Por: Prof. Germán Rodríguez Bustamante…
En Venezuela las prácticas proteccionistas aplicadas desde la década de los cincuenta como: sustituciones de importaciones, mercado protegido, tasas de interés controlada, moneda sobrevaluada, control de precios y ayuda financiera estatal, contribuyeron a crear muchas empresas diseñadas para atender el mercado nacional. La crisis de los ochenta obligó a desmantelar esa política económica, quedando en evidencia la deficiente gerencia de muchas empresas, especialmente de las Pymes, las cuales no contaban con estructuras sólidas para que pudieran penetrar mercados de otros países de la región; y de esta forma compensar las pequeñas dimensiones para algunos de sus productos en los mercados nacionales. Desde la década de los noventa, el sector se ha visto afectado por la inexistencia de una política de fianzas o garantías para las inversiones, sobre todo porque la única institución destinada a este fin, la Sociedad de Garantías Recíprocas para la Pequeña y mediana Industria (SOGAMPI), enfrenta desde 1993 problemas financieros ya que, se creó sin soporte legal, ni reglas de supervisión financiera.
En los años 2000, de acuerdo al instituto nacional de estadística (INE), en el IV censo económico 2007-2008, sobre el número de unidades económicas activas en el país, se calculan 471.922 establecimientos. Los negocios de manufactura productiva constituyen un conglomerado de empresas reducido, según el INE en el año 2008 se estimaron alrededor de 27.344 industrias manufactureras; establecimientos productivos de micro, pequeños, medianos y grandes empresas en toda Venezuela. Esto representa solamente el 5,79 % del total de establecimientos del país, es decir que en Venezuela en los últimos años el parque empresarial de manufactura ha disminuido drásticamente, los capitales se han trasladado hacia el sector comercial; algunas Pymes se han transformando en microempresas y cooperativas, atendiendo ahora nuevos nichos de mercado en las áreas comerciales de servicios, telecomunicaciones, turismo, alimentos y bebidas. Impulsadas fundamentalmente por el marco regulatorio que favorece a las cooperativas y a las empresas de producción social y por la importación de bienes a tasas de cambio subsidiadas que hace poco competitiva las Pymes nacionales. La última información disponible en el INE es de diciembre 2013, lamentablemente no se ha actualizado el censo económico, sin embargo, la situación para finales del 2014 y comienzos del 2015, ha tendido a la disminución de acuerdo con estudios privados realizados por la federación que agrupa a los empresarios venezolanos. Además, las perspectivas de caída del PIB para el 2015 afecta seriamente a las Pymes venezolanas.
Venezuela en el marco de una agenda socialista, de manera poco acertada las políticas del estado ha venido alejando las posibilidades de crecimiento de las Pymes. Políticas de control de precios, de ganancias, restricciones a la propiedad y licencias de importación otorgadas a burócratas con fines delictuosos; han producido la ruina gradual de las Pymes, a pesar de la capacidad innovadora y de emprendimiento de los venezolanos. Las alucinaciones experimentadas por los integrantes del gabinete económico, tanto del presidente Chávez como Maduro, al momento de formular políticas, desnudan la improvisación y la ignorancia del gobierno en materias fundamentales para el desarrollo del país, expresiones como: Dios Proveerá es un ejemplo vivo de esas alucinaciones. Las expropiaciones y nacionalizaciones elevaron la apreciación del riesgo empresarial; con la declaración de utilidad pública y en aras de construir un modelo de desarrollo productivo socialista, el gobierno lleva desde hace años con esa política que en la práctica ha desatado una estampida en los sectores afectados. Las empresas intervenidas no cumplieron con las metas trazadas, algunas incluso producían menos que antes de ser expropiadas; no fueron autosustentables, tendiendo a ser deficitarias, requirieron subsidios y en algunos casos no tenían suficientes ingresos para pagar la nómina. La improvisación y la ignorancia invadieron los objetivos económicos de las empresas; no acerca de los fines, porque por muy loable que sea vender a precios bajos, el tema es cómo hacer para que la producción se mantenga y como generar los recursos propios para que esas iniciativas no se conviertan en un lastre para el presupuesto publicó.
Los deseos convertidos en juicios morales, determinados por personas, grupos y el Estado; se podrán ordenar en agregados y medidas estadística, pero, no por eso se convierten en datos objetivos para desarrollar las Pymes.
Profesor Germán Rodríguez Bustamante
ULA FACES


