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jueves, junio 25, 2026

La crónica menor: Zea Sesquicentenaria

Por: Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo…

La región andina venezolana durante los tres siglos de colonización hispana se consolidó en el espinazo de la cordillera. Las tierras bajas de la vertiente lacustre fueron inhóspitas por lo intrincado y selvático, pero sobre todo porque eran tierras propicias a los ataques de los indios motilones. Solamente a través de los ríos más caudalosos se iba de las tierras altas a las ardientes del Lago de Maracaibo. De Bailadores a Chiguará sólo había fincas dispersas que luego dieron origen a las poblaciones de Tovar y Santa Cruz de Mora.

Habrá que esperar al siglo XIX, a las primeras décadas de la República para que se comience a explorar y explotar las feraces tierras aluvionales en las que la abundancia del agua y el calor las hacían atractivas para la explotación agropecuaria. Tovar se consolida como población civil y eclesiástica a mediados del siglo. Los primeros pobladores criollos de los que se tiene noticia en el sitio denominado Borbuquena o Murmuquena se remontan al último cuarto del siglo XVIII. Estas tierras eran hostilizadas por los indígenas de la “nación bárbara motilona”, lo que dificultaba su poblamiento estable.

El 5 de diciembre de 1850, por resolución de la Diputación de la provincia, se erigió en parroquia civil el caserío Murmuquena con el nombre de Zea en honor al prócer científico y político neogranadino Francisco Antonio Zea, y se agregó al Cantón Bailadores. Según la ley de 1856, el Cantón Bailadores se componía de las parroquias Villa Tovar, Bailadores, Zea y Guaraque. En 1868, la Ley dividió el Estado Mérida en Departamentos, siendo uno de ellos Tovar, capital Tovar, con las parroquias Tovar, Zea y Mora. En 1872, el Departamento cambia su denominación por Departamento Machado, y en 1875 vuelve a su antigua denominación. Con la ley que creó el gran Estado de los Andes, la parroquia Zea quedó bajo la jurisdicción del Distrito Tovar. Así quedó plasmado en la ley de división político territorial de Venezuela. Habrá que esperar hasta 1992 para que Zea se convierta en la capital del municipio de su mismo nombre al que pertenece la parroquia de Caño El Tigre.

En lo eclesiástico Zea era una aldea de Tovar atendida por los curas de Nuestra Señora de Regla, hasta que durante el episcopado de Mons. Juan Hilario Bosset, crea la parroquia de Zea, bajo el patronazgo de Nuestra Señora de Las Mercedes. El documento tiene fecha de 3 de marzo de 1865. Estamos, pues, este año celebrando el sesquicentenario de su creación con un amplio programa pastoral y festivo en el que se han unido las autoridades eclesiásticas y civiles. La belleza de su templo parroquial, el proyecto del nuevo santuario del Niño de La Cuchilla y la apertura de estudios universitarios de la Universidad de los Andes, en instalaciones de la Iglesia, son indicativos del empuje de este hermoso pueblo a caballo entre la cordillera y las tierras bajas.

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