Archivo Secreto Vaticano tiene un halo de misterioso, una realidad arcana que custodia papeles que nadie puede o debe ver porque contienen secretos que hay que mantener en la penumbra. Esta percepción generalizada es más un mito, aderezado en el tiempo con anécdotas picarescas, muy del gusto de quienes cultivan el género literario tremendista.

Desde tiempos del Papa León XIII (1881), se inició la apertura de este antiguo repositorio a los investigadores. En el Archivo Secreto Vaticano se han acumulado muchos siglos de historia eclesiástica y civil, pues todo lo que va llegando al Papa y sus colaboradores, pasado cierto tiempo, es pasado a esta institución para su custodia, organización y puesta al servicio de los usuarios. Y son numerosos los trabajos publicados desde entonces en base a los fondos, aunque la cantidad de documentos allí existentes es tal que parece un inmenso mar que oculta en su seno miles de secretos desconocidos.

Para ir desvelando esos misterios la dirección del Archivo Secreto decidió hacer una “muestra” con criterio profesional porque se trató de seleccionar entre un millón de papeles, alrededor de un centenar de documentos que ilustraran la complejidad de los contenidos de la manera más exhaustiva posible. Para conocer el Archivo Secreto Vaticano no basta a sus locales ni a lo más reservado. Es necesario entrar en contacto con las fuentes documentales allí custodiadas, hojear sus registros, con las dificultades características de la escritura medieval, moderna y contemporánea que reflejan la actividad de personas e instituciones de un pasado más o menos lejano, a la que no tiene acceso la mayor parte de las personas

 La exposición, su catálogo y el apoyo multimedia llevaron por nombre “lux in arcana” (luz en la oscuridad, en lo secreto, en lo misterioso o arcano) para que un público mayor tuviera la oportunidad de sumergirse en la realidad del Archivo Vaticano a través de algunos de sus documentos más preciosos. La moderna tecnología permitirá al visitante entrar en el Archivo del Papa para conocer la actividad que se ha desarrollado desde siglos al servicio de la Santa Sede y del mundo de la cultura, conservando y trasmitiendo de generación en generación un patrimonio envidiable.

Hoy la mayoría de dichos documentos salen del secreto en el que han sido custodiados para que podamos conocer mejor nuestros orígenes y la historia que los ha hecho llegar hasta aquí. Hablan de las relaciones de la Iglesia con los hombres de la institución, de la ciencia, de la correspondencia oficial y las cartas privadas. Hablan en definitiva de nosotros mismos. Desde la bula “inter cetera” de Alejandro VI (1493), la carta sobre seda de la emperatriz Elena de China al Papa Inocencio X (1648), la bula de excomunión de Martín Lutero (1520), el acta constitutiva de la última cruzada (1571), una de las cartas de Voltaire a su amigo el Papa Benedicto XIV (1745), son solo algunas de la joyas que nos descubre esta exposición. El Archivo Secreto Vaticano corre las cortinas de “lo secreto” para fascinación y enseñanza de todos los humanos.

48.- 20-9-16 (3194)