La economía sin visión y totalmente apaleada

Por Germán Rodríguez Bustamante…

Los recientes acontecimientos ocurridos en Venezuela, son una demostración del total y absoluto desprecio de la Tiranía encabezada por Maduro y su banda de delincuentes, por el pueblo venezolano. El asesinato del capitán Acosta Arévalo es la prueba innegable de la vocación criminal del régimen y sus facciones internas, quienes están dispuesto a sacrificar inocentes, con el objetivo de mantener posiciones de fuerza en la jauría de lobos. El residuo de la revolución bolivariana se ha convertido en un nido de ratas desconfiadas. La crueldad no tiene límite, presentaron al capitán ante el  tribunal en una condición agonizante, seguros ellos que no sobreviviría a la molienda a palos que le habían infringido. El mensaje es claro, en la jauría nadie quiere ser la “cabeza de turco”, que se ofrezca como premio en un acuerdo que parece inevitable. Obviamente en este juego macabro todos los integrantes de la Tiranía son culpables, no existe inocentes que deban asumir las culpas, lo cierto es que la desconfianza cunde y llegan al  extremo de tomar medidas atroces, para evitar ser el premio de consolación en la mesa de negociación.

Lo ocurrido al adolecente Rufo Chacón es una evidencia elocuente del estado de destrucción de las fuerzas del orden público, policías recibiendo instrucciones de generales incompetentes e ineptos. El profesionalismo se perdió, no hay mística, compromiso y muchos menos el respecto por los derechos humanos. No existe justificación para una actuación despiadada e inhumana, en contra de una persona totalmente vulnerable y frágil. La desproporción en el uso de la violencia, muestra el estado de descomposición y putrefacción de los funcionarios, quienes drenan su malestar en contra de ciudadanos que reclaman por derechos básicos. La pérdida de la visión de Rufo, es la ceguera colectiva que tenemos, que nos impide observar la miseria creciente que impone la Tiranía a toda la población.

Las torturas aplicadas al capitán, son similares a las bolsas plásticas, descargas eléctricas, fracturas de costillas y vejámenes que el régimen aplica a los ciudadanos, a través de condiciones economicas que hacen la vida insoportable. El informe de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, son la ratificación de las condiciones de genocidio impuestas por un régimen incompetente. Señala el documento, que si no hay mejorías en la situación de la crisis que vive el país, continuará incrementando el flujo migratorio y «empeorarán las condiciones de vida de quienes permanecen en él».  La escasez creciente de alimentos y su precio cada vez más elevado, se han traducido en un número menor de comidas con menos valor nutricional, elevados índices de desnutrición y una repercusión especialmente desfavorable sobre las mujeres. La situación sanitaria del país se traduce en los siguientes datos: los hospitales carecen de personal, suministros, medicamentos y electricidad para mantener en funcionamiento los equipos. En el informe se cita a la Encuesta Nacional sobre Hospitales de 2019, que llegó a la conclusión de que, de noviembre de 2018 a febrero de 2019, hubo en los hospitales 1.557 fallecimientos por falta de suministros. Cifra escandalosa que muestra el naufragio de una propuesta económica que ha condenado a muerte a la población.

Las cifras hablan por sí solas, ya han cobrado realidad, las banderas rojas que ondearon de otros tiempos van cayendo una tras otra, sin estar ondeando ninguna en este momento. El colapso es más que una sospecha, es una realidad indiscutible. Es la evidencia del fracaso rotundo de un régimen que quiso poder consumir sin producir, enriquecerse sin trabajar Lo cierto es que, la nación muestra las huellas de una destrucción programada expresada la misma en: servicios en términos generales destruidos; interrupciones en el fluido eléctrico a nivel nacional; suministro de agua potables irregular; vías de comunicación terrestre en estado de vulnerabilidad absoluta; sistemas de comunicaciones telefónicas y redes digitales en mengua total y provisión de combustible y gas doméstico interrumpido. Esta realidad a pesar de las gríngolas que intentaron colocar a Bachelet, es estruendosa, por lo tanto el informe mostro una situación denunciada en muchas oportunidades y que el mundo se negaba a reconocer. El informe de Bachelet desnudo el fracaso del socialismo del siglo XXI, propuesta política, social y económica que condeno a la desgracia absoluta a una Nación.

Nadie se puede explicar cómo un país con tantos recursos esté afrontando una situación tan crítica no sólo económica sino en todas las áreas, mientras el inepto y usurpador Maduro se aferra al mando sin importarle la adversidad del pueblo. Un pueblo valiente que ha demostrado que preferimos morir a vivir de rodillas. Venezuela, una nación con tantas riquezas, se desmorona ante la indiferencia del mundo. Esperemos que el informe de Bachelet, la molienda a palos del capitán Acosta Arévalo que lo llevo a la muerte y la perdida de la visión de Rufo, sean los elementos para que, tanto externamente como internamente, realicemos los esfuerzos colectivos coordinados para terminar con el genocidio impuesto, por la banda de forajidos. No podemos permitir más muertes por torturadores y ciegos por resentidos. Para los escépticos y soldados digitales les quiero recordar las palabras de Karl Marx Ya no queda nada que perder…Y hay todo un mundo que ganar          

gguillermorb@yahoo.com

@germanrodri

@germanoveja