Hoy celebramos una manifestación cultural-religiosa arraigada en la tradición venezolana desde hace mucho, mucho tiempo y por siempre se han preparado con esmero altares especiales para la cruz, en las casas, en los templos, en sitios especiales de las comunidades. Para “vestir la cruz”, se reúnen las señoras del pueblo, y las más jóvenes han traído flores, ramas verdecitas, y sencillos adornos para montarla en un sitial de honor y alumbrarla. Algunos muchachos colaboradores, hacen gala de su ingenio para darle toques finales y característicos a su cruz. Tradicionalmente se elabora la Cruz con madera y se emperifolla con flores campestres: rosas, jazmines, trinitarias, margaritas. Imaginación, creatividad y fervor es lo que se requiere para preparar el Velorio de La Cruz de Mayo El altar generalmente es hecho con una armazón de caña amarga arqueada y muy bien labrada conformando una especie de nicho forrado con sábanas y adornado con cintas de colores. Así. todo listo, empiezan a llegar los fieles a rendirle honores a su cruz. Los vecinos cantan, tocan instrumentos: cuatro, mandolina. También, durante las fiestas se suelen repartir bebidas y dulces típicos para compartir y disfrutar. Y en nuestros páramos el “calentao” y el miche, no pueden faltar.
Para los creyentes, los preparativos de esta celebración comienzan la noche anterior al 3 de mayo, con la realización de los Velorios de la Cruz, momento en el cual los fieles pasan la noche en vela, rezando y pidiendo para obtener buenas cosechas en sus campos y ahora, con mucho fervor, para que las condiciones de vida de los venezolanos mejoren sustancialmente y que lleguen los cambios necesarios para que el progreso y el bienestar retornen a nuestros hogares.
Tal vez esta descripción un tanto bucólica y nostálgica de otros tiempos donde el respeto a las tradiciones estaba más arraigado y no había tantas limitaciones económicas, nos recuerde las miles de dificultades que enfrentamos hoy en día, esencialmente en la provincia porque, a decir de un comerciante que suele viajar por negocios “, el centro es otra cosa, allá se ve prosperidad y no se va la electricidad”. Debe ser la famosa “burbuja” de la que tanto se habla pero que a los Estados Andinos, por ejemplo, no les llega esa protección.
Viacrucis personal
Los merideños cargamos cada quien una cruz a cuestas, que nos la echamos al hombro desde tempranito; desde que, al ir a lavarnos la cara para comenzar el día, el agua no sale del grifo. La cargamos desde que esculcamos nuestra cartera o monedero y vemos que no nos queda ni para pagar un pasaje corto de bus. La cargamos desde que salimos de la casa sin electricidad, llegamos al trabajo y tampoco hay y sentimos el ruido de las plantas eléctricas que nos enloquecen que nos dicen “Todo va de mal en peor”. Sentimos la pesada carga de la cruz cuando tememos que, con el primer bajón de voltaje o con uno de los muchos apagones que se experimentan durante el día, los pocos aparatos eléctricos que nos van quedando, también se terminen de descomponer. Cargamos una cruz muy pesada para mantener a nuestras familias, dotar a los niños para el colegio, ir a una consulta médica u odontológica, hacerse unos exámenes de laboratorios, cumplir a cabalidad con nuestro tele trabajo, planificar unas vacaciones, en fin hacer lo que las personas normales, en países normales hacen sin mayores dificultades.
Hoy
Si tienes la oportunidad, de presenciar y participar en esta festividad, hazlo, acércate, prende una velita, coloca una flor porque la fe es fundamental para seguir haciendo lo que nos toca hacer, pese a las dificultades, aunque el camino sea tortuoso, empinado y difícil. Entonces debemos, como dice la poetisa, Carmen Ramona Rodríguez: «Invocar al cielo, Y la Santa Cruz es cosa de sabios, al buscar la luz. Como en el Calvario y el Santo Rosario la escritura dice son cosas de Cristo y al que lo haya visto, María lo bendice».
No dejemos morir las tradiciones, vayamos con nuestros hijos a cantarle a la Cruz de Mayo. Debemos preservar nuestras costumbres y folklore, tal y como nos las enseñaron a nosotros. Venezuela tiene una historia que se lleva muy dentro de los corazones y eso, nada ni nadie nos la puede arrebatar, siempre y cuando la conozcamos y la respetemos.
¡Bendícenos, hermosa Cruz de Mayo!
Redacción CC- AE
3-5-2022




